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Libro de Proverbios, 8 20, de la Biblia. "Yo camino por la senda de la justicia, por los senderos de la equidad."

viernes, 31 de diciembre de 2010

El lenguaje y el espíritu. a


EL PODER TERAPÉUTICO DE LA LECTURA.

Por qué deberías leer más en voz alta (o pedir que te lean).

Relegar esta actividad a la temprana infancia es un error; los adolescentes y los adultos también pueden beneficiarse de ella.

"La lectura en voz alta es una actividad social que permite a través de la entonación, pronunciación, dicción, fluidez, ritmo y volumen de la voz darle vida y significado a un texto escrito. De esta forma, la persona que escucha puede soñar, imaginar o exteriorizar sus emociones y sentimientos."

 

Uno de los libros de relatos de William Shakespeare. 

¿Cuánto hace que no te leen en voz alta?
 ¿Y cuándo fue la última vez que tú le leíste una historia a alguien?

 Si tienes niños es probable que lo hicieras anoche a la hora de dormir. Y hacerlo es una idea excelente, pues diferentes estudios realizados en los últimos años han demostrado que leer en voz alta a los más pequeños estimula la adquisición temprana del lenguaje, el gusto por la lectura y la amplitud de su vocabulario futuro, además de fomentar el vínculo afectivo.

Lo explica Megan Cox en su libro The Enchanted Hour (Harper): 

“El tiempo que pasamos leyendo en voz alta no se parece a ningún otro. Una milagrosa alquimia sucede cuando alguien le lee a otra persona, una alquimia que convierte las cosas ordinarias de la vida ‒un libro, una voz, un lugar donde sentarse y un poco de tiempo‒ en un alimento increíble para el corazón, la mente y la imaginación”. 

Cox explora en su obra los beneficios de la lectura en voz alta, que van mucho más allá de la primera infancia: 

“Sería un error relegar la lectura en voz alta tan solo al territorio de la infancia. Los adolescentes y adultos a quienes se les lee no reciben tanta atención por parte de la comunidad científica, pero es incuestionable que también se benefician de ello intelectual, emocional, literaria e incluso espiritualmente. Para los exhaustos adultos de mediana edad, cuya atención está en mil sitios, tomarse tiempo para leer en voz alta puede ser como aplicar una loción calmante en el alma. Para los más mayores, sus efectos pueden ser consoladores y vigorizantes, como tomarse un tónico reconstituyente o una medicina”.

El prólogo de 'Los cuentos de Canterbury'

Beneficios sociales y neuronales.

Juan Mata, presidente de la asociación Entrelibros, que lleva una década dedicándose a fomentar la lectura en voz alta en distintos ámbitos, coincide con la tesis de esta autora norteamericana: 

“Parece que la lectura en voz alta solo es importante cuando hay niños de por medio, niños que aún no saben leer. Se entiende entonces como una muleta, un artilugio auxiliar, de manera que cuando aprenden a leer se interrumpe bruscamente uno de los placeres más elementales de los seres humanos, que es escuchar la voz afectuosa de otros y compartir palabras, emociones y pensamientos. La edad y el aprendizaje de la lectura no tienen por qué marcar una frontera entre la lectura compartida y la lectura en silencio. De hecho, nosotros defendemos que ese placer de la infancia no se reprima y se prolongue a lo largo de la vida. Mantener esa actividad puede tener muchos beneficios. Sobre todo, afectivos. La lectura compartida crea vínculos cordiales y duraderos entre las personas.
En las aulas es sin lugar a dudas el mejor procedimiento para mostrar la literatura, para hacerla interesante. Y por supuesto, es el recurso más eficaz para estimular en los alumnos el deseo de leer. Igual ocurre en el ámbito doméstico. Hay numerosos testimonios escritos que dan cuenta de su poder para despertar la curiosidad y la estima por la lectura. Alguien que nos lee con pasión y convicción es alguien que nos invita a reproducir ese acto en nosotros mismos”. 

Entrelibros lleva la lectura compartida, tal y como explica su presidente, a aquellos ámbitos donde las palabras de la literatura, la filosofía o la ciencia puedan ofrecer “acompañamiento, consuelo, estímulo, emoción, pensamiento, esperanza, confianza... La idea era, y es, hacer de los textos un medio de acercamiento a otros, de escucha tanto de las palabras de los libros como de las palabras de quienes las reciben y responden, y de conversación no solo sobre los textos sino sobre todo a partir de los textos”.
Y es que, ¿a quién no le gusta escuchar una historia, además de leerla? Mata explica los fundamentos que, a su parecer, hacen de esta actividad uno de los actos de amor más significativos que podemos hacer por otras personas:

“Es un placer escuchar a otros hablar, leer, interpretar... Es un placer primario. Nuestro cerebro fue antes oyente que lector, y el poder seductor de la voz es inmenso. Además, la lectura en voz alta de un texto le otorga un significado que a veces no se manifiesta cuando se lee en silencio. Todos lo hemos experimentado con la poesía. Al leerla parece que es un conjunto de palabras sin sentido, pero basta escucharla en boca de otros, no necesariamente de sus autores o autoras, para que de pronto se entienda. Es lo que dicen muchas personas: “Yo la poesía no la comprendo cuando la leo, pero sí cuando la escucho”. Igual ocurre con un cuento o una reflexión filosófica. Las emociones que procuran los textos se hacen presentes más fácilmente a través de la voz”.

Receta contra las pantallas

En el caso de los niños, la necesidad de leerles a diario se ha vuelto más urgente que nunca. Muchos pequeños pasan horas delante de las pantallas ‒se calcula que una media de dos horas y media hasta los seis años‒, rodeados de tecnología que les da información acerca del mundo, absorbe su atención y toma el mando de sus manos y de sus ojos. Leer, en este contexto, es una actividad que sirve para llenar aquello que la tecnología, por su funcionamiento y sus consecuencias en nuestra biología, vacía. 

“Donde las pantallas tienden a separar, la lectura en voz alta acerca a las personas y las une”, explica Megan Cox en su libro. “Leer a los niños, sobre todo cuando nos involucramos en ello, promueve la alfabetización emergente y el desarrollo del lenguaje, además de contribuir a la relación entre la criatura y su progenitor”, podemos leer en un estudio británico publicado en Archives of Disease in Childhood.

“Los estudiantes que leen más leen mejor, tienen más éxito y permanecen durante más tiempo en la escuela”, afirma Jim Trelease en su libro The Read-Aloud Handbook. Trelease también explica que “cada vez que le leemos a un niño estamos enviando un mensaje de placer directamente a su cerebro”. 
Sabemos que los primeros años de la infancia son un período de intensa formación para los más pequeños. En los primeros doce meses de vida el cerebro de un bebé dobla su tamaño, y para cuando el niño cumple tres años ha completado el 85% de su crecimiento total. Esta etapa inicial es entonces clave, porque en ella se están produciendo las sinapsis necesarias para la adquisición del lenguaje, el control emocional, la visión, el oído y muchas otras cosas. Todas las experiencias tempranas contribuyen a crear esa arquitectura mental del cerebro del niño, y leerles libros en voz alta es una excelente manera de ayudar a reforzar esas conexiones neuronales tan importantes.

Además, cuando una persona le lee a otra en voz alta, se trate de un niño o de un adulto, entre las dos sucede algo mágico, y es que sus cerebros se sincronizan. Así, el contador de la historia y el oyente experimentan la misma actividad cerebral y liberan exactamente los mismos neuroquímicos. Este proceso se pudo demostrar en un estudio realizado por la Universidad de Princeton utilizando escáneres cerebrales, y podría explicar por qué la lectura en voz alta puede crear ese sentido de cercanía, pertenencia y placer que experimentamos.

