Bibliotecas y mi colección de libros

martes, 30 de octubre de 2012

Países de Norteamérica


América del Norte o Norteamérica (también llamada América Boreal) es un subcontinente del continente americano​ y considerado por muchos, por la diferencia cultural y geológica (cratones) un continente del supercontinente de América.
​ Yace en el hemisferio norte y casi por completo en el hemisferio occidental y limita al norte con el océano Ártico, al este con el océano Atlántico, al sureste con el mar Caribe y al suroeste con el océano Pacífico. Está conectado con América del Sur por el estrecho puente territorial que representa América Central. 
Cubre un área aproximadamente de 24 323 000 km², lo que representa alrededor de un 4,8 % de la superficie total del planeta y un 16,5 % de las tierras emergidas. 


Países y Territorios

Canadá




Estados Unidos




México 




Dependencias

Bermudas
Isla Clipperton
San Pedro y Miquelón



Heráldica de Canadá 

Escudo Mayor
Escudo partido y cuartelado: en el primero de gules, tres leones leopardados de oro, armados y linguados de azur, en el segundo, de oro, un león rampante de gules, linguado, y armado de azur, encerrado en un trechor de gules, en el tercero, de azur, un arpa de oro cordada de plata, en el cuarto, de azur, tres flores de lis de oro colocadas dos y una; en el quinto, de plata, una rama de arce de gules, hojada de tres hojas de lo mismo, nervadas de oro. El todo, rodeado por la Orden de Canadá. Por soportes, en la diestra, un león rampante, de oro, armado y linguado de gules, portando la bandera británica de la Unión, en la siniestra un unicornio rampante de plata, linguado de gules, armado y crinado de oro, colletado y encadenado de lo mismo, portando una bandera de azur, cargada de tres flores de lis de oro colocadas dos y una que fueron las armas del rey de Francia. Al timbre celada de oro forrada de sinople, puesta de frente, adornada de lambrequines de plata y de gules, con forma de hoja de arce y sumada de un burelete de lo mismo; el burelete sumado de un león leopardado de oro, armado y linguado de gules, coronado de la Corona de San Eduardo, portando una hoja de arce de gules nervada de oro que es la cimera que el monarca británico usa en Canadá; la cimera surmontada de la Corona de San Eduardo. Al pie, dos tréboles de sinople, acompañados de dos flores de liro, de plata, hojadas de sínople, dos flores de cardo de azur y sinople, hojadas de lo mismo, dos rosas de plata y de gules, hojadas de sinople. Por divisa “Ad mari usque ad mare”, de oro, en una cinta de azur, los bordes de oro.

Escudo menor
El escudo está dividido en cinco secciones. En la primera, figuran tres leones leopardados, denominación que recibe el león pasante, apoyados sobre tres patas, que tienen sus cabezas de frente, de oro sobre campo de gules; que es el símbolo de Inglaterra. En la segunda, aparece colocado un león rampante de gules, erguido y apoyado sobre una de sus patas y situado dentro de un trechor del mismo color (una cinta estrecha, doble y decorada con flores) que son los elementos del escudo de Escocia. En la tercera, se muestra un arpa de oro con cuerdas blancas sobre campo de azur, símbolo de Irlanda. En la cuarta, tres flores de lis de oro sobre campo de azur, símbolo del antiguo Reino de Francia. En la división inferior, de plata, aparece representada una rama de arce con tres hojas, de gules nervadas de oro, símbolo propio de Canadá. Una hoja de arce figura en su bandera.

