Bibliotecas y mi colección de libros

miércoles, 15 de agosto de 2012

Iñaki Urdangarin Liebaert

De plata, un árbol arrancado de sinople y a su tronco un lobo pasante de sable lampasado de gules; bordura de gules cargada de ocho aspas de oro. 

Escudo timbrado con corona de duque y rodeado de la banda de la Real Orden del Mérito Deportivo.

t (Zumárraga, 15 de enero de 1968) es un balonmanista español, esposo de la infanta Cristina de Borbón.

lunes, 13 de agosto de 2012

Heráldica de las Naciones Americanas

escudo de Chile
Campo cortado de azur y gules, con una estrella de cinco puntas al centro.

Escudo de Bolivia
El Escudo Nacional de Bolivia es de forma elíptica. En la parte superior lleva un sol naciente apareciendo detrás del Cerro de Potosí con los celajes del amanecer. En su centro el Cerro Rico de Potosí y el Cerro Menor. En la parte superior del Cerro Menor, la capilla del Sagrado Corazón de Jesús. En la parte inferior izquierda del conjunto formado por los cerros, una llama. A su derecha, un haz de trigo y una palmera. Alrededor, el óvalo de color azul con un filete interior de color dorado. En la mitad superior del óvalo la inscripción BOLIVIA en letras de oro y en mayúsculas. En la mitad inferior del óvalo diez estrellas de cinco puntas en oro. A cada costado, tres pabellones (banderas nacionales), un cañón, dos fusiles, un hacha a la derecha y el gorro de la libertad a la izquierda. Remata el Escudo el cóndor de los Andes en actitud de levantar el vuelo. Detrás del cóndor, dos ramas entrelazadas de laurel y olivo. El laurel a la izquierda y el olivo a la derecha haciendo una corona. Cuando corresponda, el campo exterior al Escudo será azul perlado
Escudo de Ecuador
Escudo ovalado de campo azul, en cuya parte superior se encuentra el sol sobrepuesto a una parte de la franja zodiacal con los signos de Aries, Tauro, Géminis y Cáncer. En su parte central, el volcán Chimborazo de nieves perpetuas de las cuales nace un río, en representación del Guayas. En la parte inferior del escudo y sobre la desembocadura del río, se encuentra un barco a vapor revestido con los colores de la bandera nacional.
escudo de Colombia
Terciado en faja; en jefe de azur una granada de oro en el centro, a su diestra un cuerno de la abundancia de oro vertiendo monedas y su siniestra un cuerno de la abundancia vertiendo frutas y verduras; en faja central de plata un gorro frigio de gules sostenido por una lanza; en punta de azur el istmo de Panamá en verde con una embarcación en jefe y otra en la base.

Terciado en faja; en jefe de azur una granada de oro en el centro, a su diestra un cuerno de la abundancia de oro vertiendo monedas y su siniestra un cuerno de la abundancia vertiendo frutas y verduras; en faja central de plata un gorro frigio de gules sostenido por una lanza; en punta de azur el istmo de Panamá en verde con una embarcación en jefe y otra en la base.


En el escudo de armas de Guyana figuran, en un campo de plata, tres ondas de azur que representan a los ríos y mares del país. Las tres ondas están surmontadas por la figura de la Victoria amazónica situada en el jefe. En la punta un hoatzín (Opisthocomus hoazin) en colores naturales, otro de los símbolos nacionales

Escudo de Venezuela

Escudo inglés (arco Tudor) semipartido y cortado, levemente curvado hacia arriba; consta de tres cuarteles:
1°: gules con manojo de 23 espigas de oro;
2°: oro con una espada, una lanza, un arco y una flecha dentro de un carcaj, un machete y dos banderas nacionales entrelazadas por una corona de laurel;
3°: azur con un caballo de plata galopando hacia la diestra.

