Bibliotecas y mi colección de libros

miércoles, 30 de noviembre de 2011

San Francisco y la librería City Lights

Luis Alberto Bustamante Robin; Jose Guillermo Gonzalez Cornejo; Jennifer Angelica Ponce Ponce; Francia Carolina Vera Valdes;  Carolina Ivonne Reyes Candia; Mario Alberto  Correa Manríquez; Enrique Alejandro Valenzuela Erazo; Gardo Francisco Valencia Avaria; Alvaro Gonzalo  Andaur Medina; Carla Veronica Barrientos Melendez;  Luis Alberto Cortes Aguilera; Ricardo Adolfo  Price Toro;  Julio César  Gil Saladrina; Ivette Renee Mourguet Besoain; Marcelo Andres Oyarse Reyes; Franco Gonzalez Fortunatti; Patricio ernesto Hernández Jara;  Demetrio Protopsaltis Palma; 

Francia Carolina Vera Valdes





Francia Carolina Vera Valdes
escudo de ciudad de San Francisco



El orden alfabetico salta de una estantería a la de la esquina opuesta y de delante hacia atrás.

Recién vuelto de San Francisco, no me resisto a comentar algo de una de las librerías más famosas de Estados Unidos: City Lights Bookstore.
Tres plantas de libros

Hablar de City Lights Bookstore es hablar en primer lugar de Lawrence Ferlinghetti. Este pintor y poeta neoyorquino, nacido en 1919 (y aun vivito y coleando), fundó la librería en 1953. En realidad la co-fundó junto a Peter D. Martin que entonces llevaba el timón de una revista cultural llamada así, City Lights. Cada uno puso 500$ como capital inicial y en 1955 Martin vendió por 1.000$ a Ferlinghetti su parte de la librería para irse a New York. Dos años después comenzó a funcionar el brazo editorial de la librería. Se inauguró con un libro del propio Ferlinghetti, un libro de poemas titulado "Pictures of the gone world". Luego siguieron publicaciones de libros de Allen Ginsberg, William Carlos Williams y Gregory Corso. 
El follón comenzó cuando publicó "Howl" de Allen Ginsberg. Este poema y volumen de poesía del mismo nombre, ideado como una escenificación por Ginsberg, fue recogido en forma de libro y "parido" en City Lights. Ferlinghetti fue arrestado bajo cargo de obscenidad y el libro incautado. La publicidad fue tremenda y atrajo la atención hacia los escritores del movimiento Beat (que quedaron siempre asociados a esta librería, además de ver gran parte de sus obras publicadas aquí). Tras un gran revuelo el juez tuvo que considerar el libro como "no obsceno". Si os interesa el tema, no os perdáis la película Howl, de 2010. Lo refleja muy bien. En la página de la película podéis ver el trailer de la misma, además de estar recogido allí el poema, (en inglés).

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Las calles de alrededor de la librería llevan nombres de escritores relacionados con la ciudad.

La librería es un gustazo, cómoda y llena de sillas para poderse sentar  a ojear y hojear los libros allí dispuestos (Muchos. No tantos como en las más grandes de Londres o la Strand de NYC, pero como para echar una buena mañana, especialmente si hace un tiempo de perros, que era el caso). Cargada de fotos en las paredes, de letreros escritos a mano ("Welcome. Have a seat and read  a book.", "A literary habitat for humanity", "A kind of library where books are sold"). Un orden alfabético en las estanterías, a veces un poco "laberíntico" de seguir, pero bueno, es un gustazo. Allí más de un turista y algún local.
De forma triangular en su base, inicialmente era mucho más pequeña, ubicada en un edificio reconstruido tras el gran terremoto de 1906. A medida que las otras tiendas del bloque fueron cerrando, la librería se fue expandiendo. Por una vez ganan los libros, para variar. Ubicada en uno de los nexos de entrada/salida de Chinatown y en una calle que desciende hacia la mole impresionante de la Transamerica Pyramid, se encuadra fácilmente en cualquier paseo por la ciudad. En 2001 el San Francisco Board of Supervisors convirtió a la librería en un sitio histórico oficial por "atraer a miles de amantes de los libros de todo el mundo por su gran ambiente de cultura alternativa y artística". Yo he sido uno de esos miles, vamos. 




Abajo los de No-Ficción. En la planta de entrada la ficción. Arriba los "beat".

Mi problema, el de siempre. El agobio por el peso de la maleta tras meter los regalos para la familia y los otros libros que ya había comprado en otros sitios. Pero bueno, se resolvió el evento con solo 6 libros (C. Ozick, Mark Twain, Angela Carter, Muriel Spark y dos de Eudora Welty), tras haber llegado a tener 14 en las manos. Fue doloroso.
Bueno, si pasais por allí, no dejéis de entrar. Os gustará. Por cierto abre también los domingos.

lunes, 28 de noviembre de 2011

Anales de los cuatro maestros

Luis Alberto Bustamante Robin; Jose Guillermo Gonzalez Cornejo; Jennifer Angelica Ponce Ponce; Francia Carolina Vera Valdes;  Carolina Ivonne Reyes Candia; Mario Alberto  Correa Manríquez; Enrique Alejandro Valenzuela Erazo; Gardo Francisco Valencia Avaria; Alvaro Gonzalo  Andaur Medina; Carla Veronica Barrientos Melendez;  Luis Alberto Cortes Aguilera; Ricardo Adolfo  Price Toro;  Julio César  Gil Saladrina; Ivette Renee Mourguet Besoain; Marcelo Andres Oyarse Reyes; Franco Gonzalez Fortunatti; Patricio ernesto Hernández Jara;  Demetrio Protopsaltis Palma; 


 (en irlandés, Annala Rioghachta Éireann) o Anales del reino de Irlanda por los cuatro maestros es una crónica de la historia de Irlanda.1​ Las entradas abarcan las fechas entre el diluvio en 2242 a.C. y 1616 d.C., aunque se cree que los primeros registros se refieren a fechas de alrededor de 550 a. C.

Consisten en una recopilación de anales anteriores, aunque hay algunos trabajos originales. Se recopilaron entre 1632 y 1636 en el monasterio franciscano del Condado de Donegal. Las entradas del siglo XII y anteriores provienen de anales monásticos anteriores. Las entradas posteriores proceden de registros de la aristocracia (tales como los Anales de Ulster), y las entradas del siglo XVII están basadas en recolecciones y observaciones personales.

El principal autor de los anales era Mícheál Ó Cléirigh, asistido por Peregrine O'Clery, Fergus O'Mulconry y Peregrine O'Duignan entre otros. Aunque sólo uno de los autores era franciscano, Mícheál Ó Cléirigh, llegaron a ser conocidos como «Los cuatro hermanos» u originalmente en irlandés Na Ceithre Máistrí. La versión anglificada fue «Los cuatro maestros», nombre que llegó a aplicarse a los mismos anales. El patrón del proyecto era Fearghal Ó Gadhra, un lord del Condado de Sligo.