Autoridad heráldica canadiense
(Canadian Heraldic Authority)

Escudo 

La Autoridad Heráldica canadiense es la parte del sistema de honores canadiense bajo la Reina de Canadá, cuya autoridad es ejercida por el Gobernador general. La Autoridad es responsable de la creación y la concesión de nuevos escudos de armas (portes heráldicos), banderas e insignias para ciudadanos canadienses, residentes permanentes y cuerpos corporativos. La Autoridad también registra portes heráldicos existentes concedidos por otras autoridades heráldicas reconocidas, aprueba insignias militares, banderas y otra insignia de las Fuerzas canadienses, y proporciona la información sobre prácticas heráldicas.
El CHA es el homólogo canadiense del Colegio de Armas en Londres, el Tribunal del Lord Lyon en Escocia y el Office de Chief Herald de Irlanda en La República de Irlanda y es conocido por sus diseños innovadores, mucho Primer simbolismo de Naciones que incorpora.
Emblema

Historia

Antes de la creación de la Autoridad Heráldica canadiense, los canadienses que desean obtener un escudo de armas legalmente concedido se tuvieron que presentar a una de las dos oficinas heráldicas en el Reino Unido: el Colegio de Armas en Londres, o si de ascendencia escocesa, al Tribunal del señor Lyon en Edimburgo. Este proceso era completamente larguísimo — y costoso. Además, los heraldos del Colegio de Armas y el Tribunal del señor Lyon podrían ser a veces desconocidos con historia canadiense y símbolos. A tiempo, muchos canadienses con un interés a la heráldica comenzaron a pedir una oficina que ofrecería portes heráldicos diseñados por y para canadienses.
Tan pronto como 1967, los proyectos estaban según se informa con los trabajos para transferir la descripción de la heráldica del Colegio de Armas en el Reino Unido a Canadá. El empuje para un sistema heráldico totalmente canadiense vino en gran parte de la Sociedad de la Heráldica de Canadá (ahora la Sociedad de la Heráldica Real de Canadá) casi de su inicio, aunque no fuera visto como una prioridad por gobiernos nacionales sucesivos. En 1986, Vicki Huntington, un político de Columbia Británica, expidió un informe escrito por el RHSC que pide la creación de la Autoridad Heráldica canadiense a un empleado en la oficina del entonces-Ministro-de-Asuntos-Exteriores David Crombie. El Sr. Crombie hacía su departamento organizar una reunión en Ottawa el año siguiente, a la cual muchos expertos heráldicos nacionales e internacionales se invitaron. La reunión concluyó con "una recomendación fuerte a gobierno que una Autoridad crearse."
Dos años más tarde, el 4 de junio de 1988, la entonces-gobernadora-general Jeanne Sauvé autorizó la creación de la Autoridad Heráldica canadiense, hecha posible por la Patente de Cartas, firmada por la Reina en el consejo de su Consejo de Estado canadiense, y presentó por el príncipe Edward. Por lo tanto Canadá se hizo el primer reino de Comunidad fuera del Reino Unido para tener su propia autoridad heráldica. Canadá también proporciona la igualdad llena con mujeres en términos de heredamiento y transmisión de armas. Además, todo armigers dentro de Canadá puede archivar para la protección de la marca registrada de su subvención de armas según la Acción de Marcas registradas.
real cédula de creación de la autoridad

Los oficiales de Armas

The Heraldic Badge of the Chief Herald of Canada

Herald Chancellor

Deputy Herald Chancellor




Gàidhealtachd


 (en español "Territorio de los gaélicos") es un término con el que se designan aquellas áreas de Escocia donde todavía pervive el idioma gaélico escocés y la cultura gaélica en general, y que se localizan en las Highlands y el archipiélago de las Hébridas. Por extensión, el término también hace referencia a las pequeñas áreas gaelicoparlantes de Nueva Escocia (Canadá). En gaélico irlandés existe el término equivalente Gaeltacht, aplicado a las zonas de lengua gaélica de Irlanda. Sin embargo, mientras en Irlanda se habla de "los" Gaeltacht (constituyendo entidades diferenciadas), en Escocia se habla de "el" Gàidhealtachd (como una unidad).
Gàidhealtachd ha sido y sigue siendo para muchos un sinónimo de las Highlands. Pero realmente no son expresiones intercambiables, ya que la primera es de tipo lingüístico y la segunda de tipo geográfico. De hecho, muchas zonas de las Highlands no poseen una población gaelicoparlante sustancial y otras han sido tradicionalmente hablantes de scots, un dialecto local del inglés. Por otro lado, existen también algunos lugares gaelicoparlantes que quedan fuera de los límites políticos de las Highlands, como la isla de Arran. Por ello, Gàidhealtachd se emplea cada vez más en referencia a las áreas específicas de Escocia (y de Nueva Escocia) en las que el gaélico es hablado por una parte más o menos amplia de la población, a la manera irlandesa.