Pero leer en voz alta, como explica el presidente de Entrelibros, también tiene un valor social y ético, “pues hace llegar a otras personas textos de literatura, de ciencia o de filosofía que de otro modo quedarían lejos de su alcance, bien porque no saben leer, porque no tienen la costumbre de hacerlo o porque ya no pueden hacerlo. Además, en determinadas circunstancias –aislamiento, soledad, guerras, desplazamientos forzados, refugio, emigración...–, la lectura en voz alta puede ser una actividad hospitalaria, confortante, alentadora. Frente a la lectura solitaria y aislada, la lectura en voz alta es una forma de encuentro, de convocatoria. La lectura en voz alta requiere la presencia de otros, crea comunidad. Y eso produce placer. Por eso, el verbo que venimos utilizando para nuestra actividad es conleer. Damos mucha importancia a la preposición con, presente en palabras tan significativas como conversar, compartir, convivir, acompañar, confiar, consolar, comprender... Leemos a otros, pero sobre todo leemos con otros”.

A la hora de empezar, cualquier libro puede servirnos, aunque Juan Mata recomienda algunos:

 “Nos gustan, por ejemplo, álbumes como Yo, de Philip Waechter, Juul , de Gregie de Maeyer y Koen Vanmechelen, ¿A qué sabe la luna?, de Michael Grejniec, El regalo , de Gabriela Keselman y Pep Montserrat, Frederick, de Leo Lionni... Los cuentos populares, aunque nacieron para la narración oral, son otra fuente inagotable. Y los relatos, igualmente. Cuentos, por ejemplo, de Gabriel García Márquez (La siesta del martes ), Katherine Mansfield (El canario), Antón Chéjov (Vanka ), Alice Munro ( Ver las orejas al lobo) o Manuel Rivas (¿Qué me quieres, amor? )”.

 

COACHING'

El poder de leer en voz alta


Leer en voz alta no es nada común en la sociedad en la que vivimos, salvo la lectura de cuentos a los más pequeños de la casa. Sin embargo, esta práctica puede producir un buen número de beneficios para nuestra autoestima y la capacidad de concentración.

Parece que leer en voz alta está reservado solo a los cuentos de los niños que, cuando son pequeños, no se cansan de pedir que les leamos una y otra vez. Con esta lectura estamos haciéndoles compañía antes de ir a dormir y alimentando su imaginación. Sin embargo, los psicólogos coinciden en que la lectura en voz alta puede tener propiedades muy beneficiosas, tanto para quien lee como para quien escucha.

La escucha de lectura en voz alta comienza en la infancia.

Si nos remontamos tanto a cuando escuchábamos leer en nuestra infancia como cuando lo hacemos con nuestros hijos, identificamos que se trata de un ritual que demuestra, en muchos casos, no solo el interés por la historias, sino también la necesidad de escuchar una voz familiar que narre ideas y conceptos que aglutinan el cariño del lector minutos antes de que el niño se sumerja en el sueño. De esta forma, leer en voz alta y escuchar una historia tiene un objetivo más allá de la narración, que es el de estrechar los lazos emocionales lector-oyente. 

Pero escuchar historias leídas en voz alta, además, estimula la imaginación y la creatividad, no solo de los niños, sino de personas de cualquier edad. Porque no existen dos lectores iguales, y cuando introducimos un texto en la lectura de una persona, estamos reinterpretando las pausas y la pronunciación de forma única. 

De esta forma, al no existir dos lectores y dos oyentes iguales, cuando escuchamos una historia leída desarrollamos también la capacidad de atención y concentración. Porque cuando leemos en silencio podemos centrar toda nuestra atención en lo que leemos, de forma autónoma. Pero cuando escuchamos necesitamos mantener de forma constante la atención a lo que el lector dice, y eso constituye en sí mismo un gran ejercicio de atención y de imaginación, porque no tener el control sobre la lectura nos pide un esfuerzo extra de concentración, aunque pareciera justo lo contrario, que lo cómodo es escuchar. Los especialistas coinciden en que tal vez escuchar es más sencillo al principio, pero pasados unos minutos requiere un esfuerzo extra para no evadir nuestra atención a otra cosa y perder el hilo completamente de lo que el lector en voz alta lee.

Un apoyo para la autoestima.

Para quienes padecen una baja autoestima, trabajar sus habilidades lectoras en voz alta puede ser un ejercicio muy útil y enriquecedor. Cuando practicamos esta lectura estamos aprendiendo a regular nuestra respiración ante la narración de innumerables enunciados, y aprendemos a modular nuestra declamación explicativa, narrativa y dialogante. 

De esta forma, cogemos seguridad en nuestra forma de hablar y, a la larga, ganamos autoestima, porque podemos sentir que nos expresamos mejor, con más tranquilidad, confianza y claridad.
Además, leer en voz alta ayuda a formar nuestra personalidad, sin importar la edad que tengamos. Si nuestra experiencia como lectores orales no es muy alta, leyendo descubriremos cuál es nuestra forma de expresarnos, porque cuando hablamos en sociedad es común esperar la respuesta de nuestro interlocutor y permanecer atentos a lo que expresamos como respuesta, pero es muy infrecuente que escuchemos nuestra propia voz y descubramos cuál es nuestro ritmo auténtico e intransferible.

 

 Literatura


Según la Real Academia Española (RAE), literatura es el «arte de la expresión verbal» (entendiéndose como verbal aquello «que se refiere a la palabra, o se sirve de ella»​) y, por lo tanto, abarca tanto textos escritos (literatura escrita) como hablados o cantados (literatura oral). 
En un sentido más restringido y 'neotradicional' (ya que las primeras obras literarias fueron compuestas para ser cantadas o recitadas), es la escritura que posee mérito artístico y que privilegia la literariedad, en oposición al lenguaje ordinario de intención menos estética y más práctica. 
El término literatura designa también al conjunto de producciones literarias de una lengua, de una nación, de una época o incluso de un género (la literatura griega, la [[literatura del siglo xviii]], la literatura fantástica, etc.) y al conjunto de obras que versan sobre un arte o una ciencia (literatura médica, jurídica, etc.). Es estudiada por la teoría literaria.
El concepto de literatura ha cambiado con el tiempo por ser parcialmente subjetivo; en su sentido genérico es el conjunto de cualquier producción escrita u oral de una nación, época o género y, en su sentido restrictivo, se considera que debe tener un valor estético o intelectual.
La literatura es una de las Bellas Artes y una de las más antiguas formas de expresión artística, caracterizada, según el Diccionario de la Real Academia Española, por la “expresión verbal”. Es decir que alcanza sus fines estéticos mediante la palabra, tanto oral como escrita. Sin embargo, nunca resulta fácil justificar qué cosa es y qué cosa no es literatura, ya que este se trata de un concepto construido históricamente. Así, fue revisado y redefinido numerosas veces a lo largo del tiempo, y existen muchas definiciones posibles .
Uno de los rasgos singulares de la literatura es su uso del lenguaje, que a menudo se denomina la “lengua literaria”, y que se diferencia del uso ordinario o cotidiano. Su uso particular del lenguaje persigue la belleza y la reflexión sobre sí mismo, no sólo mediante el empleo de tropos y figuras retóricas, sino también de un sentido particular del ritmo.
A esto, además, deben sumarse los permisos que da la ficción: situaciones, imágenes y relatos provenientes de la imaginación o de la realidad misma, pero filtrados a través de la subjetividad.
La literatura es un campo de estudio en sí mismo: sirve de objeto de estudio a la teoría literaria y a la crítica literaria, así como a la filología e historia de la literatura. Por otro lado, puede hablarse también de literatura en un sentido no vinculado con el arte, sino referido a un conjunto organizado de saberes y textos en torno a un tema: “literatura médica” o “literatura técnica”, por ejemplo.