Escudo de Cuba

Escudo partido, 1º de azur dos barras de plata, 2º de plata una palma real de sinople terrazada de lo mismo, jefe general de plata, sol naciente con doce rayos sostenido por un mar de azur cargado por una llave de oro puesta en faja acostada por dos promotorios naciente por los flancos.

escudo de Jamaica
De plata, una cruz de gules cargada con cinco piñas de oro

Escudo de panama

Terciado en faja; 1º partido; primero de plata una espada y un fusil puestos en aspa; segundo de plata, una pala y un pico puestos en aspa; 2º un cielo partido de oro, un sol de lo mismo y de azur una luna de plata, brochante un mar de azur cargado con un itsmo de sinople; 3º partido; primero de azur, cornucopia contornada de oro; segundo de plata, rueda alada de oro
escudo de Argentina


Escudo de peru


Escudo de paraguay


Escudo de uruguay


Escudo de armas de Santa Lucía

Escudo de San Vicente y las Granadinas

De argén, un pie de sinople. Resaltando sobre el todo dos mujeres vestidas de azur a la romana, la de la derecha sosteniendo una rama de olivo de sinople y la de la izquierda sosteniendo un plato de las balanzas de la justicia y arrodillada ante un altar de oro situado entre ambas.
Escudo de Granada
Un campo cuarteado por una cruz de oro, en cuyo centro aparece representada la nao Santa María (nave en la que navegó Cristóbal Colón). En el primer y cuarto cuadrante, de gules, un león pasante de oro (adoptado del escudo de Inglaterra). En el segundo y en el tercero, de sínople, un creciente de oro (luna creciente) con un lirio del mismo metal (este último representa a la población católica).

El escudo de armas de las Bahamas


Jefe de azur con un sol de oro irradiando, y campo de plata con la Nao Santa María
Escudo de guatemala


Escudo de Belice
Escudo terciado en perla: el primero, de plata, un remo y un hacha cuadrada al natural pasados en aspa; el segundo, de oro, una sierra y un hacha triangular también al natural y pasadas en aspa; el tercero, de color celeste, un barco al natural navegando sobre un pie ondulado de azur sobre dos fajas de sinople y oro.
Escudo de San Cristóbal y Nieves
Escudo de Trinidad y tobago

Consistente en un campo de gules y, elevado por un chevrón de plata y sable en el que figuran, en el jefe, dos colibríes de oro y, debajo de ellos, la nao Santa María y las dos carabelas que usó Cristóbal Colón en su viaje al “Nuevo Mundo”

domingo, 12 de agosto de 2012

Biblioteca de los tesoros ocultos (Biblioteca de la universidad Barcelona)


Luis Alberto Bustamante Robin; Jose Guillermo Gonzalez Cornejo; Jennifer Angelica Ponce Ponce; Francia Carolina Vera Valdes;  Carolina Ivonne Reyes Candia; Mario Alberto  Correa Manríquez; Enrique Alejandro Valenzuela Erazo; Gardo Francisco Valencia Avaria; Alvaro Gonzalo  Andaur Medina; Carla Veronica Barrientos Melendez;  Luis Alberto Cortes Aguilera; Ricardo Adolfo  Price Toro;  Julio César  Gil Saladrina; Ivette Renee Mourguet Besoain; Marcelo Andres Oyarse Reyes; Franco Gonzalez Fortunatti; 


Escudo de universidad

Alguien deslizó un misterioso escrito hace seiscientos años en un libro encuadernado en pergamino: “ Piensa Penitente a lo que bienes aquí Ciérrate dentro de ti Por espacio de un momento” (cita textual). ¿Quién y con qué propósito dejaría esta advertencia entre las páginas de un manuscrito del medievo? ¿Sería un monje? ¿Un abad? ¿Se dirigía a un lector señalado o tenía el ánimo de invocar la meditación a almas anónimas? ¿Se encontraba el volumen en una biblioteca monástica o en una iglesia?

Nada sabemos de su autor (ni de sus deseos) más que el rastro que ha dejado de su letra en el papel que ha permanecido en la oscuridad durante siglos y que ha salido a la luz hace muy poco, en que un técnico de catalogación de la Universidad de Barcelona (UB) abrió la obra y vio el mensaje.