Se escribieron en irlandés y existen varias copias de los manuscritos en el Trinity College, en la Real Academia de Irlanda y en la University College Dublin. La primera traducción sustancial (que abarca solamente las entradas desde 1171 d.C.) la publicó Owen Connellan en 1846. La traducción de Connellan, por lo tanto, incluía los anales completos desde el siglo XI hasta el siglo XVII, y fue la única versión que contenía frontispicio de cuatro colores y que además incluía un gran mapa doblado que mostraba la localización de las familias en la isla. Se mantuvo casi olvidada durante 150 años, pero finalmente fue salvada y vuelta a publicar a principios del siglo XXI. A la traducción de Connellan le siguió varios años más tarde una traducción completa de los anales hecha por el historiador John O'Donovan.

Los anales son una de las fuentes principales en irlandés de la historia de Irlanda hasta 1616. Mientras que muchos de los primeros capítulos son esencialmente una lista de nombres y fechas, los últimos tratan de eventos a los cuales los autores tuvieron acceso de primera mano y son mucho más detallados.

Su fiabilidad y utilidad como fuente histórica ha sido cuestionada en diversas ocasiones dado que se limita a los datos de nacimientos, defunciones y actividades de nobles irlandeses, y a menudo ignoran tramas o eventos sociales más amplios. Además, como los analistas provenían de la tradición bárdica, cuyos patrones eran miembros de las clases superiores irlandesas, eran poco dados a la autocrítica.

Por otra parte, los anales, como parte de una de las pocas fuentes en prosa en irlandés de este período, también proveen una valiosa visión interior de acontecimientos tales como las sublevaciones de Desmond y la Guerra de los Nueve Años desde una perspectiva nativa irlandesa.

jueves, 24 de noviembre de 2011

Isaac Casaubon



(Ginebra, 18 de febrero de 1559 - † Londres, 1 de julio de 1614) fue un erudito clásico y filólogo, primero en Francia y después en Inglaterra,​ considerado por muchos en su tiempo como el más ilustrado de Europa.

Juventud

Nació en Ginebra, hijo de refugiados hugonotes franceses. Su familia volvió a Francia después del Edicto de Saint-Germain en 1562 y se estableció en Crest, en el Delfinado, donde Arnaud Casaubon, padre de Isaac, se convirtió en ministro de una congregación hugonote. Hasta que llegó a los diecinueve años, Isaac no tuvo ninguna educación más que la dada por su padre. Arnaud pasó mucho tiempo en el campamento calvinista, y la familia huyó a las colinas con regularidad para esconderse de las bandas de católicos armados que patrullaban el país. En una cueva, en las montañas de Dauphiné, después de la matanza de San Bartolomé, Isaac recibió su primera clase de griego, del libro de texto Isocrates ad Demonicum.
A la edad de diecinueve años, Isaac fue enviado a la Academia de Ginebra, donde estudió Griego bajo la tutela del cretense Francis Portus. Portus murió en 1581 y al hacerlo recomendó a Isaac, con sólo 22 años, como su sucesor. Se quedó en Ginebra como profesor de Griego hasta 1596. Allí se casó dos veces, siendo su segunda mujer Florence Etiennes, la hija de Henri Estienne, el erudito-impresor. En Ginebra, Casaubon carecía de ejemplo, estímulo y ayuda, y luchó contra las tropas de los duques de Saboya. Se convirtió en un erudito consumado de Griego y los clásicos. Gastó todo el dinero que pudo en libros, incluyendo copias de clásicos que en aquel entonces no fueron publicados. Aunque Henri Estienne, Teodoro de Beza (rector de la universidad y profesor de teología) y Jacques Lect fueron hombres de educación superior, a veces no tuvieron tiempo para Casaubon.

Casaubón buscó ayuda para cultivar su conocimiento en eruditos extranjeros pues Ginebra, la metrópoli del calvinismo, recibía una multitud constante de visitantes. Finalmente conoció a Henry Wooton, un poeta y diplomático, que se alojó con él y le prestó dinero. De mayor importancia fue el conocimiento que tuvo de Richard Thomson, profesor de Clare College, Cambridge, y a través de Thomson llamó la atención de Joseph Scaliger. Scaliger y Casaubon intercambiaron cartas por primera vez en 1594. Nunca se conocieron, pero mantuvieron una larga correspondencia que demuestra su mutua admiración, estima y creciente amistad. Hombres influyentes como el protestante Jacques Bongars, el católico Jacques de Thou, y el converso católico Philippe Canaye (señor de Fresne) intentaron que Casaubon fuera invitado a Francia.
En 1596 tuvieron éxito, y Casaubon aceptó un puesto en la Universidad de Montpellier,​ con los títulos de conseilleur du roi (consejero del rey) y professeur stipendié aux langues et bonnes lettres (profesor universitario asalariado de lenguas y literatura). Se quedó allí sólo tres años, con varias ausencias prolongadas. Fue maltratado y mal pagado por las autoridades universitarias. Casaubon empezó a ver la redacción de los libros griegos como un trabajo más apto para él. En Ginebra había escrito algunas notas sobre Diógenes Laercio, Teócrito y el Nuevo Testamento. Hizo su debut como editor con una edición completa de Estrabón (1587), de la que estaba tan avergonzado después que se disculpó ante Scaliger. Esto fue seguido por el texto de Polyaenus, una edición príncipe, en 1589; un texto de Aristóteles, en 1590; y unas notas aportadas a las ediciones de Henri Estienne de Dionisio de Halicarnaso y Epistulae por Plinio el Joven. 
Su edición de Los Caracteres de Teofrasto (1592) es el primer ejemplo de su estilo peculiar de comentario ilustrativo, al mismo tiempo apto y abundante. Cuando salió de Montpellier ya estaba ocupado con su magnum opus, su redacción y comentario sobre Athenaeus.

Viajes y tribulaciones

En 1598 Casaubon estaba en Lyon, supervisando la impresión de su Athenaeus. Aquí vivía en la casa de Méric de Vicq, surintedant de la justice (Inspector de la Justicia), un católico de pensamiento liberal. Acompañado por de Vicq, Casaubon visitó brevemente París, donde fue presentado al rey Enrique IV de Francia. El Rey dijo algo sobre emplear los servicios de Casaubon en la 'restauración' de la Universidad de París caída. En enero de 1599, recibió un citación para volver a París, pero los términos de la carta fueron tan vagos que Casaubon vaciló en actuar. Sin embargo, jubiló su silla en Montpellier. Se quedó un año más en Lyon con de Vicq, donde esperó que pudiera conocer el Rey, quien se espera visitara al sur. Se oyó nada más sobre el puesto de profesor, en vez de Vicq lo llamó a París para negocios importantes: la Conferencia Fontainebleau. Casaubon fue persuadido a sentarse como árbitro en el desafío mandado a Du Plessis Mornay por Cardinal Duperron. En hacer esto, lo colocó en una posición falsa, como dijo Scaliger:
"Non debebat Casaubon interesse colloquio Plessiaeano; erat asinus inter simias, doctus inter imperitos" (Scaligerana 2). ['Casaubon no debería haber implicado en la conferencia sobre Du Plessy; fue un burro entre monos, un hombre docto entre los ignorantes'.]
Se inventó el asunto que el partido protestante (De Plessis Mornay) fracasaría sin falta. Al concurrir con esta decisión, Casaubon afirmó las sospechas de los protestantes que, como su amigo, Canaye du Fresne, estaba contemplando la abjuración. Desde entonces, se convirtió en el objeto de las esperanzas y miedos de las dos religiones; los católicos le prodigaba argumentos; los ministros protestantes insinuaba que fue preparando a abandonar una causa perdiendo, y sólo regateando su precio. Ningún lado pudo entender que la lectura de Casaubon de los Padres de la Iglesia le dirigió a adoptar una posición intermedio entre el Calvanismo ginebrino y el Ultramontanismo.
Entretanto, el rey repitió su invitación a Casaubon a vivir en París y le dio una pensión. No se dijo nada más sobre la universidad. La reforma reciente de la Universidad de París cerraron sus puertas a todos salvo los católicos; y mientras las sillas del Collège de France no fueron gobernadas por las estatutos de la universidad, la opinión pública fue tanto contra los protestantes, que Enrique IV no se atrevió a nombrar un calvinista a esta posición. Cuando el sub-bibliotecario del Rey, Jean Gosselin murió de vejez extrema en 1604, Casaubon le sucedió con un sueldo de 400 livres en adición a su pensión.