La literatura.

Hasta el siglo xvii, lo que actualmente denominamos «literatura» se designaba como poesía o elocuencia. Durante el Siglo de Oro español, por poesía se entendía cualquier invención literaria, perteneciente a cualquier género y no necesariamente en verso, entendiéndose por tal tres tipos fundamentales de "poesía / literatura": la lírica (propia del canto, en verso), la épica (propia de la narración, en verso largo o prosa) y la dramática (en diálogo).3​ A comienzos del siglo xviii se comenzó a emplear la palabra «literatura» para referirse a un conjunto de actividades que utilizaban la escritura como medio de expresión. A mediados de la misma centuria, Lessing publica Briefe die neueste Literatur betreffend, donde se utiliza «literatura» para referirse a un conjunto de obras literarias. A finales del siglo xviii, el significado del término «literatura» se especializa, restringiéndose a las obras literarias de reconocida calidad estética. Este concepto se puede encontrar en la obra de Marmontel, Eléments de littérature (1787), y en la obra de Madame de Staël, De la literatura considerada en relación con las instituciones sociales.
En Inglaterra, en el siglo xviii, la palabra «literatura» no se refería solamente a los escritos de carácter creativo e imaginativo, sino abarcaba el conjunto de escritos producidos por las clases instruidas: cabían en ella desde la filosofía a los ensayos, pasando por las cartas y la poesía. Se trataba de una sociedad en la que la novela tenía mala reputación, y se cuestionaba si debía pertenecer a la literatura. Por eso Eagleton sugiere que los criterios para definir el corpus literario en la Inglaterra del siglo xviii eran ideológicos, circunscritos a los valores y a los gustos de una clase instruida. No se admitían las baladas callejeras ni los romances, ni las obras dramáticas. En las últimas décadas del siglo xviii apareció una nueva demarcación del discurso de la sociedad inglesa. 

Eagleton nos cuenta que surge la palabra «poesía» como un producto de la creatividad humana en oposición a la ideología utilitaria del inicio de la era industrial. Tal definición la encontramos en la obra A Defence of poetry (1821) de Shelley. En la Inglaterra del Romanticismo, el término «literato» era sinónimo de «visionario» o «creativo». Pero no dejaba de tener tintes ideológicos, como en el caso de Blake y Shelley, para quienes se transformó en ideario político, cuya misión era transformar la sociedad mediante los valores que encarnaban en el arte. En cuanto a los escritos en prosa, no tenían la fuerza o el arraigo de la poesía; la sociedad los consideraba como una producción vulgar carente de inspiración.

La literatura se define por su literariedad

En busca de la definición de los conceptos «literatura» y «literario», surgió la disciplina de la teoría de la Literatura, que empieza por delimitar su objeto de estudio: la literatura. No hay una definición unívoca del término, ya que dependerá del crítico literario que la defina, como así también de la época y del contexto que la define. Sin embargo, los primeros estudiosos que se preocuparon por el estudio de esta disciplina son los llamados formalistas rusos.
A comienzos del siglo xx, el Formalismo ruso se interesa por el fenómeno literario, e indaga sobre los rasgos que definen y caracterizan dichos textos literarios, es decir, sobre la literaturidad de la obra. Roman Jakobson plantea que la literatura, entendida como mensaje literario, tiene particularidades de tal forma que la hacen diferente de otros discursos; ese interés especial por la forma es lo que Jakobson llama «función poética», por la que la atención del emisor recae sobre la forma del mensaje (o, lo que es lo mismo, hay una «voluntad de estilo» o de estilizar el lenguaje por parte del escritor). En efecto, hay determinadas producciones lingüísticas cuya función primordial es proporcionar placer literario, un deleite de naturaleza estética, producido por la belleza, en relación con el pensamiento aristotélico. 

El lenguaje combinaría en sus elementos más simples dos tipos de elementos: redundancias, recurrencias o repeticiones rítmicas formales y de contenido semántico, esto es, analogías, por un lado, y por el otro, desvíos de la norma, para alejarse del lenguaje común, causar extrañeza, renovar: la llamada anomalía; de ese modo se impresiona la imaginación y la memoria y se llama la atención sobre la forma del mensaje, su peculiar forma expresiva. De ambas tendencias, la rítmica o repetitiva es popularizante, y la segunda, por el contrario de sesgo aristocratizante.

El lenguaje literario sería uno estilizado y con una trascendencia particular, destinado a la perdurabilidad; muy diferente de las expresiones de la lengua de uso común, destinada a su consumo inmediato. La literatura, por otra parte, exige por tradición un respaldo sustentable: El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de La Mancha no habría podido escribirse si no hubieran existido antes los libros de caballerías.

Wolfgang Kayser, a mediados del siglo xx, plantea cambiar el término «Literatura» por el de Belles Lettres, diferenciándolas del habla y de los textos extraliterarios, en el sentido de que los textos literario-poéticos son un conjunto estructurado de frases portadoras de un conjunto estructurado de significados, en el que los significados se refieren a realidades independientes del que habla, creándose así objetividad y unidad propias.

El término literatura y sus adjetivos

Raúl H. Castagnino, en su libro ¿Qué es la literatura?, indaga sobre el concepto y cómo se extiende a realidades como la escritura, la historia, la didáctica, la oratoria y la crítica. Según Castagnino, la palabra literatura adquiere a veces el valor de nombre colectivo cuando denomina el conjunto de producciones de una nación, época o corriente; o bien es una teoría o una reflexión sobre la obra literaria; o es la suma de conocimientos adquiridos mediante el estudio de las producciones literarias.

 Otros conceptos, como el de Verlaine, apuntan a la literatura como algo superfluo y acartonado, necesario para la creación estética pura. Posteriormente, Claude Mauriac propuso el término "aliteratura" en contraposición a «literatura» en el sentido despectivo que le daba Verlaine. Todas estas especificaciones hacen de la literatura una propuesta que depende de la perspectiva desde la que se enfoque. Así, Castagnino concluye que los intentos de delimitar el significado de «literatura», más que una definición, constituyen una suma de adjetivaciones limitadoras y específicas.

Si se considera la literatura de acuerdo con su «extensión y su contenido», la literatura podría ser universal, si abarca la obra de todos los tiempos y lugares; si se limita a las obras literarias de una nación en particular, es Literatura nacional. Las producciones, generalmente escritas, de un autor individual, que, por tener conciencia de autor, de creador de un texto literario, suele firmar su obra, forman parte de la literatura culta, mientras que las producciones anónimas fruto de la colectividad y de transmisión oral, en ocasiones recogidas posteriormente por escrito, conforman el corpus de la literatura popular o tradicional.

Según el «objeto», la literatura será preceptiva si busca normas y principios generales; «histórico-crítica» si el enfoque de su estudio es genealógico; «comparada», si se atiende simultáneamente al examen de obras de diferentes autores, épocas, temáticas o contextos históricos, geográficos y culturales; «comprometida» si adopta posiciones militantes frente a la sociedad o el estado; «pura» si sólo se propone como un objeto estético; «ancilar», si su finalidad no es el placer estético sino que está al servicio de intereses extraliterarios.

Según los «medios expresivos y procedimientos», Castagnino propone que la literatura tiene como formas de expresión el verso y la prosa y sus realizaciones se manifiestan en géneros literarios universales, que se encuentran, más o menos desarrollados, en cualquier cultura; «lírico», «épico» y «dramático». Manifestaciones líricas son aquellas que expresan sentimientos personales; épicas, las que se constituyen en expresión de un sentimiento colectivo manifestado mediante modos narrativos, y dramáticas, las que objetivan los sentimientos y los problemas individuales comunicándose a través de un diálogo directo. A estos géneros literarios clásicos habría que añadir además el didáctico.