Este es un ejemplo de las curiosidades que hemos catalogado como si fueran pequeños tesoros”, explica Neus Verger, la guardiana de la sala de los manuscritos, el fondo de reserva de la Biblioteca de la Universidad de Barcelona, que es como una joya potteriana por su tenue luz, su olor a polvo y madera antigua, por los millares de obras con cobertura de pergamino que permanecen en las estanterías que cubren las paredes hasta el techo, intocadas durante siglos, esperando que un lector les retorne del olvido.

Este es un ejemplo de las curiosidades que hemos catalogado como si fueran pequeños tesoros”

Guardiana de la sala de los manuscritos

Ahora mismo este fondo está en proceso de restauración y catalogación digital lo que implica una minuciosa tarea para los profesionales. “Sé que yo no podré ver en vida todo el fondo catalogado”, lamenta Verger, por la falta de recursos en la conservación. Se trata de dos mil manuscritos, cerca de mil incunables (los primeros libros impresos antes del año 1500) y casi 120.000 obras impresas entre los siglos XVI y XVIII, que suponen un valioso testimonio de la historia de Catalunya. El primer libro es un manuscrito del siglo X.

Sólo cinco bibliotecarios entran en la sala para sacar de la oscuridad este material. En ocasiones, se emocionan al descubrir alguna sorpresa, un objeto ajeno al libro como el escrito dirigido al penitente, pero vinculada al mismo. “Cuando sucede, nos llamamos unos a otros para agruparnos y observarlo, atraídos por la magia del pasado”.
El primer objeto encontrado fue una hoja de árbol conservada entre las páginas de un volumen del siglo XVIII. Aparentemente no tenía más valor que el de un fósil vegetal, pero colocado a contraluz se descubrió la imagen de un pastor con su rebaño pastando cerca de un árbol y la muralla de un castillo o una ciudad.
Ahora mismo este fondo está en proceso de restauración y catalogación digital lo que implica una minuciosa tarea para los profesionales
En los últimos diez años han topado con flores secas, dibujos, grabados, puntos de libros, pan de oro, naipes, notas manuscritas, borradores de sermones, operaciones aritméticas, poesías... En las hojas de guarda de una encuadernación puede leerse un poema de amor. 

¿Quizás para que lo leyera en secreto algún amante?

“Pedimos a una visitante habitual de nuestra biblioteca, especialista en literatura medieval que nos diera alguna indicación. Y, efectivamente, nos dijo que se trataba de una poesía popular del año 1700”, cuenta Verger. Otros textos escritos parecen tener propósitos menos terrenales pues parecen certificar el perdón de los pecados obtenido en una iglesia para obtener alguna indulgencia: “Yo he confesado en la Iglesia de...”.

Entre libros del XVIII y XIX se conservaban intactas unas hojas de papel caladas con motivos geométricos, delicadas y preciosas. Una es negra y otra blanca. Dibujos de filigranas que parecen vidrieras góticas o, conjetura la bibliotecaria, “ neules mallorquinas”, la ornamentación que elaboraban los conventos y casas de la isla para celebrar la Navidad.

En los últimos diez años han topado con flores secas, dibujos, grabados, puntos de libros, pan de oro, naipes, notas manuscritas, borradores de sermones, operaciones aritméticas, poesías...
Y más curiosidades, como la hoja adherida a un grabado dieciochesco que reproduce fielmente el palacio Real de Madrid durante la marcha de Felipe V en la campaña de Portugal (4 marzo de 1704). La hoja, cuya finalidad era reforzar la parte posterior del gradado, es un registro de enfermos del siglo XIX que se hacía servir en los hospitales de Francia durante las guerras napoleónicas.