París

Casaubon se queda en París hasta 1610. Esta década fue el periodo más brillante de su vida. Había conseguido la reputación de ser, después de Scaliger, el hombre más docto de la edad, durante una edad en la cual la enseñanza formó el único estándar de mérito literario. Tuvo dinero, la capacidad de venerar como hugonote (aunque tuvo que viajar a Hablon o Charenton para venerar), y la sociedad de hombres de letras, domésticos y extranjeros. Sobre todo, tuvo facilidades abundantes para usar libros griegos, impreso y en manuscrito, el deseo de los cuales le había dolido en Ginebra y Montpellier, y que sólo París puede proveer en este momento.
A pesar de todas estas ventajas, Casaubon consideró muchas esquemas para salir de París y establecerse en otro lugar. Ofertas le vinieron de varios cuadros, incluyendo Nimes, Heidelberg y Sedán, Ardenas. Sus amigos Lect y Giovanni Diodati desearon, en vez de esperaron, hacerle volver a Ginebra. En París, Casaubon todavía fue indeciso sobre su religión: la vida de un hugonote parisino solía ser insegura, porque la policía probablemente no fue lo suficientemente fuerte para protegerles contra un alzamiento imprevisto de la turba. Desde la Conferencia de Fontainebleau, una impresión prevaleció que Casaubon flaqueaba. Los católicos le dijeron que podría ser profesor, sólo si renunciaba al protestantismo. Cuando se hizo claro que Casaubon no pudo ser comprado, Enrique IV, a quien le gustaba a Casaubon personalmente, se encargó de intentar convertirlo. (Enrique se había convertido al catolicismo para gobernar Francia).
El cardenal del rey, Duperron, en su capacidad de aumonier, se peleó con Casaubon en la biblioteca del rey. Por otra parte, los teólogos hugonotes, especialmente Pierre du Moulin, el pastor jefe de la iglesia de París, acusó a Casaubon de conceder demasiado, y de ya haber salido de las líneas de la ortodoxia estricta del calvinismo.

Inglaterra

Cuando el asesinato de Enrique IV dio todo el poder al partido Ultramontanista en las cortes, Duperron se convirtió en más impertinente, incluso amenazante. Casaubon empezó a prestar atención a oberturas de los obispos y la corte de Inglaterra. En octubre de 1610 se fue a Inglaterra en el suite del embajador, Lord Wotton de Marley (hermano del amigo temprano de Casaubon, Henry Wotton), una invitación oficial habiendo ser mandado a Casaubon por Richard Bancroft, Arzobispo de Canterbury. Recibió el recibimiento más lisonjero del rey Jacobo I, quien a menudo mandó por él para discutir asuntos teológicos. Los obispos ingleses fueron llenados de alegría encontrar que el gran erudito francés fue un anglicano ya preparado, quien había llegado, por estudio independiente de los Padres, en la vía media entre el puritanismo y el catolicismo que se fue convirtiendo en la moda en la Iglesia Inglesa. 
Casaubon fue recopilado a una prebenda en Canterbury, y recibió una pensión de £300 cada año de la Hacienda. Jacobo I insistió que “Señor Casaubon será pagado antes de mí mismo, mi mujer y mis niños”. Casaubon todavía retuvo sus citas en Francia, y su cargo de bibliotecario: había obtenido excedencia para la visita a Inglaterra, donde no fue supuesto a establecerse de una manera permanente. Para le retiene dominado, la reina regente, Marie de Medici rechazó que su biblioteca fuera mandada a Inglaterra. Requirió una petición específica de Jacobo I sí mismo para permitir que Senora Casaubon pudiera traerle una parte de sus libros más necesarios. Casaubon continuó a hablar de sí mismo como el criado del regente, y a declarar su buena disposición a volver cuando fue llamado.
Casaubon tuvo gran éxito en Inglaterra. John Overall, uno de los clérigos más doctos de Inglaterra, le recibió y toda su familia en su casa de Santo Paulo, y le entretuvo durante un año. Lancelot Andrews, el entonces Obispo de Ely, también se convirtió en amigo de Casaubon, llevándole a Cambridge, donde recibió un gran recibimiento de los nobles de la universidad. Viajaron juntos a Downham, donde Casaubon pasó seis semanas del verano de 1611, el año en el cual se convirtió en naturalizado. En 1613 fue llevado a Oxford por Sir Henry Savile, donde, entre el homenaje y banquete de los que Casaubon fue el objeto, su interés principal fue para los tesoros del manuscrito de la Biblioteca Bodleiana. Rechazó la licenciatura honoraria que les ofreció.
Todavía, Casaubon gradualmente descubrió las desventajas serias de su posición. Tuvo que compartir en la impopularidad creciendo del rey y los obispos. Los cortesanos estaban celosos de un pensionado extranjero quien estaba tan cerca al Rey. Casaubon estaba mortificado especialmente por el comportamiento de Sir Henry Wotton hacia sí mismo, tan inconsistente a su intimidad pasada. Sus ventanas fueron rotas por vándalos, y sus niños fueron arrojados en las calles. En una ocasión apareció en Theobalds con un ojo morado, después de haber sido agredido en la calle. Estas atrocidades parecen haber tenido lugar sólo de la antipatía inglesa al hombre francés: Casaubon, aunque podía leer un libro inglés, no puede hablar el idioma. Esta deficiencia lo expuso a insultos y fraudes, y restringió su actividad social. Le excluyó del círculo de los ingenios; y no fue aceptado en el círculo de los antiquarios como William Camden, Sir Robert Cotton y Henry Spelman.
Aunque Sir Henry Savile le trató con condescendencia ostensiblemente, Casaubon no pudo ayudar que sospechar que Savile había persuadido a Richard Montagu a prevenir el libro de Casaubon sobre Baronius. Una excepción fue John Selden quien ahora estaban suficiente cerca a Casaubon a prestarle dinero. Aparte de los celos de los nativos, Casaubon ahora tuvo que sufrir los ataques abiertos de los folletistas jesuitas, quienes, después cometer al anglicismo, le odiaron. No sólo Joannes Eudaemon, Heribert Rosweyd y Scioppius (Gaspar Schoppe), sino un escritor decente, amistoso a Casaubon, Andreas Schott de Amberes, añadió a la insinuación que Casaubon había vendido su conciencia para el oro inglés.