El teórico Juan José Saer postula que la literatura es ficción; es decir que todo lo que leemos como literatura no tiene referencia directa en el mundo real.​Lo literario sólo existe en relación con el texto en el cual aparece. Pero la literatura, aunque resulte paradójico, es profundamente verdadera: su autenticidad pasa por reconocerse como ficción y hablar de lo real desde allí. Saer afirma, además, «que la verdad no es necesariamente lo contrario de la ficción», y que cuando optamos por la práctica de la ficción no lo hacemos con el propósito turbio de tergiversar la verdad. 
En cuanto a la dependencia jerárquica entre verdad y ficción, según la cual la primera poseería una positividad mayor que la segunda, es, desde luego, en el plano que nos interesa, «una mera fantasía moral».

El fenómeno literario ha estado siempre en constante evolución y transformación, de tal modo que el criterio de pertenencia de una obra a la literatura puede variar a lo largo de la historia, según varía el concepto de «arte literario».

Desde este punto de vista, la literatura es un arte. Una actividad de raíz artística que aprovecha como medio el lenguaje, la palabra que se convierte en viva por medio de escritos. Por lo tanto, es una actividad que no discrimina género, ni motivos, ni temáticas.

Barthes: la literatura como práctica de escritura

Para Barthes la literatura no es un corpus de obras, ni tampoco una categoría intelectual, sino una práctica de escritura. Como escritura o como texto, la literatura se encuentra fuera del poder porque en ella se está produciendo un desplazamiento de la lengua, en la cual surten efecto tres potencias: alojamiento de muchos saberes (mathesis), representación (mimesis) y juego de los signos (semiosis). Como la literatura es una suma de saberes, cada saber tiene un lugar indirecto que hace posible un diálogo con su tiempo. Como en la ciencia, en cuyos intersticios trabaja la literatura, siempre retrasada o adelantada con respecto a ella:
 «La ciencia es vasta, la vida es sutil, y para corregir esta distancia es que nos interesa la literatura».
Por otra parte, el saber que moviliza la literatura no es completo ni final. La literatura solo dice que sabe de algo, es la gran argamasa del lenguaje, donde se reproduce la diversidad de sociolectos constituyendo un lenguaje límite o grado cero, logrando de la literatura, del ejercicio de escritura, una reflexión infinita, un actuar de signos.

Tzvetan Todorov: Comienzo de una categorización moderna.

Es necesario estudiar la literariedad y no la literatura, señaló Tzvetan Todorov, ante la aparición de la primera tendencia moderna en los estudios literarios: llamado el formalismo ruso. Este grupo de intelectuales, redefinió el objeto de investigación, este no apuntaba a sustituir el enfoque trascendente. En cambio, se estudiaría, no la obra, sino las virtualidades del discurso literario que la han hecho posible. De esta forma, los estudios literarios podrían un día llegar a ser una ciencia de la literatura, algo a lo que aspira la teoría literaria.

Sentido e interpretación: Para acceder al discurso literario debemos aprenderlo en las obras concretas. ¿Cómo aislar entonces en campo de análisis? Se definen entonces dos aspectos: el sentido y la interpretación. El sentido es la posibilidad de entrar en correlación con otros elementos de esa misma obra y en su totalidad. Por otra parte, la interpretación es diferente, según la personalidad del crítico y su posición ideológica, también varía de acuerdo a la época y contexto de producción de la obra, en otras palabras, el elemento es incluido en un sistema, que no es el de la obra, sino del crítico-lector.

M. A. Garrido Gallardo: El término “literatura”

En la estela de Barthes y Todorov, Miguel Ángel Garrido Gallardo actualiza la definición del término:8​ Arte de la palabra por oposición a las otras artes (la pintura, la música, etc.). Actualmente, es su sentido fuerte, que nació a finales del siglo xviii y se consagra en la obra de Mme. De Staël, De la Littérature (1800). 
. Arte de la palabra por oposición a los usos funcionales del lenguaje. Corresponde al deslinde entre los escritos de creación (“poesía” en el sentido etimológico) y los otros escritos que reclaman un estatuto aparte como científicos. En sentido estricto, de obra de creación con el lenguaje, el término literatura es la palabra de los siglos xix y xx para significar dicha realidad. 

Antes se llamaba poesía. Su continuación en el mundo cíber del siglo xxi se llama ciberliteratura y ya no es literatura: tiene unas condiciones comunicativas distintas. En todo caso, hoy por hoy, la literatura sigue siendo un fenómeno cultural muy importante, pues mantiene en estado de vigilia los materiales de la “poesía” y sobrevive y continúa, codo con codo con la “ciberliteratura”, en estado de buena salud.

Estética
Teoría literaria

Una cuestión fundamental de la teoría literaria es "¿qué es la literatura?" - aunque muchos teóricos y estudiosos literarios contemporáneos creen, o que "literatura" no se puede definir, o que puede referirse a cualquier uso del lenguaje.

Ficción literaria

La ficción literaria es un término utilizado para describir la ficción que explora cualquier faceta de la condición humana y puede involucrar comentarios sociales. A menudo se considera que tiene más mérito artístico que la ficción de género, especialmente los tipos más orientados al comercio, pero esto ha sido cuestionado en los últimos años, con el estudio serio de la ficción de género dentro de las universidades.

Lo siguiente, del galardonado autor británico William Boyd sobre el cuento, podría aplicarse a toda la ficción en prosa:

[los cuentos] parecen responder a algo muy profundo en nuestra naturaleza como si, mientras dure su narración, se hubiera creado algo especial, se hubiera extrapolado alguna esencia de nuestra experiencia, se hubiera hecho algún sentido temporal de nuestro viaje común y turbulento hacia la tumba y olvido.

Lo mejor en literatura es reconocido anualmente por el Premio Nobel de Literatura, que se otorga a un autor de cualquier país que, en palabras de la voluntad del industrial sueco Alfred Nobel, haya producido "en el campo de la literatura la obra más destacada en una dirección ideal "(sueco original: den som inom litteraturen har producerat det mest framstående verket i en idealisk riktning).

Relación entre la Literatura y la psicología

Algunos investigadores sugieren que la ficción literaria puede desempeñar un papel en el desarrollo psicológico de un individuo.​ Los psicólogos también han estado utilizando la literatura como herramienta terapéutica.

Aunque existían ya antecedentes sobre la fértil relación entre Psicología Social y Literatura, provenientes sobre todo de la Sociología de la literatura o la Sociología de la novela, es sobre todo a partir de los años 80 cuando la aproximación entre Psicología Social y Literatura se hace ya imprescindible y necesaria, como consecuencia, por un lado, de la disolución por parte del pensamiento postmoderno de las fronteras entre discursos científicos y discursos no científicos, y, por otro lado, de la gran importancia que la Nueva Psicología Social concede al análisis del discurso, al estudio del discurso narrativo y a la Psicología Social Retórica.
Uno de los más importantes efectos de la influencia que en las últimas décadas ha tenido la obra de Wittgenstein, sobre todo sus Investigaciones filosóficas, ha sido abrir la puerta definitivamente al llamado giro lingüístico, que, como señala Tomás Ibáñez​, ha contribuido a dibujar nuevas concepciones acerca de la naturaleza del conocimiento y sobre todo nuevas maneras de concebir la propia naturaleza del lenguaje que, entre otras cosas, ha pasado de describir la realidad a construirla o, más específicamente, a construir realidades.
 La importancia que para el análisis psicosociológico de la realidad tienen los textos de la literatura proviene de la tesis fundamental del libro de Lucien Goldman según la cual los verdaderos autores de la creación cultural son los grupos sociales y no los individuos aislados.