Con todo, uno de los hallazgos más interesantes que se produjeron en la sala de manuscritos surgió gracias al propio deterioro de la obra, un proceso natural que la biblioteca trata de frenar adecuando el lugar en las mejores condiciones de luz y temperatura. Al sostener un volumen facticio titulado Dialogi de Inmortali con diversos tratados de Pere Alfons de Burgos impresos en Barcelona en el siglo XVI, se desencuadernó. El pergamino que realiza la función de tapa de cobertura para una recopilación de obras quedó desprendido del cuerpo del libro dejando ver el refuerzo del lomo (como se ve en la fotografía ­situada en la página ­anterior). “En una época en que nada se tiraba si podía ser utilizado para un determinado propósito –describe Verger–, es habitual encontrar trozos de pergamino y de papel, manuscritos e impresos, en las encuadernaciones de los libros antiguos con el fin de reforzarlas”. Así, el impresor barcelonés que se llamaba Claudio Bornat utilizó en 1562 –como data el libro– un pergamino ya escrito que debía tener por ahí para ser utilizado como refuerzo en el recosido de los volúmenes. El fondo de reserva de la UB llamó a un reputado investigador en historia medieval de la Universidad de Saint John, Daniel Gullo, para que analizara y datara el texto que aparecía en el lomo. ¿De qué se trataba? “Gullo descubrió que era un fragmento desconocido de unos Comentarios de Sant Bonaventura en las Sentències de Pere Llombard del...¡siglo XIV!”, exclama la responsable de la custodia de la obra.

Un texto de dos siglos anteriores a la obra impresa, y que ha servido de base para un estudio posterior sobre la difusión de la obra franciscana, hubiera quedado oculto por siempre si no se hubiera desprendido. El volumen en cuestión cuenta no sólo con la marca identificativa del impresor, una imagen de un niño Jesús cabalgando un águila, sino el exlibris de Josep Jeroni Besora, su primer propietario, que donó toda su colección al convento de Sant Josep, situado donde ahora se encuentra el mercado de la Boqueria, explica Verger. Besora fue un clérigo de Lleida, humanista, que presidió brevemente la Generalitat en 1656, y que reunió una biblioteca de unos cinco millares de libros, de grandes dimensiones para la época. En su testamento, realizado a favor de los carmelitas descalzos de Barcelona, especificó la condición de que la colección fuera de uso público.

El volumen de las “curiosidades descubiertas” ha obligado a crear un nuevo archivo específico para estas pequeñas piezas que están en los libros pero no forman parte de los mismos
En 1835, con la desamortización de Mendizábal que expropió a la Iglesia de sus bienes, los libros cobijados en Sant Josep, junto con los preservados en conventos como Santa Caterina, Sant Francesc d’Assís o del Carme, fueron a parar al monasterio de Sant Joan de Jerusalem, situado en la Via Laietana. Las monjas fueron expulsadas y cientos de libros, amontonados en las salas. En 1840 se inauguró una biblioteca. “Sin embargo, se nota en las obras el deterioro propio de los pocos cuidados que recibieron en medio siglo. Humedades, agujeros por bichos, encuadernación en mal estado...”. En 1880, coincidiendo con la restauración de la biblioteca de la Universidad de Barcelona, todo el fondo fue trasladado al edificio central y se acondicionó la sala de los manuscritos. El convento fue derribado.

El volumen de las “curiosidades descubiertas” ha obligado a crear un nuevo archivo específico para estas pequeñas piezas que están en los libros pero no forman parte de los mismos.
“Primero se redacta una descripción de cada pieza y se incorpora al registro del ejemplar (material anexo), para que se pueda consultar en el catálogo en línea de la biblioteca”, indica Verger. Y, después, se archiva en un dossier individual, donde se hace constar la firma topográfica del libro. Así se mantiene el vínculo del material con el libro donde ha sido ­encontrado.
Verger reivindica la importancia de la tarea de catalogación de los ejemplares. “La catalogación, sobre todo en una biblioteca como la nuestra, es un trabajo primordial, además de la conservación, porque nos permite saber lo que tenemos”. Calcula que aún quedan por catalogar entre un tercio y un cuarto del fondo antiguo, lo que supone, en total, más de 37.000 libros. de manera que aún queda margen para conocer otros detalles de la historia de nuestros antepasados.

viernes, 10 de agosto de 2012

Las nueve islas mas aisladas del mundo

Estas son las islas habitadas más remotas que existen, lugares a los que para llegar (o salir) te lo tienes que pensar dos veces:

1. Tristan da Cunha (Reino Unido)



Ostenta el honor de ser el lugar habitado más alejado de cualquier otro lugar habitado del planeta. Esta isla volcánica perteneciente al Reino Unido y con apenas 300 habitantes emerge en pleno Atlántico sur a 2.810 kilómetros de Ciudad del Cabo (Sudáfrica) y a 2.334 de la isla –también británica- de Santa Helena. El peñasco es tan abrupto que no hubo manera de construir un aeropuerto. La única vía de comunicación de Tristán da Cunha con el resto del mundo son dos barcos de una compañía pesquera, el MV Edinburgh y el MV Baltic, que cada dos meses hacen la travesía desde Ciudad del Cabo. 
El viaje dura unos seis días, si la mar no se pone canalla. Cada barco tiene una capacidad máxima para 12 pasajeros. Los no residentes en la isla tienen además que solicitar un permiso previo para que sea autorizada su estancia en el archipiélago.

2. Kanton Island (Kiribati)


El 5 de mayo de 2010 Alex Bond, un navegante oceánico británico, ancló su pequeño velero, el Mary Powell, con el que hacía la travesía desde Hawái hasta Australia, frente a la costa de un atolón perdido en el Pacífico. Su sorpresa fue mayúscula cuando vio salir de la espesura a un grupo de nativos que le pedían ayuda. Los 24 habitantes de Kanton Island, uno de los islotes que componen el pequeño país de Kiribati, habían sido olvidados por su gobierno y llevaban meses sin recibir ayuda exterior. Los 14 adultos y 10 niños que quedaban en la isla estaban famélicos y hambrientos. Bond les dio comida y organizó por radio una expedición con víveres. Kanton es el más septentrional de los atolones del archipiélago de Kiribati y está a 1.760 kilómetros de la capital de la república, el lugar habitado más cercano. Lo curioso es que tiene una pista aérea de 1.900 metros de longitud construida por los americanos durante la II Guerra Mundial. Pero en la década de los 70 quedó abandonada.

3. Isla North Sentinel (India)


Esta isla del mar de Andamán, al este de golfo de Bengala (océano Índico) no es inaccesible por su lejanía. De hecho, está a pocas millas de la isla grande de Andamán. Lo es por otra razón más singular: sus habitantes son fieros aborígenes que hasta el día de hoy no han permitido que nadie desembarque en sus costas. Cualquier intento de hacerlo ha concluido con una lluvia de flechas y una ferocidad extrema. No se sabe nada de ellos: ni cuántos son, ni a qué grupo étnico pueden pertenecer, ni cuál es su lengua o su cultura. Viven aún en el Paleolítico. La isla tiene 72 kilómetros cuadrados, está cubierta de jungla y rodeada por un arrecife que hace imposible acercarse a la costa durante 10 meses al año. Un intento de desembarco por parte de unos antropólogos que estaban filmando un documental en 1974 acabó con el director herido por una flecha y el grupo en desbandada. Hubo nuevos intentos de aproximación en los 90, pero fueron igual de inútiles. A los habitantes de estas islas les trae al pairo la modernidad.

4.- Kapingamarangi (Federación de Micronesia)


Once días de navegación en un pequeño velero de 45 pies necesité para llegar a este remoto atolón del Pacífico el pasado mes de abril. Kapingamarangi es una isla coralina de apenas un kilómetro cuadrado de superficie habitable donde viven 350 personas ajenas al resto del mundo. Son autosuficientes: tienen agua potable, pescado, cocos, bananos, cerdos, gallinas, taro, calabazas… La única forma de llegar a la isla es alquilando un barco –como hice yo- o esperando al carguero del gobierno micronesio que dos o tres veces al año va hasta Kapingamarangi para llevar víveres, combustible y enseres varios. El barco trae de vuelta también para sus vacaciones a los alumnos de bachillerato, que han de ir a estudiar a la capital del estado, Pohnpei, situada a 750 kilómetros de Kapingamarangi. Una vez al año pasa un crucero de lujo cuyos pasajeros descienden en botes al atolón si la climatología lo permite.