La causa más seria de incomodidad en Inglaterra fue que su tiempo ya no era el suyo propio. Fue continuamente llamado a una u otra de las residencias de caza de Jacobo I para conversar. El Rey y los obispos le obligaron a escribir folletos en el sujeto del día, la soberanía real. Finalmente, avergonzado de malversar las reservas de enseñanza de Casaubon, le preguntó a refutar el popular Annals de Baronius. En esta tarea Casaubon pasó su restante fuerza y vida.
Murió de una malformación congénita de la vejiga; pero su fin fue acelerado por una vida malsana de demasiado estudio, y por su ansiedad a absolverle acreditablemente en su crítico de Baronius. Se enterró en la Abadía de Westminster. El monumento con su nombre fue edificado en 1632 por su amigo Thomas Morton cuando era Obispo de Durham.

Legado

Además de las ediciones ya mencionadas, Casaubon publicó y comentó sobre Aulo Persio Flaco, Suetonio, Esquilo y los Scriptores Historiae Augustae. La edición de Polibio, en la que había pasado mucho labor, dejó no terminada. Su obra más ambiciosa fue su revisión del texto del Deipnosophistae de Athenaeus, con comentarios. El Teofrasto quizás exhibe sus excelencias más características como un comentador. Los Exercitationes in Baronium son sólo un fragmento del gran crítico que contempló; fracasó en presentar el personaje no crítico de la historia de Baronius, y sólo tuvo un éxito moderado, incluso entre los protestantes. Su análisis del Corpus Hermeticum volcó la opinión general previa en Europa que estos textos dataron de casi el tiempo de Moisés por ponerlos entre 200 y 300 AD. Su correspondencia (en latino) fue finalmente colectada por Theodorus Janssonius van Almeloveen (Rotterdam, 1709), quien prefijó a las cartas una biografía cuidosa de Casaubon. Pero este editor docto holandés sólo leyó extractos del diario de Casaubon. Este diario, Ephemerides, el manuscrito del cual se preserva en la biblioteca de Canterbury, fue imprimido en 1850 por el Clarendon Press. Forma el récord más valorable que poseemos de la vida diaria de un erudito, o hombre de letras, del siglo XVI.

Su hijo Méric Casaubon fue también un erudito clásico.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Juego de Tronos Las Mejores Frases de TYRION LANNISTER

Luis Alberto Bustamante Robin; Jose Guillermo Gonzalez Cornejo; Jennifer Angelica Ponce Ponce; Francia Carolina Vera Valdes;  Carolina Ivonne Reyes Candia; Mario Alberto  Correa Manríquez; Enrique Alejandro Valenzuela Erazo; Gardo Francisco Valencia Avaria; Alvaro Gonzalo  Andaur Medina; Carla Veronica Barrientos Melendez;  Luis Alberto Cortes Aguilera; Ricardo Adolfo  Price Toro;  Julio César  Gil Saladrina; Ivette Renee Mourguet Besoain; Marcelo Andres Oyarse Reyes; Franco Gonzalez Fortunatti; Patricio ernesto Hernández Jara;  Demetrio Protopsaltis Palma; 


En lo que llevamos de serie de Televisión Juego de Tronos, el hijo del poderoso Tywin ha experimentado lo mejor y lo peor: de las mejores alcobas, a las mazmorras más oscuras. Eso sí, en todo momento ha mantenido su agudeza e ingenio para sobrevivir en un mundo que -la mayoría del tiempo- le quiere muerto. En ocasiones utiliza los recursos familiares para salir victorioso, pero también ha ido a la batalla esperando morir (en dos ocasiones, que sepamos). ¿Qué le depara el futuro ahora que es un hombre buscado en Poniente? Lo sabremos en cuanto regrese Juego de tronos... Hasta entonces, algunos de sus mejores momentos. Ojo, con lenguaje no apto para todos los públicos.

Amante de la vida

A pesar del dinero de su familia, Tyrion no ha tenido la más sencilla de las vidas. Sin embargo, la disfruta cada día; cada momento vivo guarda la posibilidad de que las cosas mejores. Y además hay cosas como el alcohol que tienen su punto.

"La muerte es tan final, mientras que la vida está llena de posibilidades".

"No es fácil estar borracho todo el rato. Todo el mundo lo haría si lo fuera".

"Mira lo que nos estamos divirtiendo". [Cuando Shae no quiere jugar con Tyrion y Bronn]

"Todo es mejor con algo de vino en la tripa".

"¿Debería explicarte el significado de una puerta cerrada en un prostíbulo, hermano?".

"Aunque atesoraría tu amistad, estoy principalmente interesado en tu facilidad para el asesinato. Y si llega el día en que estés tentado de venderme, recuerda esto: cualquiera que sea el precio, lo mejoraré. Me gusta vivir".

"No se me da particularmente bien la violencia, pero soy bueno en convencer a otros para que sean violentos por mí".

Odio a Joffrey

Tyrion no suele dar el paso e intervenir donde no se le quiere, pero hace tremendas excepciones cuando se trata de Joffrey, quien, a pesar de ser su sobrino, es la persona más peligrosa para confrontar y poner en su sitio. Pero sienta tan bien cuando lo hace... Cada bofetada...

"Oh, ¿un monstruo? Entonces tal vez deberías hablarme con más cuidado. Los monstruos son peligrosos y justo ahora los reyes están muriendo como moscas".


No se equivoca

Ser una de las personas más inteligentes del reino puede ser algo solitario. Estás constantemente rodeado de zopencos, imbéciles y -peor- gente que cree que es inteligente.

"Amas a tus hijos. Es lo único bueno que tienes. Eso, y tus pómulos".


"Nunca olvides lo que eres. El resto del mundo no lo hará. Llévalo como una armadura y nunca podrá ser utilizado para hacerte daño".

"Es difícil ponerle una correa a un perro una vez que le has puesto una corona en la cabeza".

"Cuando le arrancas la lengua a un hombre no estás demostrando que sea un mentiroso, simplemente le estás diciendo al mundo que te da miedo lo que pueda decir".

"Tengo un punto débil en mi corazón para los lisiados, los bastardos y las cosas rotas".

"¿Por qué son todos los dioses unos capullos violentos? ¿Dónde está el dios de las tetas y el vino?"

"Solo quiero estar en lo alto del Muro y mearme en el borde del mundo".

"La mente necesita libros como la espada necesita una piedra de afilar si quiere mantener su agudeza. Por eso leo tanto, Jon Nieve".

Cabreado

Es bien sabido que nadie puede con Tyrion a la hora de beber o de visitar burdeles, pero también es cierto que no hay quien supere sus discursos. Ya puede estar dándole a su familia, a los habitantes de Desembarco del rey o tratando de inspirar a un grupo de cobardes: el Tyrion en plan 'me importa una mierda' es el mejor.