En contraposición a Gàidhealtachd existe la palabra Galldachd ("Territorio de los sajones" o "de los no gaélicos") en alusión a los Lowlands escoceses. A las Hébridas se las llama a veces Innse Gall debido a la presencia histórica de vikingos.

Historia
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Hasta hace pocos siglos, el Gàidhealtachd comprendía la mayor parte de la actual Escocia al norte del fiordo de Forth, con excepción de los archipiélagos septentrionales de las Orcadas y las Shetland (donde se hablaba el norn, una lengua escandinava). Muchos lugares de toda Escocia poseen nombres derivados del gaélico, evidenciando la gran difusión que el idioma poseía antiguamente: Dundee, Inverness, Stirling, Argyll, Galloway...
Por múltiples razones, entre ellas la influencia de una corte real hablante de scots en Edimburgo y el establecimiento de burgos mercantiles en gran parte del sur y el este de Escocia, el Gàidhealtachd se vio enormemente reducido. Otro factor que contribuyó al declive de la lengua gaélica en Escocia fue el demográfico: antiguamente la mitad de los escoceses vivían en las regiones gaelicoparlantes de las Highlands, pero los desplazamientos forzosos llevados a cabo en los siglos XVIII y XIX redujeron drásticamente las poblaciones de esas zonas y, por tanto, el número de hablantes.
La actual extensión del idioma se limita a las Hébridas Exteriores, el noroeste de las Highlands, la isla de Skye y Argyll y Bute. Hay asimismo pequeñas comunidades gaelicoparlantes en Glasgow y Edimburgo.

martes, 16 de octubre de 2012

Literatura irlandesa

Introducción

Se considera literatura irlandesa a aquella literatura escrita en irlandés o bien a la literatura escrita en inglés por autores nacidos en Irlanda, identificados con la forma de vida y la cultura irlandesas. Se solapa en parte con la literatura inglesa, por cuanto la mayoría de autores irlandeses escriben en inglés, y muchos fueron conocidos tras haber emigrado a centros culturales propiamente ingleses, como Londres.

Literatura irlandesa antigua

La literatura irlandesa antigua es aquella escrita desde la Edad Media hasta el siglo XVII. Se considera que fue la edad de oro de la literatura irlandesa. El escrito en gaélico irlandés más antiguo se encuentra en el manuscrito de Würburg, y data aproximadamente del año 700.

Periodo antiguo

Durante la alta edad media (siglos VIII-X), periodo conocido también como del irlandés antiguo, destacaron los poetas Flann mac Lonáin, Maelmohr (con una historia de la invasión normanda), Eochain O Flainn (con una cronología de Ulaidh), el geógrafo Cormacan, Conn nUa Lochcainn de Tara, Flann Mainistreach (analista), Colman Ua Sesnain, Neide Ua Mael Chonaire, Gillh Moduda O Casidi y Guillh Na Noem Duinn. Las obras más importantes, sin embargo, son el Faeth fiadha (La niebla del sabio) del siglo V, atribuido a san Patricio de Irlanda, los Amra (Elogios) de San Columba, hechos por el Ollamh Érenn (poeta oficial) Dallán Forgaill, en estilo retórico, Trondam Guaire (Los invitados molestos de Guaire), de cariz satírico, Chat Pangur bán (Pangur, el gato blanco) de un poeta anónimo, Félire (Calendario de Óengus mac Óengobann) del 800, sobre las festividades, las estaciones del año y los ferias, el Saltair na Rann (Salterio en cuartetos), historia bíblica escrita en debide (poemas cortados en dos), Fianna bátar i nEmain (Los guerreros que iban a Emain), de cariz histórico y mitológico, compuesta por Cináed ua hArtacáin (m. 975), Dindshenchas, antología histórica en prosa y verso, Scuap Schrabuid (Devoción sagrada) de Colgu de Clonmacnoise (m. 796), maestro de Alcuino de York y los himnos de Colman (n. 662), Ultan (m. 656) y Fracc (m. 500).
También fueran importantes las sagas de cariz retórico, mitológicas e históricas, recogidas en Leabhar na hUidre (Libro de la Vaca Morena), compilado el 1106, poesía rítmica con incorporaciones posteriores, recompila el ciclo feniano, Leabhar na Laigineach (Libro de Leinster), compilado en 1150, Táin Bó Cuailnge (Incursión del rebaño de Cooley) del siglo VII-VIII, poema épico comparable a la Eneida, Oidheadh Cloinne Lir (El destino de los niños de Lir), romance sobre los hijos de Tuireann, Scél Mucce Mic Da Tho (Historia del cerdo de Mac Datho), sobre competiciones y cacerías, Iomramh Brain Mac Febail (El viaje de Brendan), editado el 1895 como Imram Brain Maic Tibail, sobre los viajes del famoso santo, Iomramh Curaigh Maoile Duin (Viaje de la barca de Muldoon), quizás del siglo VIII, Tochmarc Etaine (La corte de Etain), editado el 1935, describe un reino inmortal de la esposa de Midir y Eochaid Airem y Fergus Finnbheoil (Fergus el elocuente), poema de 32 versos