Si las transformaciones sociales y económicas que ha sufrido nuestra sociedad ha influido poderosamente en el surgimiento y desarrollo tanto de la Literatura como de la propia Psicología, ello ha tenido lugar a través al menos de estas dos vías: por una parte, a través de los cambios que ha producido en los escritores, como miembros particularmente sensibles de los grupos sociales a que pertenecían; y, por otra parte, a través de las modificaciones que producían en el conjunto de los miembros de esos mismos grupos sociales, preparándoles así para la lectura de las obras de su “avanzadilla” intelectual, que eran los escritores. Pero, en una relación claramente dialéctica, la propia lectura fue acelerando la transformación de la mentalidad de las personas y los grupos sociales de cada momento histórico.
En 1997, el escritor Juan José Millas convenció a la editorial Siruela para que publicara los casos clínicos de Freud como relatos clínicos. Este escritor es de la opinión que el historial clínico es un género literario. Millás reconoce en Freud una vena literaria potente, pues en la escritura de sus casos clínicos, se cumple la máxima de todo buen relato: el desconcierto y el esclarecimiento. Según Millás los casos clínicos, y en especial los de Freud, son literatura pura.
En una entrevista a Freud​, el entrevistador le preguntó si compartía la idea de que el psicoanálisis había dado nuevas intensidades a la literatura. Y Freud dijo:

«También yo recibí mucho de la literatura y la filosofía. Nietzsche fue uno de los primeros psicoanalistas. Thomas Mann y Hugo Von Hofmannsthak mucho nos deben a nosotros. Y Arthur Schnitzler recorre un sendero que es, en gran medida, paralelo a mi propio desarrollo. Él expresa poéticamente lo que yo intento comunicar científicamente»
De los más de cuatrocientos términos y de los noventa conceptos estrictamente freudianos, es precisamente el complejo de Edipo el concepto central, el corazón del cuerpo teórico del método de investigación y análisis por él creado. Complejo, o nudo, que escuchó, analizó e interpretó en su práctica clínica, como en la lectura de un relato de los clásicos griegos: Edipo de Sófocles.
Como suele ocurrir que una lectura remite a otras muchas lecturas, la segunda lectura capital para Freud fue Hamlet de Shakespeare. Así se lo escribe a su amigo y médico alemán Wihelm Fliess:

«Una idea me ha cruzado por la mente, la de que el conflicto edípico puesto en escena en el Oedipus Rex de Sófocles podría estar también en el corazón de Hamlet. No creo en una intención consciente de Shakespeare, sino más bien que un acontecimiento real impulsó al poeta a escribir ese drama, y que su propio inconsciente le permitió comprender el inconsciente de su héroe».
Este tríptico lo completa la novela de Dostoievski, Los hermanos Karamazov. Si en Edipo rey descubre lo universal del inconsciente disfrazado de destino, en Hamlet será la inhibición culpable y en Los hermanos Karamazov el deseo parricida.
En 1912 Freud y sus discípulos crearon una revista para la publicación y difusión de la aplicación del psicoanálisis a las ciencias del espíritu o culturales. En un principio pensaron en llamarla Eros y Psique, pero terminaron poniéndole el nombre de una novela que causó furor entre el mundillo psicoanalítico de la época: Imago, del escritor suizo Carl Spitteler, premio Nobel de literatura en 1919.
Si Freud recurre al lenguaje figurado del arte y la literatura es para intentar superar los límites del lenguaje científico. De allí que utilice a veces el texto literario como caso clínico y otras veces, cuando por ética profesional no puede utilizar los casos de su clínica privada.
Las ideas del psicólogo Abraham Maslow ayudan a los críticos literarios a comprender cómo los personajes de la literatura reflejan su cultura personal y la historia. ​ La teoría sugiere que la literatura ayuda a un individuo a luchar por la realización personal.

Géneros literarios

Los géneros literarios han ido cambiando según la época y la zona cultural. Ya se ha comentado en la introducción que tradicionalmente fueron establecidos como básicos tres géneros, que partían de la imitación y de la descripción de la naturaleza. De la primera surge el género dramático ( tragedia , drama , comedia ), de la segunda el lírico (poesía) y de su fusión, el épico. Benedetto Croce (1886-1952) representó el cambio de perspectiva: cada obra es una visión del mundo, singular e individual; pertenece a un género por aspectos externos. Hoy es admitida, en general, la división clásica, pero como expresión de tres actitudes fundamentales humanas y como una ayuda -con el añadido de subdivisions- para la clasificación de las obras.
Según los medios expresivos y procedimientos, Castagnino propone que la literatura tiene como formas de expresión el verso y la prosa y sus realizaciones se manifiestan en géneros literarios, universales, que se encuentran más o menos desarrollados en cualquier cultura: el lírico, el épico y el dramático. 
Las manifestaciones líricas son aquellas que expresan sentimientos personales; las épicas se constituyen en expresión de un sentimiento colectivo manifestado mediante diferentes maneras narrativas; y las dramáticas, las que objetivan los sentimientos y los problemas individuales comunicando con un diálogo directo. A estos géneros literarios clásicos habría que añadir, además, el género didáctico.
El fenómeno literario ha sido siempre en constante evolución y transformación, de tal manera que el criterio de pertenencia o no de una obra a la literatura puede variar a lo largo de la historia, al variar el concepto de "arte literario".

La mayoría de clasificaciones tradicionales, por tanto, también atienden a la forma de escritura (la literatura oral asimila al género correspondiente). El primer gran género es la poesía, que engloba todas las obras escritas en verso. Fue el primer tipo de literatura, ya que justamente los recursos retóricos del verso lo alejaban del lenguaje ordinario. Por oposición, está la prosa , que recoge el lenguaje sin métrica, y el teatro, bajo la forma de diálogo que se representa para un público. El teatro tiene dos subgéneros principales según el tema y el estilo de la obra: la tragedia y la comedia (si es triste y elevado, o si trata de hacer reír).
En paralelo, se mantiene la llamada literatura oral , de tradición popular, compuesta de leyendas, relatos, mitos , canciones y cuentos de hadas. La literatura infantil y la literatura juvenil son divisiones en función de la edad de los destinatarios, pero mantienen todos los géneros de la literatura para adultos.
Atendiendo al tipo de texto , el género principal es la narrativa, que incluye todas las obras que tienen como propósito principal contar una historia. Dentro de este género destacan la novela, el cuento, la fábula, la epopeya, entre otros. Los textos de la lírica, por el contrario, intentan sobre todo transmitir emociones.
Si el texto no trata un asunto de ficción sino una reflexión sobre el mundo real, se denomina ensayo. El sermón es una variante dirigida oralmente a un público. Dentro de este grupo, también se encuentran los escritos destinados a consignar la vida de una persona o hechos históricos, como la crónica, la biografía o el diario personal.
El cómic es un género que mezcla texto e ilustraciones y puede tratar cualquier tema. La trama suele estar desglosada en viñetas, que hacen la función de párrafos. Es uno de los géneros más modernos en la historia de la literatura.

Poesía

En una definición breve, la poesía hace referencia al género de obras escritas en verso. En sentido "tradicional", la poesía es «el arte de expresar, de traducir en forma concreta, el contenido espiritual propio, mediante palabras dispuestas según unas determinadas leyes métricas».
 En este sentido, la poesía se contrapone a la prosa y se identifica con el arte de componer versos. Sin embargo, modernamente, la composición métrica no se considera indispensable para la creación de poesía. La concepción moderna de la poesía pone énfasis en su subjetividad, en particular, la subjetividad de cada poeta que sabe infundir en su mundo, con conmoción y energía, las vibraciones de su ánimo. Así pues, la poesía persigue la finalidad de conmover el ánimo del lector, de exaltar la fantasía, y de plasmar emociones y sentimientos.