"Ojalá fuese el monstruo que creéis que soy. Ojalá tuviese suficiente veneno para todos vosotros. Daría con gusto mi vida por veros tragároslo".

"Te haré daño por esto. Llegará un día en el que creas que estás a salvo y feliz y tu alegría se convertirá en cenizas en tu boca. Entonces sabrás que la deuda ha sido pagada".

martes, 15 de noviembre de 2011

Los Anales de Úlster

Luis Alberto Bustamante Robin; Jose Guillermo Gonzalez Cornejo; Jennifer Angelica Ponce Ponce; Francia Carolina Vera Valdes;  Carolina Ivonne Reyes Candia; Mario Alberto  Correa Manríquez; Enrique Alejandro Valenzuela Erazo; Gardo Francisco Valencia Avaria; Alvaro Gonzalo  Andaur Medina; Carla Veronica Barrientos Melendez;  Luis Alberto Cortes Aguilera; Ricardo Adolfo  Price Toro;  Julio César  Gil Saladrina; Ivette Renee Mourguet Besoain; Marcelo Andres Oyarse Reyes; Franco Gonzalez Fortunatti; Patricio ernesto Hernández Jara;  Demetrio Protopsaltis Palma; 

Francia Carolina Vera Valdes

Los Anales de Úlster son una crónica de la Irlanda medieval.
Las entradas abarcan desde el año 431 hasta el 1540. Las que van hasta 1489 fueron compiladas a finales del siglo XV en la isla de Belle Isle en Úlster por el amanuense Ruaidhri Ó Luinín, bajo supervisión de Cathal Óg Mac Maghnusa. Las entradas más tardías fueron redactadas por otros autores.
Para los periodos más remotos, se usaron como fuente algunos anales más antiguos que remontan a veces hasta el siglo VII, y los acontecimientos más cercanos se reconstruyeron de memoria o por transmisión oral. La lengua utilizada es el gaélico irlandés, y a veces el latín. Dado que los Anales de Úlster reproducen palabra por palabra los anales más antiguos, son útiles tanto para los historiadores como para los lingüistas, que pueden estudiar la evolución de la lengua irlandesa.
La biblioteca del Trinity College de Dublín posee el manuscrito original, y la Bodleian Library de Oxford dispone de una copia contemporánea que cubre ciertas lagunas del original.

jueves, 10 de noviembre de 2011

Ciudad de Dublin y sus librerías

Luis Alberto Bustamante Robin; Jose Guillermo Gonzalez Cornejo; Jennifer Angelica Ponce Ponce; Francia Carolina Vera Valdes;  Carolina Ivonne Reyes Candia; Mario Alberto  Correa Manríquez; Enrique Alejandro Valenzuela Erazo; Gardo Francisco Valencia Avaria; Alvaro Gonzalo  Andaur Medina; Carla Veronica Barrientos Melendez;  Luis Alberto Cortes Aguilera; Ricardo Adolfo  Price Toro;  Julio César  Gil Saladrina; Ivette Renee Mourguet Besoain; Marcelo Andres Oyarse Reyes; Franco Gonzalez Fortunatti; Patricio ernesto Hernández Jara;  Demetrio Protopsaltis Palma; 
Francia Carolina Vera Valdes


Francia Carolina Vera Valdes


Francia Carolina Vera Valdes


Francia Carolina Vera Valdes


Francia Carolina Vera Valdes


Francia Carolina Vera Valdes


Francia Carolina Vera Valdes


Francia Carolina Vera Valdes


Francia Carolina Vera Valdes


Francia Carolina Vera Valdes


Francia Carolina Vera Valdes


Francia Carolina Vera Valdes


Francia Carolina Vera Valdes


Francia Carolina Vera Valdes


Francia Carolina Vera Valdes


Francia Carolina Vera Valdes



We are all in the gutter, but some of us are looking at the stars (“todos estamos en la alcantarilla, pero algunos miramos a las estrellas”) - Oscar Wilde

Pues recién llegado de Dublin, me encuentro aun sorprendido por varias cosas. Una de ellas podría ser el volumen de librerías que la ciudad despliega ante nosotros. Desde las muy grandes (no tan grandes o bien surtidas como las de Londres, pero en cualquier caso parecen ciencia-ficción para el entorno urbano en que me muevo) hasta las pequeñitas con detalles sorprendentes (un buen sillón de cuero para sentarte y una cafetera para tomar un café o servirte una copa de vino (y pagarlo, claro)). Algunas de las visitadas y "utilizadas" han sido estas.

Books Upstairs. Es una pequeña librería justo frente a la puerta del Trinity College, muy bien surtida de literatura irlandesa y otros temas del país, con una dueña anciana amabilísima. Tambien tiene algo de ficción de otros paises y secciones (al parecer muy buenas por lo que he leido y solo pude ojear y hojear) de Filosofía y Psicología. En ella compran, según se dice, con frecuencia los estudiantes del Trinity. Espero que sea verdad, se lo merece. Gran sorpresa (que se repitió en muchos sitios de Dublin): libros nuevos (no second-hand) actuales y de autores magníficos (p.e. El Pulitzer de hace 2-3 años) y directamente a un cincuenta por ciento de su precio original. Sutree de Cormac McCarthy por ejemplo (junto a casi todas las obras de este autor) que en España está por encima de los veinte euros, aquí vale 4.95 €. Que vengan ahora a explicarme a quien beneficia el precio fijo del libro en España. Y que si no hay precio fijo, se hunde toda la edición de libros. Que país, madre. Aquí "recogí" volúmenes de autores irlandeses, John Banville, y Beckett entre otros.




Eason. es una de las grandes, en una de las principales calles (si no la principal) de Dublín, O'Connell Street, al lado de la impresionante aguja de The Spire y la Oficina central de Correos, que tan importante es en la historia de esta ciudad. He de reconocer que con todo lo grande que es me defraudó un poco. Tenía muchas carencias en los apartados que exploré (ficción, autores irlandeses y biografías, buscando algo de Hermione Lee) pero no logre encontrar casi nada de lo que me interesaba, y eso que iba muy abierto a diversas posibilidades. Solo dos volúmenes sueltos de Dave Eggers y Hemingway salieron de allí bajo mi brazo.




The Winding Stair. Esta si que es curiosa. Muy pequeña. En la planta de arriba tiene un famoso restaurante de la ciudad. Tiene un interesante fondo (recortado) de libros de segunda mano. Pero además tenemos allí otro amable dependiente, muy colaborador ("he visto que tienes una lista, te puedo ayudar a buscar", "que estas estudiando para buscar esos libros en concreto?). Y libros colgados del techo como decoración. Y dos maravillosos sillones de cuero con orejeras para sentarse a explorar los libros. Y una cafetera y tetera por si quieres que te pongan un café o té mientras los ves. Incluso una nevera con refrescos y vino. Por cierto que la música surge de vinilos de un tocadiscos que parece surgido de otra época. Aquí encontré varios de los volúmenes que buscaba de Yeats, Woolf y otros. Justo frente al Ha'penny Bridge al borde del río. Un encanto y un buen rato allí. Por cierto con amplia sección de libros para niños. Extremadamente recomendable. Iría allí casi cada día.