Otras creaciones fueron Togail Troi (La presa de Troya), traducción de un clásico, Brigitbe bithnue (La lengua siempre nueva), Fis Adamnain (Visión de Adán), escrito por el santo de Iona, Aislinge Meic cono Glinne (Visión de Mac Conglin), visión de un enfermo de glotonería, Auraicept na Neces (Cartilla escolar), vocabulario con instrucciones de métrica, considerado como la primera gramática y proporcionada por Santo Cormac de Cashel (m. 908), el Leabhar Gabhala Érenn (Libro de las conquistas de Irlanda), el Senchas Mor (El gran libro de las leyes) codificado por san Patricio de Irlanda y Leabhar Na y Ceart (Libro de los Derechos), compilación de las leyes brehonas. También destacaron los Mago Mell (Llanura de las delicias), Tiro Tairngiri (Tierra de promisión) y Tu Na nOc (Tierra de Juventud) sobre hechos sobrenaturales; Imram na Corra, Imram Curaig Maelduin y Imram Snedgusa Ocers Mac Riagla, sobre viajes; Fotho Coltra Cnucha y Siaburcharpat Cemcleulains, del ciclo feniano, así como el Serliga Conculaid. Con respecto a los ciclos mitológicos irlandeses, otros fueran Longes Mac n Uislenn (Exilio de los hijos de Uisliu) sobre Deirdre y Noisi, Toraigheach Dhiarmada agus Gharainne, Cath Maige Tuired (Batalla de Mago Tuired), en la cual los dánaos vencieron a los foimorés y el Cath Maigfe Rath (Batalla de Moira) sobre la locura de Suibhe.