5. Pitcairn (Territorio Británico de Ultramar)




Cuando en 1789 Fletcher Christian y otros 11 marineros se amotinaron en el HMS Bounty -protagonizando la rebelión a bordo más famosa de la historia- abandonaron al capitán Bligh y sus fieles en una barcaza y tomaron las de Villadiego tratando de encontrar una isla perdida en el Pacífico donde nadie los encontrara. Esa isla resultó ser Pitcairn, un viejo volcán que emerge en una esquina de la Polinesia. Si sería remoto entonces que aún hoy llegar o salir de Pitcairn es una aventura. No hay aeropuerto y la única comunicación con el resto del mundo es un carguero que llega varias veces al año desde Mangareva, en las islas Gambier (Polinesia Francesa) o a bordo de algunos cruceros de lujo que pasan por aquí.

6.- Palmerston (islas Cook)

El Pacífico está lleno de islas remotas y de difícil acceso. Otra de ellas es Palmerston, una de las islas del archipiélago de las Cook. Está a 500 kilómetros de la isla habitada más cercana y solo recibe la visita de un carguero con provisiones dos veces al año. Lo curioso de Palmerston es que 60 de sus 62 habitantes descienden del mismo hombre: William Masters. Este carpintero británico se estableció en la isla en 1863 para cultivar cocos y procesar su aceite. Cada seis meses pasaba un barco a recoger la mercancía. Masters se fue con tres mujeres polinesias con las que tuvo 23 hijos. Ellos heredaron la isla.




En este archipiélago formado por tres atolones coralinos que juntos no suman ni 10 kilómetros cuadrados de tierra emergida viven casi 1.500 personas. Pero no hay aeropuerto ni línea marítima alguna con Nueva Zelanda, país del que dependen. La única conexión con el mundo es el carguero que llega cada pocos meses. Aun así se las han arreglado para ser el primer territorio del mundo que obtiene el 100 % de su energía mediante fuentes renovables. Los 4.032 paneles fotovoltaicos y 1.344 baterías han obrado el milagro.

8. Islas Agalega (República de Mauricio)

Se trata de dos pequeñas islas perdidas en el océano Índico, a 1.100 kilómetros de isla Mauricio. Aunque hay una pequeña pista de aterrizaje en la isla del norte, no existen vuelos comerciales. La única forma de arribar es en barco: dos días y medio de navegación desde Port-Louis, capital de Mauricio. La población actual no supera los 300 habitantes.

martes, 7 de agosto de 2012

Heráldica de los Países Bajos I

Escudo del Rey de Países Bajos
 Blasón: De azur sembrado de billetes de oro, un león de oro coronado de lo mismo, lampasado y armado de gules, sosteniendo en diestra una espada de argén encabada en oro y en la siniestra un haz de siete flechas de argén puntadas, plumadas y atadas de oro;  Timbre: Corona real de los Países Bajos;Tenante:Dos leones rampantes de oro, linguados y uñados de gules; Lema: «Je maintiendrai» (Mantendré); Otros elementos:Un manto de púrpura, guarnecido de oro, forrado de armiño y cimado con un baldaquín de púrpura, ribeteado de oro.


REINA CONSORTE MAXIMA ZORREGUIETA

Escudo personal de reina consorte de los Países Bajos Máxima Zorreguieta


Escudo personal de reina consorte de los Países Bajos Máxima Zorreguieta,
 escusón que es el blasón del linaje Zorreguieta desde 1830).
Las armas de la familia Sorreguieta / Zorreguieta son: En campo de oro, un castillo de gules, terrasado de azur, flanqueado por dos cipreses de sinople, cargados con lobos de sable, el de la diestra contornado.