Hugues & Hugues. Emplazada dentro de un gran centro comercial (St Stephens Green) no está mal, pero no tiene ni el encanto de las más pequeñas ni el volumen de las más grandes. Solo me dio para encontrar un interesante ejemplar de Drácula.



Dubray Books. Estuve en la de Grafton Street, aunque creo que hay más. Se puede decir lo mismo que de la anterior, pero aun algo más limitada. Bueno, vale, compré otros tres más. Entre ellos a Jean Rhys y otro de Virginia Woolf.



Chapters. Esta la pude ver de refilón en un momento de la mañana que me venía, pero merece muchísimo la pena. La sección de libros rebajados y de segunda mano es simplemente espectacular. Una planta inmensa ordenada por orden alfabético de autor y por temas. No llegué a comprar nada porque materialmente no me cabía nada más en la maleta (me enteraría aun mejor cuando llegara al aeropuerto y me pesaran la maleta). Pero en caso de haber podido echar una mañana allí, habría salido probablemente con los brazos cargados de libros. A muy buen precio. Por ejemplo, miré "Las horas" de Michael Cunningham y había unos ocho ejemplares, de cuatro ediciones diferentes, todos a 4.99 €. Además allí (por motivos obvios) puedes vender tus libros de segunda mano. Localizada en Parnell Street, cerca de la principal arteria que une norte y sur de la ciudad a través del río, O'Connell street, el paseo si hace buen tiempo, es inigualable.






Waterstones. Esta es una librería grande que forma parte de una gran cadena que conocía de Londres. Con cafetería dentro. No es tan grande como las Waterstones de Londres (por ejemplo la de Picadilly). Aunque tiene bastantes títulos. Pero se queda pequeña en mi opinión en comparación con la competencia, que está justo enfrente, nada más cruzar la carretera, y que no es otra que...



Hodges & Figgis. La Libreria mas grande de Dublin (e imagino que de Irlanda). También la mas antigua hasta donde he podido averiguar. Aparece mencionada en el Ulysses de Joyce, como ellos se encargan de conmemorar en la entrada con unos bonitos carteles. Tiene cuatro maravillosas plantas. Y todas grandes. Y todas llenas de libros. El séptimo cielo, vamos. La tabla que indica lo que hay en cada planta es mas extensa que la de los contenidos de las plantas del Corte Inglés. Fue casi la última que visité y ya me había quedado sin sitio en la maleta para muchos mas libros. Tuve que seleccionar y reseleccionar hasta quedarme con menos de la mitad de los que había elegido. Que mal rato. Casi como cortarme un dedo. No puedo dejar de mencionar que toda la planta sótano, toda, está dedicada a las ofertas. Y que ofertas, libros de todo tipo están rebajados de precio, desde colecciones más económicas hasta libros contemporáneos. Allí encontré en un rato dos libros que no encontraba ni por Internet (una colección de relatos de E.M. Forster y una especie de autobiografía de Lytton Strachey hecha a base de sus diarios por Michael Hollroyd), pero me tuve que dejar un volumen de Oxford de anécdotas literarias, una biografía de George Washington por Paul Johnson, varios de VS Naipaul, un libro acerca de la pareja padre/hijo de Kingsley y Martin Amis y sus generaciones.....). Como para comprarse tres maletas. Y eso solo en las ofertas. En los libros "normales" lo tenían todo de todo. Todo lo que no encontré en ninguna otra y mucho más. Sé que estas librerías no tienen el encanto de las pequeñas, pero tengo clarísimo que ambos tipos pueden convivir. Cada cual para lo suyo. A su precio compré a Virginia Woolf, Elizabeth Gaskell, Sheridan Le Fanu...)






Con todo esto he ampliado mi colección en inglés de autores irlandeses (y algunos ingleses y americanos, vale). Esta ciudad me ha sorprendido por muchas cosas y su ambiente literario no es la menor. ¿En que ciudad pueden sobrevivir tantas librerías, salvo en una en que la gente devore los libros a toneladas?. Y solo he comentado algunas de las librerías a las que he entrado. Quedan otras a las que entré y muchas de las que solo pasé por la puerta. Inacabables. Librerías de una cadena dedicada solo a libros de ocasión encontré al menos cuatro. Puestos callejeros de libros. Esta ciudad es impresionante en su capacidad para estimular la lectura. Realmente es que además en una ciudad en la que según las estadísticas en el mes del año que menos llueve (agosto) lo hace de media veinticuatro días al mes (en septiembre 27 días de media, pero a mi no me ha llovido ninguno de los 4), no se me ocurre nada mas estimulante cuando empiece de golpe un chaparrón que meterme en una librería de 3-4 plantas con cafetería incorporada a la que puedes llevarte los libros comprados y leerlos mientras meriendas y llueve en la calle.

Y finalmente no puedo dejar de poner una foto del cumulo de libros más impresionante que me he encontrado. La foto no es mía (no dejaban hacer fotos). Es la Long Room de la Library del Trinity College. No se puede transmitir lo que se siente al estar en esta sala. Quizá lo más perenne sea el olor de los libros antiguos. Lamento no poder transmitirlo, pero si vais, no dejéis de pasar por allí.



Me hubiera gustado visitar (alguna tenía que dejar) The library in The gutter, que toma su nombre de la cita de Oscar Wilde que abre esta entrada (gutter es alcantarilla). Hay que verlas todas aunque no se compre, aunque sea solo para sufrir. Y a vuestra siguiente pregunta responderé que si, que he visto más cosas en Dublín aparte de librerías, muchas más...

Ciudad de New York y sus librerías

Luis Alberto Bustamante Robin; Jose Guillermo Gonzalez Cornejo; Jennifer Angelica Ponce Ponce; Francia Carolina Vera Valdes;  Carolina Ivonne Reyes Candia; Mario Alberto  Correa Manríquez; Enrique Alejandro Valenzuela Erazo; Gardo Francisco Valencia Avaria; Alvaro Gonzalo  Andaur Medina; Carla Veronica Barrientos Melendez;  Luis Alberto Cortes Aguilera; Ricardo Adolfo  Price Toro;  Julio César  Gil Saladrina; Ivette Renee Mourguet Besoain; Marcelo Andres Oyarse Reyes; Franco Gonzalez Fortunatti; Patricio ernesto Hernández Jara;  Demetrio Protopsaltis Palma; 

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Bueno, de manera semejante a lo acontecido en Dublín hace un mes, el viaje a New York no podía desarrollarse sin la intromisión de algunas librerías entre caminatas, puentes, zona cero, Columbia, Central Park y todo lo típico y algo de lo menos típico.
La verdad es que hemos estado (mi compañero de viaje es otro fanático de libros/librerías y del estudio del inglés) muy moderados para lo que solemos ser y gastar. El sofocón del equipaje y el aeropuerto a la vuelta de la expedición previa han sobrevolado mi cabeza (también el acúmulo de material recopilado entre las compras por Internet y las escapadas recientes).
Hay dos o tres librerías que no puedo dejar de mencionar y que, en caso de estar interesados en ello, merecen una parada que puede oscilar entre media hora y toda una mañana y/o tarde.
Francia Carolina Vera Valdes