Periodo medio

Durante este periodo, también conocido como del irlandés medio, los filidh fueron sustituidos por los bardos, unidos en familias hereditarias que transmitien los poemas y costumbres gaélicas. En verso bárdico se adoptaron reformas métricas, poco monótonas e influidas por el amor cortés y la temática provenzal, como el Dantha Grada, recogido el 1926 por T. F. O'Rahilly, de cariz amor cortés, y el Creosanacht, poesía humorística, como el sirventés.
Muireadhach Albanach O'Dalaigh (1180-1240) fue el bardo más importante del periodo.
Entre los siglos XI y XII hay 200 obras clasificadas por su inicio: Togla (conquista), imrama (viaje por mar), Fis (visión), Tana (Incursión), Catha (batalla), Uatha (caverna), Tochmarca (demanda de matrimonio), Oitte (Muerte violenta), Fessa (fiesta), Forbassa (asedio), Echtrada (aventura), Serca (Amores), Sluadig (expedición militar) y Tochomlada (migración). Del ciclo feniano, que continuó hasta algunos siglos más tarde, podemos destacar Agallamh na Senorach (Interrogatorio del Anciano), quizás del 1200, con Oisin y Caoilte, de cariz nostálgico de un pasado glorioso, y el Cath Fionntragha (La batalla de Ventry), degeneración del anterior, compuesta por Fergus Mac Lethi (s. XIV).
También destacaron durante este periodo las sagas, con personajes más modernos y héroes de los luchas contra los normandos. Las principales son: Cogadh Gaedhal re Gallaigh (La guerra de los irlandeses con los extranjeros) apología de Brian Boru, Scel na Aodh Ruadh O'Domhnaill, biografía de cariz apologético, de Lughaidh O’Cleirig, Macgnimartha Finn (Proezas del joven Finn), y el Ciclo de Ulster, que comprende los libros: Leabhar baile an Mhota (Libro de Ballymote), Leabhar Buidhe Lecain (Libro Amarillo de Lecan), Leabhar Muere Lecain (Libro Grande de Lecan) y Leabhar Brecc (Libro de todos los colores).
Algunos de los autores destacados del periodo fueran Gillh Brigese Mac Conmidhe, autor de poemas épicos; Donchad Mor O'Dalaigh (1175-1244), autor de himnos a la Virgen; Amergin Mac Amalgaraid, autor de la topografía Coir Anmains; obras como Caithreim Cellachain Caisil (La guerra con los normandos), y otros como los sermones Scela na Eserci y Scela Lai Brotha, los proverbios Tecosca Carmari y Senbriathra Jitrail, las traducciones de la Eneida de Virgilio (Imtechta Aeniusa) y de Lucano (Cath Cathaida), así como los libros de leyes Critts Joblach, Athgabail y Cain Domnaig.
En cuanto a libros de historia, destacan los Synchronismes de Flann de Monasterboice, el poema cronológico de Gilla Caemhain (m. 1072), los Annala de Tighernach O'Braoain (m. 1088), abad de Cluam Maecu Noise; Annala an Inisfail (Anales de Innisfallen) de Maelsuthain (m. 1079), príncipe de Loch Lein, continuados hasta el 1215; Annala na Ulaid por Cathal Mac Guire de Loch Erne (m. 1498); los Annala an Cillin an Chronain (Anles de Kilronan) hasta 1590 y los Annala na Connachta (Anlaes de Connacht) de 1223 a 1562. Otros fueran Gofraidh Fionn Ó Dálaigh (1320-87), Tadhg Óg Ó Huiginn (m. 1448), Tadhg Dall Ó Huiginn (1550-91), Eochaidh Ó hEodhusa (1567-1617) y Fear Flatha Ó Gnímh (1602-40).

Periodo tardío

La emigración, la desposesión de los nobles gaélicos y la desaparición consiguiente de los bardos marcarán la literatura del periodo, caracterizada por la transición del dan díreach (verso estricto de los bardos) al amhran (canciones métricas de poetas no profesionales). Dos de las últimas escuelas bárdicas, la Dámh-scoil Muscraí y Dámh-scoil na Blárnan, estaban en Cork. Algunos de los últimos bardos más importantes del periodo fueran Daibhi O'Bruadair (1625-1698), muerto en la pobreza, Tourlough O'Carolan (1670-1738), Tadgh Dall O'Huggin (muerto en 1617), Eochan Ruadh O'Suillebhain (Owen Roe O'Sullivan, 1748-1784), Aodhagan O'Rathoille (Egan O'Rahilly, 1665-1726), autor de Aislings (Visiones) y de la pieza en prosa satírica Pairliment Chloinne Tomais (El parlamento del Clan Thomas), y sobre todo el más famoso del periodo, Brian Mac Giolla (Brian Merriman, 1750-1805), autor del gran poema gaélico del periodo, Cuirt an mheadhon oidhche (La corte de medianoche, 1780). También destacaron los feis, un tipo de juegos florales itinerantes.

Algunos intelectuales escribieron en latín, como Prionsias Ó Maolmhuaidh (Francis Molloy, 1614-1684) autor de Disputatio Theologica de Incarnatione Verbi (1645); Cursus Philosophiae (1666), y el poema Iubilatio Genethliaca in honoramos prospere Balthasaris Philippi Hispaniarum Principios (1658), el devocionario Lóchrann na gCreidmheacho Lucerna Fidelium (1676), y una Grammatica Latino-Hibernica (1677).

