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viernes, 13 de marzo de 2015

Kalevala (Libro firlandes)

Luis Alberto Bustamante Robin; Jose Guillermo Gonzalez Cornejo; Jennifer Angelica Ponce Ponce; Francia Carolina Vera Valdes;  Carolina Ivonne Reyes Candia; Mario Alberto  Correa Manríquez; Enrique Alejandro Valenzuela Erazo; Gardo Francisco Valencia Avaria; Alvaro Gonzalo  Andaur Medina; Carla Veronica Barrientos Melendez;  Luis Alberto Cortes Aguilera; Ricardo Adolfo  Price Toro;  Julio César  Gil Saladrina; Ivette Renee Mourguet Besoain; Marcelo Andres Oyarse Reyes; Franco Gonzalez Fortunatti; Patricio ernesto Hernández Jara;  Demetrio Protopsaltis Palma; 

La primera publicación corresponde al año 1835 y contenía un total de 5052 versos, congregados en 32 poemas. La reproducción final corresponde a 1849, cuando se publicó en toda su extensión actual de 23 000 versos y 50 poemas.



El Kalevala es un poema épico compilado por Elias Lönnrot en el siglo XIX a partir de fuentes folclóricas finlandesas, traspasadas desde las progenies más antiguas a las generaciones posteriores, o a través de las recopilaciones de las narraciones populares hechas por los rapsodas, como son los casos de Arhippa Perttunen (1769-1840) y Ontrei Malinen (1780-1855), fundamentalmente en la región de Carelia.
Como reminiscencia y conceptualización metafísica de la generación mítica del pueblo finlandés, a la manera de los cantares de gesta medievales, como el Cantar de Hildebrando, Beowulf, las Eddas islandesas, el Cantar de los Nibelungos, el Cantar de Roldán, el Cantar de las huestes de Igor y el Cantar de mío Cid, el Kalevala es una de las epopeyas más sugestivas y notables de Europa, llegando a influir en la creación de El Silmarillion.

Estructura.

En su labor meticulosa de recopilación y recomposición, Elias Lönnrot logró acopiar versos provenientes de diferentes fuentes, tanto subjetivas como territoriales. Para ello recurrió a trovadores, narradores, o al examen de la tradición oral en diversas regiones de Finlandia, especialmente en la zona de Carelia.
Lönnrot, en su trabajo de recopilación, acopló y relacionó diferentes testimonios e historias para dotar a la obra de una mejor estructura narrativa. Al mismo tiempo disminuyó la cantidad de personajes y concentró los lugares donde se desarrollan los sucesos. De esta manera logró una mayor coherencia y concreción de esta obra cumbre de la mitología y folclore de Finlandia.
La leyenda, el mito y la evocación poética se enlazan perfectamente en el Kalevala, erigiendo un mundo habitado por héroes de carne y hueso, que oscilan entre lo humano, lo divino y lo esperpéntico. Por eso los actos de los personajes del Kalevala están plagados de extravagancias y deslices humanos.

Personajes.


Väinämöinen es un rapsoda excéntrico marcado por el desenfrenado amor que siente por la doncella de Pohjola, mientras que Lemminkäinen es el galán que afronta desafíos y desgracias con un marcado desatino, de manera que en sus correrías épicas deja en evidencia su clara ingenuidad de mortal. Lo mismo ocurre, de un modo figurativo, con el pastor Kullervo, que entre andanzas y algaradas es el héroe trágico en este universo cerrado, con un irrefrenable ímpetu de vida, pero condicionado por un sino de eterno perdedor.
Ilmarinen es un personaje de genitura repentina, ya que después de unas horas de ser parido por la doncella Iro, (Iro-neito), al día siguiente ya está convertido en un herrero capaz de crear el sampo, un virtuosismo maravilloso que semeja un molino mágico.
De todo estos héroes estrafalarios, Joukahainen es el más ingenuo de todos, ya que está dispuesto a ponerse permanentemente a prueba, y así lo hará, en un momento, al desafiar a Väinämöinen en un tanteo de sabiduría que sabe que perderá desde el comienzo.
Finalmente, Ukko es el dios superior y todopoderoso, entreverado con estas figuras semidivinas, pero apoyado por otras omnipotencias menores, como Tapio, dios de los bosques; Hiisi y Lempo, del mal; o Tuoni, de la muerte, que no le facilitarán su tarea celestial, sino que se la harán embarazosa y paradójica.