Una de ellas es sin duda alguna, Books of Wonder, una librería dedicada exclusivamente a la literatura infantil y juvenil. Merece mucho la pena pasear por ella por muchos motivos. Por ver la increiblemente extensa variedad de libros catalogados por edades, desde libros para bebés hasta literatura juvenil y más alla. Tolkien, C.S. Lewis, Alice in Wonderland, Gulliver y muchos otros autores y personajes se pasean por las maravillosas estanterías. Además con bancos, mesas y sillas para sentarse y cafetería incorporada, para saborear un café y un dulce mientras echas un vistazo a los libros de la tienda. Pero lo más increible está al fondo de la misma. Una sección de ediciones raras y antiguas de libros infantiles y juveniles. Estanterías que contienen ejemplares inmaculados de la primera edición de las Cronicas de Narnia, o un ejemplar de "The Lord of the rings" autografiado por el propio Tolkien en 1968 durante una fiesta para celebrar la primera edición en un volumen. Por el módico precio de 16.500 dólares. Una delicia. Incluyen una fregona para que recojas tus babas cuando terminas de mirar al "armario de las maravillas". Lo se porque tuve que usarla. Podeis comprar por Internet o ir a la tienda de New York, en 18W 18Th Street.


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A renglón seguido va uno y se mete en la librería Strand y esto ya simplemente es el éxtasis. En la esquina de Broadway con la calle 12 (el 828 de Broadway concretamente) se encuentra una esquina cubierta de andamios que podría ser similar a las puertas del paraíso bibliófilo. Se anuncian como la librería que tiene más de 18 millas de libros. No se si es verdad, pero muchos si que puedo decir que hay. Muchos, muchos... No he visto otra igual en algunos aspectos. En los estantes se mezclan libros nuevos y usados, estrenos y volúmenes de segunda mano. Miramos un autor y encontramos la edición de hace quince días (literalmente) y una edición de segunda mano, generalmente a un precio irrisoriamente bajo. Al menos bajo para los sablazos a que estamos acostumbrados por aquí. Pero claro, es que también las ediciones nuevas son más baratas que aquí. 
Un volumen en tapa dura de poemas de Emily Dickinson, precioso, magníficamente conservado, de 1978 me costó 5 $ (unos 3.5 euros). Además los libros se salen. Los que no caben se colocan en armarios en la calle, para verlos allí al pasar. Y además mucha "Stationery" y complementos (desde bolsas o tazas con publicidad de la tienda hasta muñecos de Jane Austen, Charles Dickens, etc. No es raro encontrarse allí con celebridades y escritores que pasan "por allí". Por mi parte, mi encuentro fue diferente. Estando recién entrado, me tocan en el hombro y al volverme me encuentro con una cámara, un micrófono y una periodista rubia que me dice que es de la televisión de Nueva Zelanda y me quiere hacer unas preguntas. No me pude zafar escudándome en mi cortedad con el inglés y finalmente me hizo unas preguntas acerca de Jonathan Franzen (que si lo conocía, que si lo había leído o lo iba a leer...). Así que si vais por Nueva Zelanda y me veis en la tele, grabádmelo, por favor.



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Luego algunas otras muy interesantes, aunque después de Strand, sabía a poco. Estuvimos en las dos plantas de Shakespeare & Co, en Broadway (hay otras más distribuidas por la ciudad). Hasta donde llega mi conocimiento, no tiene relación con la famosísima librería homónima de París. Muy interesante, aunque como digo, palidece en comparación con su casi vecina.

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Otra más: La NYU Bookstore (librería de la Universidad de New York), interesante y con algunos libros que n había visto en las restantes. Puedes comprar también ropa universitaria (camisetas, sudaderas, gorras...). Estuvimos en la de Broadway y pasamos por varias más (Columbia entre otras).


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Y por supuesto, las omnipresentes Barnes and Noble. La gran cadena tienes varias decenas de ellas en la isla de Manhattan. La mayor parte de varias plantas. Estuvimos en la de la Quinta avenida. Alguno se animó y se llevó un Nook, que no creais que no me dieron ganas...

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En resumen, un balance cortito, muy conservador. Varios libros de Poesía (Dos de Dickinson, uno de John Ashbery, Uno de Robert Frost), un Doctorow, "Sanctuary" de Faulkner, un volumen de cartas de amor de hombres ilustres y (esto ya es casi una tradición) el volumen calentito de la última novela de Philip Roth ("Nemesis").



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Para establecer una comparación, os pongo una foto del botín que traje de Irlanda.

Diez templos de peregrinaje para lectores viajeros (Librerias)

Luis Alberto Bustamante Robin; Jose Guillermo Gonzalez Cornejo; Jennifer Angelica Ponce Ponce; Francia Carolina Vera Valdes;  Carolina Ivonne Reyes Candia; Mario Alberto  Correa Manríquez; Enrique Alejandro Valenzuela Erazo; Gardo Francisco Valencia Avaria; Alvaro Gonzalo  Andaur Medina; Carla Veronica Barrientos Melendez;  Luis Alberto Cortes Aguilera; Ricardo Adolfo  Price Toro;  Julio César  Gil Saladrina; Ivette Renee Mourguet Besoain; Marcelo Andres Oyarse Reyes; Franco Gonzalez Fortunatti; Patricio ernesto Hernández Jara;  Demetrio Protopsaltis Palma; 
La Librería Lello de Oporto, una de las más bonitas del mundo (Reuters)

El Ministerio de Educación, Cultura y Deporte y la Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Libreros han convocado este viernes la séptima edición del Día de las Librerías. Durante esta jornada, muchos de estos templos de lectura aplicarán un descuento del 5% y permanecerán abiertos hasta las 22.00 horas. Con motivo de este señalado día para la cultura, La Vanguardia ha elaborado una lista de las diez librerías de culto más bellas del globo que ningún amante de la lectura debería perderse.

Librería Lello

La librería Lello es mundialmente conocida, pues ha sido escogida en más de una ocasión como la más bella del mundo. Fundada en 1869, es una de las más antiguas de Europa y ha inspirado a escritores como J.K. Rowling, que la usó para ambientar alguna que otra escena de la saga mágica Harry Potter.
Su preciosa escalinata de madera y las vidrieras que decoran el techo, tiñendo así el espacio de colores, son algunos de los múltiples encantos que dejan boquiabiertos a sus visitantes. Su inauguración a principios del siglo pasado resultó ser todo un evento social, y convocó a destacadas personalidades de la política y la cultura. A día de hoy, apasionados de la lectura la tienen como uno de sus principales lugares de peregrinaje. Tanto es así, que se ha acabado convirtiendo en un monumento de Oporto, por el que se debe pagar una pequeña cantidad para poder entrar.
Librería Lello, reconocida como una de las más bellas del mundo, en Oporto (Portugal)


Cafebrería El Péndulo

Esta Cafebrería mexicana, pues así se autodenominan, es la combinación perfecta entre una cafetería y una librería. Con sus ficus y sus macetas trepadores, este lugar se ha convertido en uno de los principales refugios del incesante ritmo urbana. Tanto es así que, con los años, se ha convertido en uno de los centros culturales más importantes de América Latina.
Los lectores pueden leer su lectura favorita, acompañados de un café recién hecho, y sentados en unos cómodos sofás.
Interior de la Cafebrería el Péndulo de la capital mexicana