En prosa destacaron las obras de cariz satírico y religioso de los franciscanos, guardianes de la lengua con imprentas en Leuven y Londres, como Michael O'Cleary (Mícheál Ó Cléirigh 1575-1643), autor de los Annala Rioghachta Eireann (Anales de los Cuatro Maestros, 1636) y Reim Rioghaidhe (Lista real, 1630), historia de los principales reyes de Irlanda; Seathruin Ceitinn (Geoffrey Keating, 1570-1646) con Foras fearsa an Erinn (Historia de Irlanda, 1640); Florence Conry, con Sgathan an Chrobhaidh (Espejo de piedad), Anthony Gernen con Parthas an Esuma (Paraíso del alma); y el obispo de Armagh, Hugh Mac Caghwell (1571-1626) con Sgathan Sacramuinthe na Aithrige (Espejo del sacramento de penitencia, 1618). Además, en 1603 acabó compilada An tiomna nuad ar dTigearna ar Slanuigteodra Josa Criosd, Airna Tarruing go Firminneach as ab nGreigs nGdarac, traducción de la Biblia entera al gaélico e impresa en Dublín por los obispos Mortogoch O’Cionga (O’King) y G. O’Donnell.


Parliament na mBan (Parlamento de las mujeres), de finales del siglo XVII, fue una de las primeras muestras de prosa en el dialecto de Munster. Los últimos poetas irlandeses del periodo fueran Dughaltach Mac Fir Bhisigh, autor de genealogías históricas; Ferfesa O'Cainti, Tadhg Mac Daire, Hugh Ward/Aodh Mac An Bhaird (1590-1635), Manghus O'Domnhaill (1500-1563) con Beatha Cholm Cille (San Columbano, 1532) y Cridhe lán don smuaintighthibh, Torna Ecces, Sean O'Neachtain (1655-1728), su hijo Tadhg O'Neachtain (1680-1750), Eoghan Ó Caoimh (1656-1726), Seán Ó Murchadha (1700-62), Mícheál Óg Ó Longáin (1766-1837), Hugh y Andrew Mac Curtain/Séamas Dall Mac Cuarta, (1647-1733), Cathal Buí Mac Giolla Gunna (1680-1756), Peadar Ó Doirnín, (1704-1769), Arte Mac Cumhaigh (1738-1773), Pádraigín Haicéad (1600-54), Aindrias Mac Craith (1708-95), Donnchadh Rua Mac Con Mara (1715-1810), Antaine Ó Reachtabhra o Raiftearaí (1784-1835), Seán Ó Coileáin (1754-1817) con el poema Machnamh an Duine Dhoilíosaigh (Reflexiones de la melancolía humana), Riocard Bairéad (1740-1819), Sean O'Toomy, Sean Clarach Mac Domhnaill (1691-1754), autor del aisling (poema) simbólico de Irlanda, Róisín dubh (Rosa negra), Andrew Mac Grath, Tadhg Gaulach O'Suillebhain (1715-1795), Mícheál Coimín de Clare, autor de las Oisin na Bro na Fianna (1750), y Donough Mac Conmara, autor de Eachtra Giolla donde Amarain. Arte O'Leary, antiguo coronel del ejército austríaco, compuso en 1773 un Caoineadh (Lamento) a su viuda Eibhlín Dubh Ní Chonail. Finalmente podemos nombrar a Dáibhí de Barra (1757/8-1851), Pádraig Phiarais Cúndún (1777-1857), Amhlaoibh Ó Súilleabháin (1780-1837), Tomás Rua Ó Súilleabháin (1785-1848), Art Mac Bionaid (1793-1879), Aodh Mac Dónaill (1802-67) y Nioclás Ó Cearnaigh (1829-74).