Prosa

Por contraposición, la prosa es «lo que se contrapone a poesía».​ Modernamente, la obra en prosa es aquella que no alcanza la plenitud de la expresión artística o que responde sólo a unas finalidades prácticas. Tradicionalmente, la narrativa se asocia a la prosa, pero puede haber poemas narrativos y textos en prosa de carácter no narrativo, como el ensayo, la descripción, etc. Las palabras se agrupan sin seguir las leyes de la métrica, Ya que imitan la fluidez del discurso oral. 
Es la manera más natural de escribir y, por ello, además de la literatura, aparece en los medios de comunicación, avisos, leyes y otros documentos. A pesar de este carácter más cercano al habla, fue el último estilo literario a aparecer, ya que los primeros escritos literarios utilizaban el verso justamente para marcar el carácter artístico y facilitar su memorización.

Teatro

No se debería confundir al teatro con el género dramático. El teatro es la representación escénica de la obra dramática. El género dramático comprende las obras concebidas para ser representadas en un escenario y ante un público. Así pues, el género dramático corresponde al texto escrito del arte escénica. El teatro constituye un todo orgánico del que sus diferentes elementos forman una parte indivisible. Estos elementos, sin embargo, tienen cada uno características y normas propias y, en función de la época, de la personalidad del director o de otras circunstancias, es habitual que se conceda a unos u otros mayor relevancia dentro del conjunto. Estos elementos son:

  • El texto. Las obras dramáticas se escriben en diálogos y en primera persona, en el que existe las acciones que van entre paréntesis (llamado lenguaje de las acotaciones). En la tradición occidental, el texto -la obra dramática- se ha considerado siempre la pieza esencial del teatro, llamado el arte de la palabra.
  • El director. La personalidad del director como artista creativo por derecho propio sólo se consolidó, según se apuntó anteriormente, a finales del siglo XIX.
  • Los actores. Las técnicas de actuación han variado enormemente a lo largo de la historia y no siempre de manera uniforme.
Otros elementos como los decorados -el ambiente en que se desarrolla una representación dramática, la escenografía, la iluminación o el vestuario.

 

 Literatura.


501.-La República de las Letras.


483.-Diploma de personas premiadas por el premio nobel de Literatura.


348.-La escritura japonesa


272.-CARTA A UN JOVEN ESCRITOR Arturo Pérez-Reverte.


266.-Caligrafía.


205.-La caricatura Mafalda


121.-Narraciones completas de Alexander Pushkin


120.-El Llibre dels feits o Llibre dels feyts; Guilhem de Berguedan (o Guillem de Berguedà)


119.-Beowulf (Poema)


116.-El Elogio de la locura


110.-Resurrección (Novela)


106.-El collar de la paloma


105.-El jardín perfumado (Libro erótico )


94.-Almas muertas


89.-Ulises de James Joyce


85.-Historia de la Literatura, por el P. Manuel Poncelis


83.-Kristin Lavransdatter (The Wreath, Wife, the Cross)


69.-Los mitos griegos de Robert Graves.


67.- El libro Kalevala;


66.-Kristin Lavransdatter de Sigrid Undset


61.-Doctor Zhivago y Borís Pasternak


54.-GRUSHENKA, TRES VECES MUJER


53.-Rubáiyát de Omar Khayyam


14.-Heráldica de los grandes de la literatura Universal.




 Teatro.


521.-Libros de William Shakespeare VIII

457.-Las caras.

439.-Jinetes hacia el mar de John Millington Synge.

430.-William Butler Yeats.

429.-William Shakespeare.

427.-Isabella Augusta, Lady Gregory.

426.-John Millington Synge.

420.-George Bernard Shaw; Los premios nobel.

418.-El Teatro Abbey.

341.-Encuadernadores españoles; Pierre Corneille.

332.-Dario Fo.

298.-PEDRO ROSALES: Observationes quaedam in nonaginta quinque.); Jean Racine

153.-Obras completas de Federico Garcia Lorca.

138.-PARNASO ESPAÑOL; Teatro Clásico Francés.

101.-Obras completas de Molière.




Idiomas (12

La literatura bizantina (1) La Literatura anglosajona (1) La literatura árabe (1) La literatura bengalí (1) la literatura brasileña (1) La Literatura celta (1) La literatura de Chile (1) la literatura de Navarra (1) La literatura griega (1) La literatura hebrea (1) la Literatura japonesa (1) La literatura latina (3) la literatura nórdica (1) La literatura persa (1) La literatura precolombina (1) La literatura rusa (4) La literatura turca (2) La literatura vasca (1) Las lenguas indígenas americanas (4)  literatura alemana (8) Literatura antigua (22) literatura británica (17) Literatura china (3) literatura de viajes (2) literatura erótica (4) literatura estadounidense (22) Literatura francesa (12) literaturas guaraní y Aímara (1) literatura habla española (32) literatura irlandesa (17) Literatura italiana (24) Literatura mapuche (3) Literatura oriental (12) literatura portuguesa (5) literatura quechua (1) literatura sobre gastronomía (12) Literatura y política (15)

 


El Santuario Itsukushima.



  

Introducción.

 

Con una estructura y cultura únicas, los santuarios japoneses son siempre grandes atracciones tanto para locales como para extranjeros. Al mencionar los santuarios sintoístas japoneses, uno nunca puede saltarse el Santuario Itsukushima, un lugar histórico con características maravillosas en un lugar exótico.

SANTUARIO

El santuario de Itsukushima se encuentra en la isla de Miyajima, en la prefectura de Hiroshima. El santuario fue considerado uno de los sitios religiosos más antiguos y espirituales de Japón, y esta consagrada a tres deidades:

市杵島姫命(いちきしまひめのみこと)Ichikishimahime-no-mikoto
田心姫命(たごりひめのみこと)Tagorihime-no-mikoto
湍津姫命(たぎつひめのみこと)Tagitsuhime-no-mikoto

Estas tres deidades son las tres princesas que descienden directamente de Amaterasu, el Dios Sol. Se cree que Amaterasu es la Deidad principal con la que se relacionó la familia imperial japonesa, por lo que la rama de la realeza que residía en Hiroshima confiaba en la conexión de sangre entre estas diosas y ellos. A las tres diosas se les pide que cuiden y bendigan, especialmente por la paz y seguridad durante sus viajes por mar. Estas deidades sintoístas son las diosas de los mares y las tormentas. 
En japonés, Itsukushima se traduce como "isla dedicada a los dioses". De hecho, la isla en sí también se considera un dios, razón por la cual el santuario se construyó en las afueras de la isla.
 Además de su santidad, el monte Misen es "su pico más alto" que mide aproximadamente "1,755 pies de altura".

Historia

Se considera que el Santuario Itsukushima fue fundado en el año 593, pero su existencia solo está confirmada a partir del 811. Se conoció como el "Santuario de la provincia de Aki" durante el período Heian, entre los años 794 y 1185. Hay registros que en el año 1168, un sacerdote sintoísta, Saeki Kagehiro, había reconstruido y ampliado los edificios, a su configuración actual. Está confirmado que esta reconstrucción había sido financiada por Taira no Kiyomori, uno de los más poderosos jefes de los clanes del período Heian. Taira consideraba que sus éxitos políticos y militares se debía a la influencia de los kami de Itsukushima y ahí rendía culto en todas las ocasiones importantes.