Shakespeare and Company

Desde sus máquinas de escribir antiguas hasta sus tomos agrietados en estantes que crujen. Esta legendaria librería parisina ofrece a los visitantes la oportunidad de viajar en una cápsula del tiempo.Lejos de parecer desaliñada, este templo se ha convertido en uno de los principales lugares de culto de los intelectuales franceses. Su excéntrico fundador, George Whitman, hospedó a legiones de escritores en su local y Henry Miller alabó el lugar asegurando que se trataba del “país de las maravillas de los libros”.
Protagonista de numerosas películas, la Shakespeare and Co se encuentra muy cerca de la catedral de Notre Dame, por lo que los viajeros no tienen excusas para visitar esta oda a la cultura. Además, si lo desean y con previo aviso, pueden hospedarse en su interior a cambio de ofrecer sus servicios como librero.
Pese a ser un lugar algo caótico, está considerada como una de las librerías con mayor poder de seducción del mundo. Antes de marcharse, no se debe olvidar echar una moneda en el pozo de los deseos que se alberga en la planta subterránea.

Interior de la librería
Shakespeare and Company de París


El Ateneo Grand Splendid

Es uno de los puntos más emblemáticos de la ciudad argentina de Buenos Aires. Se trata de un antiguo teatro que alberga en su interior una cadena de librerías. Su interior está rodeado de balcones que, al iluminarse por las noches, hacen que sea más fácil imaginar el ballet, la ópera y las presentaciones de tango de hace un siglo. Más tarde fue en el primer cine de Buenos Aires en proyectar películas con sonido y actualmente se ha convertido en una imperdible visita turística para los amantes de la lectura.
El edificio se estaba cayendo a pedazos cuando la cadena El Ateneo lo convirtió en una librería en el año 2000. Fue entonces cuando su mítico escenario se llenó de mesas y se transformó en un café. El segundo y tercer piso, que alguna vez fueron balcones y palcos, aún tienen el soporte de pilares ornamentados. Y si el visitante levanta su vista al techo, podrá ver el fresco del artista Nazareno Orlandi.


Ateneo Grand Splendid, una librería montada en un antiguo teatro de Buenos Aires

Librería Acqua Alta

En Venecia se encuentra una librería que ha hecho de un problema importante el mayor de sus atractivos. Se trata de la librería Acqua Alta, cuyo nombre hace referencia a las mareas altas que ocurren con frecuencia en la ciudad italiana. Su aparente desorden forma parte de su encanto. Libros por todas partes: en góndolas, en cubos, en sillas, poniendo en riesgo la estabilidad de las estanterías y desbordando las mesas. No sólo libros: cuadros, láminas, cuadernos, postales antiguas, curiosidades que harán las delicias de los amantes del arte y la palabra escrita.
Su dueño, Luigi Frizzio, es un veneciano de más de 70 años al que le encanta aconsejar a los visitantes. Con vistas a uno de los canales de la ciudad y con varios gatos como residentes permanentes, el lugar no podría ser más increíble.
Idílica entrada de la librería 'Acqua Alta', en Venecia


Interior de la libreria Acqua Alta de Venecia

Poolare Maastricht

Dicen que la fe mueve montañas y lo cierto es que la literatura también. Anteriormente conocida como Selexyz Dominicanen, esta librería resulta una de las más peculiares del mundo. ¿Dónde si no es posible sumergirse entre libros dentro de una catedral con más de 700 años de historia? Renovada y conservada perfectamente, este templo a la lectura es una verdadera maravilla, donde todo el que entra acaba rendido a sus pies.
El templo, de estilo gótico y perteneciente a la orden de los Dominicos, fue construido hace más de 800 años. Sin embargo, no fue hasta el año 2005 cuando pasó a ser la librería que conocemos hoy. Pero, aunque resulte increíble, hasta esa fecha tuvo otros usos muy particulares como, por ejemplo, un depósito para almacenar bicicletas.
La Librería Polare Maastricht está construida en una iglesia dominica

Bart’s Books

Cuando Richard Bartinsdale abrió su librería en 1964 se encontró con tal volumen de libros que decidió colocarlos en cajas a lo largo de la acera para que los transeúntes pudieran hojearlos. Para hacer el pago más cómodo, Richard colocó unas latas sobre las cajas, donde los clientes dejaban el importe del libro que adquirían.
De este modo nació la librería Bart´s Books, la librería al aire libre más grande del mundo, y a fecha de hoy sigue conservando su espíritu original. Ahora, sus estanterías albergan casi un millón de libros de segunda mano. Esta curiosa disposición suele desconcertar a los clientes, que no acostumbran a encontrarse con una librería al exterior rodeada de plantas y árboles. La distribución de los pasillos es laberíntica y es posible sentarse en una de las mesas de la terraza a hojear los libros escogidos.
Librería Bart's Books, en California, la más grande al aire libre

Librería Ler Devagar

‘Leer despacio’ es su traducción más literal, y también la más apropiada, pues este encantador espacio lisboeta invita a disfrutar al máximo de la lectura. Construida en una antigua fábrica de textiles de mediados del siglo XIX, este encantador lugar sobrevive gracias a las aportaciones económicas de cientos de socios de diferentes partes del mundo.
Sus infinitas estanterías llenas de libros dotan de contenido una antigua rotativa que mantiene con cuidado toda la fisionomía de lo que un día fue. Maquinaria, bobinas y mucha tinta se mezclan en esta nave industrial en el que la bici de Leonardo Da Vinci vuela sobre los curiosos visitantes. A la librería se le suma la cafetería, perfecta para sentarse a pensar en qué comprar o leer lo ya comprado.
Librería Ler Devagar, en Lisboa


Atlantis Books Santorini

Si alguien busca una librería con vistas al paraíso esa no puede ser otra que Atlantis Books. En la primavera de 2002, Oliver y Craig pasaron unos días en la isla griega de Santorini y se percataron de que no poseía ninguna librería, así que entre vino y vino, decidieron abrir una.

Su filosofía es similar a la de Shakespeare Co., dispone de literas en su interior para albergar a cualquier persona que lo desee, que suele agradecer la hospitalidad trabajando como voluntario en la tienda. Con vistas al mar Egeo, este maravilloso enclave con forma de cueva supone un soplo de aire fresco para la cultura. Esta librería es un lugar donde la belleza de la literatura se funde con la hermosura del paisaje, un auténtico disfrute para la mente y los sentidos, ¿qué más puede se puede pedir?
Librería Atlantis Books, en la isla griega de Santorini

The Last Bookstore

Túneles construidos con libros, cámaras secretas repletas de tesoros literarios, sofás de cuero raído, una atmósfera casi apocalíptica y un intenso aroma a papel. Así es como imaginó Josh Spencer la que habría de ser la última librería de mundo. Convencido de que la era digital terminaría con las tiendas literarias, este bibliómano, postrado a raíz de un trágico accidente en una silla de ruedas, se apresuró a reunir en un gigantesco espacio de Los Ángeles todos las obras en papel posibles.
The Last Bookstore, en Los Ángeles