Literatura irlandesa de habla inglesa

La literatura irlandesa escrita en inglés, tiene sus raíces en la literatura gaélica medieval. Lady Gregory, J. M. Synge basan buena parte de su producción política o dramática en las sagas celtas primitivas que aparecen en los manuscritos irlandeses. De esta manera las míticas figuras del rey Conchubar del Ulster, del héroe Cuchulainn, de la reina Maeve de Connaught, de los amores de Deirdre y Naoise, Del Ciclo Osiánico referente a las hazañas del héroe Fin Mac Cumhill vuelven a cobrar vida de la mano de estos escritores.
También otros escritores no menos prestigiosos apartándose de la temática gaélica centran sus obras en la esencia misma de todo lo irlandés con una visión crítica diferente, como es el caso de G, Moore, James Joyce o S. O’Casey.

Hablar de la poesía irlandesa contemporánea es punto menos que imposible sin tomar en cuenta la historia toda de una tradición poética que –como la literatura irlandesa en general– abarca ya más de dos mil años. Se atribuyen algunos primeros poemas a un nebuloso Amergin: uno de aquellos legendarios "hijos de Milesius" que invadieron con escudo y espada en mano las tierras de Irlanda en tiempos anteriores al cristianismo. Estos "hijos de Milesius" fueron los que les arrebataron el poder a los Tuatha Dé Dannan (los más que humanos, sobrenaturales "hijos de la Diosa Dana"), expresión de los dioses celtas en la Irlanda precristiana. Ahora bien, ¿en qué medida están los orígenes de la literatura irlandesa fincados en la mitología celta, y en qué medida lo están en la historia del cristianismo?
En uno de sus estudios acerca de la mitología celta el poeta Robert Graves afirma: "Al utilizar la literatura celta como fuente de su mitología, uno debe recordar siempre que aun los textos más antiguos datan ya de la era cristiana, y que resulta de lo más probable que éstos hayan sido escritos por monjes." Así, pues, no es para nada extraño que ya en los primeros textos encontremos algunos añadidos cristianos, como tampoco es de extrañar –nos dice el poeta nacido en Londres, pero de origen irlandés– "la posibilidad de que ciertas evidencias importantes hayan sido suprimidas para que el texto pueda conformarse a la ética cristiana".

La figura misma de Cuchulainn, el héroe humano a la vez que divino cuyo nacimiento milagroso se relata en El Táin, aun siendo un temible guerrero, recuerda, a veces, ciertos aspectos de la figura de Jesús. No es por casualidad que esos tres siglos –del vii al ix– en que toma cuerpo El Táin tal y como lo conocemos, marquen también el apogeo de la cultura monástica y católica en Irlanda. Tampoco es una mera coincidencia el hecho de que el famoso Book of Kells haya sido manuscrito e ilustrado en Eire durante esos mismos años.

El célebre Book of Kells, una copia bellísimamente iluminada de los cuatro Evangelios, corona del arte medieval y verdadera piedra de fundación de Irlanda, como todos los evangeliarios producidos en Iona y Lindisfarne, está casi vacío de símbolos cristianos, a la vez que, como todos ellos, pertenece –las palabras son de Kenneth Clark– "a un estilo que, con razón, consideramos irlandés".

Pero la literatura irlandesa es un árbol de raíces gemelas en más de un sentido. Porque no sólo hay que tener en cuenta esa doble vertiente, celta y cristiana que se manifiesta desde sus inicios, sino el hecho fundamental de que en esta literatura, y también desde un principio, han convivido –con grandes dificultades, hay que decirlo– dos idiomas: el gaélico o irlandés, y el inglés.

Es cierto que desde fines de la Edad Media (1300), la literatura en general, y la poesía cantada y escrita en inglés, en particular, dio cuenta de los cambios sociales, políticos y culturales que a la bella isla trajo consigo la colonización, el nacimiento y desarrollo de la conciencia postcolonial, la independencia de Irlanda y, en tiempos mucho más recientes, la globalización. Los poemas "I am of Ireland" (Soy de Irlanda) y "The Land of Cockayne" (La tierra de Cockayne) (ca. 1330) datan de un periodo en que se hablaba ya de modo corriente un idioma inglés de fuerte carácter normando, "con grandes manchas de lengua irlandesa" junto con el francés y el irlandés.