Los edificios principales del santuario fueron destruidos por un incendio en 1207, durante el período Kamakura (1185-1333). Fueron reconstruidos ocho años después, para sufrir una nueva destrucción por el fuego en 1223. Nuevamente fueron reconstruidos en 1241 y son de esta fecha las edificaciones que encontramos, actualmente, en el templo.
Dado que el Itsukushima-jinja se construyó sobre el mar, sufrió frecuentes daños a lo largo de los tiempos, especialmente el gran Torii, que sufrió múltiples reconstrucciones, la última de las cuales fue en 1875. También fueron añadidos nuevos edificios: el Gojûnotô (la pagoda de los cinco niveles) en 1407, el Tahôtô (la pagoda de los dos niveles) en 1523 y varios Honden (edificios con altares a diversos kamis).
La isla de Itsukushima tuvo una destacada importancia comercial debido a su posición en el mar interior de Japón. En el período Muromachi fue construido un mercado, a raíz del cual se empezó a desarrollar un área urbana. Se construyó un templo budista cerca de la cumbre del monte Misen, que también atraía a muchos peregrinos. 
La isla fue perdiendo su carácter sagrado y restringido, volviéndose en un lugar de gran belleza por la integración paisajística de sus bellezas naturales y de sus edificios religiosos.

Descripción

Los santuarios sintoístas delimitan un determinado espacio sagrado (Keidai) está habitualmente prohibido (tamagaki) y separando del espacio exterior profano. En las inmediaciones y en su entrada hay, ordinariamente, puertas rituales (torii) señalando el paisaje y el espacio sacro. Dentro de este espacio existen varios edificios (honsha) con funciones rituales específicas.

Así, en el Santuario Itsukushima, los edificios principales son el Honden (edificio principal y santuario), el Haiden (oratorio) y el Heiden (edificio de las ofrendas) alineados con el gran Torii. Enfrente está el Hirabutai (plataforma ceremonial), donde tienen lugar las danzas ceremoniales Kagura. Del Hirabutai parten dos corredores para el este y para el oeste, que se unen a los edificios secundarios del templo.

Existe aún un segundo conjunto de santuarios llamado el Sessha Marodo-jinja.

Los edificios presentan el estilo arquitectónico tradicional conocido como: Ryōnagare-zukuri.​

Existen muchos santuarios sintoístas en Japón pero el santuario Itsukushima es universalmente reconocido como uno de los más bellos y bien conservados, constituye el mejor ejemplo de arquitectura tradicional y valiosa técnica artística, integrado en un paisaje natural extraordinario.

ENFATIZANDO LA PURIFICACIÓN

Es innegable que la purificación es una de las características importantes del sintoísmo japonés, y en el santuario de Itsukushima recibe aún más atención. Esto se debe a que el santuario fue construido en una isla separada, por lo que muchos creyeron que este lugar fue elegido para impedir que sus kami se vieran afectados o contaminados por humanos o demonios.
En el pasado, cantidades muy limitadas de personas podían acceder a este santuario o a esta área para proteger la pureza del santuario y las criaturas de la región. Y, por supuesto, los visitantes eran completamente prohibidos. Incluso los sacerdotes no viven aquí, pero navegan aquí solo en eventos especiales para realizar rituales. Poco a poco, una pequeña cantidad de personas son aceptadas para vivir en la isla debido a los trabajos de gestión regulares. No fue sino hasta el período Edo que Itsukushima se hizo popular entre los turistas y se abrió al público.
Sin embargo, las reglas todavía se mantienen para mantener el área libre de contaminación. Desde el siglo XIX, las muertes y los nacimientos en la isla han sido prohibidos debido a que estas actividades humanas están asociadas con la contaminación. Además, se les pide a las mujeres embarazadas que están cerca de su fecha de parto, o personas mayores cerca de fallecer, que se vayan; aparte de esto, nadie puede ser enterrado Isla Itsukushima.

RITUALES – FESTIVALES

La danza Bugaku es un ritual famoso en Itsukushima. Esta antigua danza de la corte se ha transmitido de generación en generación y se ha convertido en un elemento importante en los festivales. El baile incluye una mezcla de formas de baile que fueron importadas de países asiáticos como China y Corea y adaptadas a un entretenimiento de alto nivel para el emperador y los aristócratas japoneses.
Se divide en 2 grupos según los orígenes, el vestuario y la música que lo acompaña. El primero es «Danza de la izquierda» (Saho no mai o Samai) que se originó en China. El otro se llama «Danza de la Derecha» (Uho samai no mai o Umai) que vino de Corea. 
Además, esta danza se creó con el movimiento simétrico repetitivo que refleja la idea hindú-budista de la continuación del universo. A pesar de que Bugaku era una importación de otras naciones, Japón es el único país hasta hoy que aún la conserva.
Algunos de los festivales anuales más atractivos del santuario de Itsukushima son Toka-sai (Festival de la flor del melocotón) y Kikka-sai (Festival del crisantemo). El festival de Kiyomori es también un festival ritual en la famosa isla de Itsukushima en todo el mundo.


EL GRAN TORII:

Una gran puerta torii bermellón es la primera vista para los visitantes cuando se acercan al santuario. El color rojo brillante es extremadamente característico de las puertas torii japonesas, ya que ayuda a prevenir la descomposición y alejar a los espíritus malignos. En la mitología de Japón, las diosas están relacionadas con el agua, lo que hace que esta puerta sea aún más especial por estar justo en el medio del océano. Esta posición única ayuda a que la puerta parezca un límite entre el precioso y sagrado lugar de los kami (dioses sintoístas japoneses) y el mundo humano ordinario.
Sorprendentemente, el enorme torii no está enterrado en lo profundo del fondo marino, sino que está parado sobre su propio peso. Cuatro pilares más pequeños sostienen el principal y lo mantienen en su lugar. Todos los pilares se hicieron de árbol de alcanfor cultivado naturalmente para evitar la descomposición y proteger la puerta de la invasión de insectos.
El gran torii puede cambiar su apariencia entre las mareas, y entre el día y la noche. Cuando el agua sube, los visitantes pueden experimentar la poderosa vista de la puerta de bermellón que contrasta con el azul profundo del agua del océano. Cuando es la estación seca, los visitantes pueden acercarse a la puerta y pararse justo debajo de ella. El torii también se ilumina después del atardecer.
Vistas desde el pasillo Higashi Kairo

NotaLa presencia de un torii en la entrada suele ser la forma más sencilla de identificar los santuarios sintoístas, y un pequeño icono de torii los representa en los mapas de carreteras japoneses.​
La primera aparición de puertas torii en Japón se puede localizar de manera confiable al menos en el período medio de Heian; se mencionan en un texto escrito en 922.​ El torii de piedra más antiguo existente fue construido en el siglo XII y pertenece a un santuario Hachiman en la prefectura de Yamagata. El torii de madera más antiguo existente es un ryōbu torii  en el santuario Kubō Hachiman en la prefectura de Yamanashi construido en 1535.
Las puertas Torii se hacían tradicionalmente de madera o piedra, pero hoy en día también pueden estar hechas de hormigón armado, cobre, acero inoxidable u otros materiales. Por lo general, son bermellones sin pintar o pintados con un dintel superior negro. Los santuarios de Inari suelen tener muchos torii porque aquellos que han tenido éxito en los negocios a menudo donan en agradecimiento un torii a Inari, kami de la fertilidad y la industria. Fushimi Inari-taisha en Kioto tiene miles de tales torii, cada uno con el nombre del donante.
La función de un torii es marcar la entrada a un espacio sagrado. Por esta razón, el camino que conduce a un santuario sintoísta (sandō) casi siempre está a horcajadas entre uno o más torii, que son, por lo tanto, la forma más fácil de distinguir un santuario de un templo budista. Si el sandō pasa por debajo de múltiples torii, el exterior de ellos se llama ichi no torii (一の鳥居, primer torii).​ Los siguientes, más cercanos al santuario, se suelen llamar, en orden, ni no torii (二の鳥居, segundo torii) y san no torii (三の鳥居, tercer torii).
Otros torii se pueden encontrar más adentro del santuario para representar niveles crecientes de santidad a medida que uno se acerca al santuario interior (honden), núcleo del santuario.​ Además, debido a la fuerte relación entre los santuarios sintoístas y la familia imperial japonesa, también hay un torii frente a la tumba de cada emperador.