REINA BEATRIZ
Escudo de reina Beatriz de los Países Bajos

REINA JULIANA
Escudo de reina Juliana de los Países Bajos


ESTADOS AUTÓNOMOS


Aruba

(en neerlandés: Aruba) es un país autónomo insular del Reino de los Países Bajos —junto a Curazao, Sint Maarten y los Países Bajos—. Se establece en la isla homónima del grupo de Sotavento, perteneciente a las Antillas Menores. El país autónomo se sitúa a 25 km al norte de la península de Paraguaná, al noroeste de Venezuela, al sur del mar Caribe, al este del archipiélago de Los Monjes y la península de la Guajira y al oeste de otro país autónomo neerlandés, Curazao.

Curazao o Curasao

​(Curaçao en neerlandés , oficialmente País de Curazao, es un territorio autónomo del Reino de los Países Bajos​ con superficie aproximada de 444 km².​ Está situado en el sur del mar Caribe, a unos 50 km de la costa noroccidental de Venezuela, y pertenece al grupo de las islas de Sotavento, junto con sus islas vecinas de Aruba y Bonaire. Su capital y localidad más poblada es Willemstad, ubicada al sur de la isla.

San Martín o Sint Maarten

San Martín o Sint Maarten es el nombre de la parte neerlandesa de la isla de San Martín en el mar Caribe, que está dividida entre la República Francesa —parte nore de la isla— y el Reino de los Países Bajos —parte sur de la isla—. Está situada a 240 km al este de Puerto Rico. Su capital es la ciudad de Philipsburg y abarca 34 km² de superficie.

Caribe Neerlandés

(en neerlandés, Caribisch Nederland) (llamado erróneamente Caribe Holandés) es el nombre que reciben tres islas con el estatus político de municipalidades especiales de los Países Bajos localizadas en el mar Caribe. La región está conformada por Bonaire, San Eustaquio y Saba. En el ordenamiento jurídico neerlandés, las tres islas son nombradas como Islas BES, siendo comúnmente consideradas como entidades públicas (openbaar lichaam) dentro de los Países Bajos y como países y territorios de ultramar de la Unión Europea, no conformando parte del territorio comunitario ni de la unión aduanera ni el espacio de Schengen.

SÉNECA: Tragoediae (1728)

Luis Alberto Bustamante Robin; Jose Guillermo Gonzalez Cornejo; Jennifer Angelica Ponce Ponce; Francia Carolina Vera Valdes;  Carolina Ivonne Reyes Candia; Mario Alberto  Correa Manríquez; Enrique Alejandro Valenzuela Erazo; Gardo Francisco Valencia Avaria; Alvaro Gonzalo  Andaur Medina; Carla Veronica Barrientos Melendez;  Luis Alberto Cortes Aguilera; Ricardo Adolfo  Price Toro;  Julio César  Gil Saladrina; Ivette Renee Mourguet Besoain; Marcelo Andres Oyarse Reyes; Franco Gonzalez Fortunatti; Patricio ernesto Hernández Jara;  Demetrio Protopsaltis Palma; 


“El trabajo y la lucha llama siempre a los mejores”.

Séneca (4 a. C – 65 d.C)


 “Tragoediae” de Lucius Annaeus Seneca ;

Autor :  SENECA, Lucio Anneo

Título : Tragoediae ; Notas de Johann Friedrich Gronovius  ;  frontispicio de Louis Fabricius Dubourgnd. Joannes Casparus Schröderus (Editor)

Publicación : Delphis (Holanda) : impresor Adrianum Beman, 1728

Descripción : [62], 802, [104] p. ; 26,5 x 22 cm ; encuadernación en pergamino, falto de las correas de cierre, dorados en cubierta y contracubierta enmarcados en doble filete, en las esquinas decoración con motivos vegetales, superlibro en el centro. En la segunda cubierta,  sello de propiedad de la “Bibliotheca Residentiae Insul – S. J.”

Idioma : Latín

Notas :   Hercules Furens, Thyestes, Phoenissae, Hippolytus, Oedipus, Troades, Medea, Agamemnon, Hercules Oetaeus, y Octavia.

Notas : Ex libri manuscrito en portada.

Editado por la “Escuela Latina” situada en la ciudad de Delft (Holanda), el superlibro, representado por la Υ  pitagórica está íntimamente ligado a esta escuela.