Ejemplo

Los últimos versos de la obra en finés y español (traducidos por Joaquín Fernández y Ursula Ojanen):
Vaan kuitenki kaikitenki la'un hiihin laulajoille,
la'un hiihin, latvan taitoin, oksat karsin, tien osoitin.
Siitäpä nyt tie menevi, ura uusi urkenevi
laajemmille laulajoille, runsahammille runoille,
nuorisossa nousevassa, kansassa kasuavassa
.
Ya está el camino señalado, se abre una nueva senda,
ante cantores más ilustres,
bardos más ricos en canciones
entre los jóvenes que crecen,
entre la estirpe adolescente.

El Kalevala,  Si bien el conjunto de la obra es una epopeya debida a este estudioso y recopilador, el texto del Kalevala procede en su mayor parte de la auténtica tradición popular (encantamientos y poemas épicos) que Lönnrot recogió de diversos bardos fineses entre los que perduraba. En este sentido se puede decir que los poemas han sido tomados literalmente de la boca del pueblo. Lönnrot los organizó y moldeó para que conformaran una unidad, pero sólo un 3 % de los versos han sido compuestos por él. No obstante, sin la influencia de las epopeyas existentes, difícilmente habría nacido el Kalevala. El ejemplo de Homero ejerció una influencia notable sobre Lönnrot y sobre su idea de la epopeya. Hay que tener en cuenta que en el siglo XIX se pensaba que las epopeyas homéricas y los cantares de gesta románicos habían sido compuestos por refundición y acumulación de breves poemas sueltos.

La vieja poesía popular finesa no nació en una sola época, sino que se advierte en ella varios estratos diferentes. Los más antiguos son los poemas míticos, que cuentan las historias de la creación de una era remota, el nacimiento del mundo y de la cultura humana. Los protagonistas suelen ser poderosos cantores, chamanes, sabios, líderes espirituales de sus tribus que hacen viajes a las moradas de los muertos en pos de conocimientos. Las hazañas de los héroes de las canciones se desarrollan en tierras allende de los mares, en Pohjola, lejano norte del Kalevala, donde van a cortejar, a robar y en busca de refugio.
Las canciones líricas sirvieron para interpretar los sentimientos personales del hombre, mientras que la poesía ritual se prodigaba especialmente en bodas y en los festines que seguían a la caza del oso. Por otra parte se consideraba que los encantamientos de métrica kalevaliana tenían propiedades mágicas y éstos llegaron a formar parte de la vida cotidiana del pueblo.

La poesía kalevaliana fue originalmente cantada y tiene milenios de antigüedad pues parece existir ya en los pueblos proto-fineses de las regiones bañadas por el mar Báltico. Sólo después de la publicación de la epopeya empezaron a recitar los poemas. Estas canciones se caracterizaban por la aliteración, el paralelismo y la ausencia de estrofas. Los versos seguían una métrica de cuatro compases que se empezó a llamar métrica kalevaliana. La vieja tradición de cantos permaneció viva en toda Finlandia hasta el siglo XIV. Después de la Reforma, la iglesia luterana prohibió la costumbre de las canciones tachando toda la vieja tradición de pagana. Al mismo tiempo nuevas influencias musicales procedentes del oeste arraigaron en Finlandia.
La vieja tradición de los bardos empezaba a desaparecer, primero en el oeste y más tarde en el resto del país. Algunas canciones fueron ya recopiladas en el siglo XV, aunque la gran mayoría de las recopilaciones datan del siglo XIX. En la Carelia nororiental, en el territorio ruso, la tradición de la vieja poesía ha perdurado hasta nuestros días.
Trascendencia del Kalevala: además de recuperar un material mitológico de indudable valor, la recopilación de Lönnrot fue fundamental en la creación de la conciencia nacional, hizo surgir la moderna literatura finesa -hasta entonces la lengua de cultura del país era el sueco, debida a la invasión ocurrida años antes- y contribuyó a la unidad lingüística y espiritual del país. Además sirvió de ejemplo para otras recopilaciones como el Kalevipoeg, (publicado en los años 1857-1861 por Friedrich R. Kreutzwald basándose en las historias que contaban los estonios), o la epopeya The Song of Hiawatha (publicado por Henry W. Longfellow en 1855) sobre las historias de los indios americanos, también siguiendo el estilo y los motivos del Kalevala. Ha sido también fuente de inspiración para escritores como J.R.R. Tolkien, quien aprendió finés exclusivamente para acercarse a esta obra.

Biblioteca personal


El libro se encuentra en mi biblioteca personal.
























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