Monte Misen y templo Daisho In.

El punto más elevado de la isla es el Monte Misen, de 535 metros de altura sobre el nivel del mar y uno de sus principales atractivos (después del santuario). Allí se encuentra el templo Daisho In, el punto más alto de la isla, rodeado de arces que adquieren una tonalidad rojiza en otoño, conformando un paisaje bello.
Los días claros, desde lo alto del monte Misen, se puede disfrutar de hermosas vistas del mar de Seto y la ciudad de Hiroshima. Además, presenta varias rutas de senderismo llenas de templos budistas, miradores y formaciones rocosas de todo tipo.
El monte Misen de la isla de Itsukushima es especialmente importante para la secta Shingon del budismo japonés. En este lugar, se habría alojado Kobo Daishi, el fundador de la secta y uno de los personajes religiosos más importantes de todo Japón.
El camino hacia el monte Misen está lleno de simbolismo y lugares sagrados. Un claro ejemplo es el ciruelo Shakujo no Ume. Según cuenta la leyenda nació de un palo usado por Kobo Daishi durante sus cien días de prácticas ascetas en el monte Misen. Aparentemente, el ciruelo no florece durante los años de mala suerte. También, es posible que por la noche escuches los sonidos producidos por un duende de nariz alargada, típico del folklore japonés. Por este motivo hay una estatua de un duende en el templo Daisho In.
En la isla también está el jardín botánico natural de Miyajima el cual puede apreciarse desde el teleférico. En realidad, este jardín botánico es un bosque virgen al cual no ha llegado la mano del hombre.
El Templo Daisho In es el segundo más importante de la isla. En su construcción destaca su puerta de entrada o Niomon y las Ruedas de la Oración que hay en la escalinata de acceso. También podrás visitar la Cueva Henjokutsu y las famosas Estatuas Jizo que rodean todo el camino de entrada. Estas pequeñas estatuas se encuentran repartidas en toda la isla y son deidades guardianas de los viajeros, los bebés y niños fallecidos

 

  

Miyajima, una isla llena de magia.


Miyajima es una isla de Japón, mundialmente conocida por su torii flotante. Itsukushima es una isla ubicada dentro de la Bahía de Hiroshima, mar interior de Seto, en Japón. Es conocida popularmente como Miyajima, Itsukushima es parte de la ciudad de Hatsukaichi en la prefectura de Hiroshima. La isla fue el asentamiento del pueblo de Miyajima antes de que se uniera a la ciudad de Hatsukaichi en 2005. Declarada patrimonio de la humanidad por la UNESCO, su arquitectura presenta frecuentemente una relación con su entorno paisajista y natural.

Lo mejor: visitarla y pasar una noche en un ryokan disfrutando de la buena gastronomía y del relax.
Miyajima, una isla llena de magia y declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde el año 1996, es uno de los lugares imprescindibles que ver en Japón.
Situada cerca de la ciudad de Hiroshima, la isla tiene como lugar más sagrado el Santuario de Itsukushima, aunque su lugar más icónico es el espectacular otorii de madera rojo construido sobre el mar, al que puedes acercarte a su base cuando baja la marea para hacerte una foto de postal.
El conjunto del santuario consiste en varias construcciones diseminadas en la montaña. Estos edificios, que han sido reconstruidos varias veces, constan de un Santuario Principal y varios templetes subsidiarios, conectados por caminos o galerías.

El Santuario es presidido por un Otorii, un gran pórtico de color bermellón que descansa sobre el fondo del mar, sin estar empotrado en la arena. Reconstruido en madera de alcanfor en 1875 (periodo Meiji), alcanza una altura de 16 m, siendo la circunferencia de los pilares de 99 decímetros. .
Aunque muchos viajeros llegan hasta aquí para pasar un día, es recomendable pasar la noche en Miyajima, ya que esto permite pasear por el pueblo y la playa al atardecer, cuando la mayoría de turistas y grupos organizados se han ido.
Además, si quieres vivir una experiencia diferente y muy especial, es aconsejable reservar una noche en un ryokan, un alojamiento tradicional japonés con habitaciones que tienen suelos de tatami, puertas correderas y futones para dormir.
Además de cumplir los sueños de dormir a la japonesa, es un espacio de tranquilidad y relax para los huéspedes, donde poder olvidarse de las preocupaciones y disfrutar de una experiencia única.

Para llegar a Miyajima desde la estación de Kioto se puede coger la línea Tokaido Shinkansen que te llevará en menos de 2 horas a la estación de Hiroshima. Una vez allí puedes coger el tren de la Sanyo Line hasta Miyajima-guchi, en un trayecto de menos de media hora, y desde allí embarcar en un ferry que te llevará a Miyajima en unos 10 minutos.
Ten en cuenta que muchos viajeros combinan esta visita con Hiroshima, algo muy recomendable.
Puedes visitar por la mañana y parte de la tarde Hiroshima y por la tarde noche trasladarte a Miyajima.
De esta forma podrás disfrutar de una noche mágica en la isla y al día siguiente recorrerla tranquilamente, para por la tarde, trasladarte al siguiente punto de tu ruta.

Además, los japoneses consideran las vistas del gran torii de Itsukushima como uno de los tres paisajes más bellos de todo Japón.

El término temizu (手水) se refiere a la ceremonia de ablución que realizamos en manos y boca en la entrada de la mayoría de santuarios sintoístas y en algunos templos budistas, para despojarnos de toda maldad y contaminación.


De hecho, el santuario es tan importante que la isla ha pasado a llamarse popularmente «isla del santuario» (que es la traducción de Miyajima), aunque su nombre real sea Itsukushima. Sólo el nombre del santuario nos recuerda el nombre real de la isla.
Miyajima puede explorarse en una excursión de día desde Kioto u Osaka, si madrugas un poco, para subir a un tren temprano y así aprovechas hasta tarde. Pero muchos viajeros prefieren alojarse en la isla para poder pasear por la zona del torii sin las aglomeraciones de turistas que hay durante el día.

Ceremonia de ablución.


temizu 


temizu 

La ceremonia de ablución es bastante sencilla, simplemente tenemos que seguir estos pasos:

Tomamos uno de los pequeños cazos con la mano derecha, lo llenamos del agua que cae de los grifos y echamos un poco de agua por nuestra mano izquierda, para así limpiárnosla.
Seguidamente repetimos lo mismo con la mano contraria, es decir, tomando el cazo con la mano izquierda y limpiando la mano derecha.
A continuación volvemos a llenar el cazo con agua y nos lo llevamos a la boca para dar un pequeño sorbo y así limpiarnos la boca (y simbólicamente todo el cuerpo). Este paso a veces se hace también vertiendo agua en la mano izquierda y llevándonosla a la boca, para limpiárnosla. Si lo hacemos así, tendremos que volver a echar agua en la mano izquierda después, para volver a purificarla. Si no sabéis cuál de las dos opciones es, os recomendamos que observéis primero al resto de visitantes e imitéis, así seguro que no os equivocaréis.
Finalmente, poniendo el cazo de manera vertical, limpiamos el mango del cazo con el agua que cae por el mango y, acto seguido, lo dejamos boca abajo en el temizuya.