Es por ello que el trabajo de la traducción ha ocupado un lugar tan importante en la historia de la poesía irlandesa. Prácticamente todos los grandes poetas irlandeses han sido también traductores de excelencia. Primero que nada, claro, del gaélico al inglés y viceversa. Pero no nada más.

La traducción en la poesía irlandesa ha sido siempre un pendón de su nacionalismo cultural, y en épocas cruciales –como en el siglo xix– sirvió para alimentar el gran Renacimiento Literario Irlandés capitaneado por Yeats, que buscó, entre otras cosas, evitar que la lengua materna siguiera decayendo. Es evidente que, desde hace siglos, la traducción poética en la isla ha buscado reconciliar el espíritu de la nación irlandesa con la presencia del inglés.

Poetas como John Montague y Brendan Kennelly, Michael Longley y Michael Hartnett, lo mismo que Derek Mahon y Thomas Kinsella, han logrado capturar con notable éxito en inglés el espíritu de muchos de los antiguos poemas medievales irlandeses escritos en gaélico. Mención aparte merece el caso más conocido de todos: el del Premio Nobel Seamus Heaney, cuyas traducciones de Sweeney Astray y Beowolf, así como de Las metamorfosis de Ovidio y sus homenajes a Dante, nos hablan –como atinadamente dice Mary Shine Thompson– "de su convicción de que la poesía en diversos periodos y en distintas lenguas puede tender un puente entre las realidades políticas y una realidad de orden trascendental."

Y es que la traducción sigue planteando en Irlanda una serie de desafíos estéticos, políticos y semánticos que, hasta el día de hoy, no hacen sino subrayar el carácter bífido de esta tradición poética. Para muestra basta un botón: el caso paradigmático de la excelente poeta Nuala Ní Dhomhnaill, que escribe sobre la experiencia de las mujeres, exclusivamente en irlandés, y cuyos apasionados poemas, profundamente enraizados en su tierra natal, exigen de todas las habilidades de sus pares en Irlanda –Michael Hartnett, Michael Longley, Medbh McGuckian– para ser recreados en inglés.

El hecho de que Irlanda haya padecido a lo largo de su historia varias invasiones –celtas, vikingos, normandos, ingleses– además de la cristianización que comenzó en el siglo v con San Patricio, hace que –como bien lo explica Seamus Heaney– "Irlanda sea uno de esos lugares donde el escritor se encuentra en el cruce de las ambiciones artísticas y las implicaciones políticas". Esta dicotomía –así como aquellas otras que ya he mencionado: el idioma irlandés y el inglés; la herencia celta y la cristiana– se encuentra presente siempre, de un modo u otro, en toda la poesía y el arte de Irlanda.

Pero, ¿qué tan vieja es la poesía irlandesa? Sabemos que para el siglo ii de nuestra era –al mismo tiempo en que se consolidaba el cristianismo– las aventuras de Cuchulainn, por dar un significativo ejemplo, ya habían cobrado su primera forma literaria. Y esta habría de mantenerse en la tradición oral por muchos siglos. ¿Cuántos? Las apreciaciones varían: desde siete hasta nueve siglos… y hay quienes piensan que el lenguaje de las versiones más antiguas del cuento que relatan las acciones que constituyen el núcleo del llamado "Ciclo del Ulster", se remonta al siglo viii, y que una parte de los pasajes en verso bien podría fecharse hasta dos siglos antes.

En todo caso lo que sí es un hecho ya aceptado es que hacia el siglo VI de nuestra era existía ya una poesía que podríamos llamar "irlandesa", altamente formalizada y muy codificada, que hacía uso de una técnica sumamente conservadora –tal y como suele suceder con todo arte tradicional– y que servía como vehículo para relatar ciertas historias de aventuras, como el Immram Snédgusa ocus Maic Riagla, "El viaje de Snédgus y MacRiagla" que relata las peripecias de un peregrinaje monacal.

Entre las muchas creaciones poéticas anónimas de los monjes irlandeses surge, hacia el siglo IX, el primer poeta irlandés del que tenemos noticia, Fland MacLonáin, que se nos presenta ya con un perfil perfectamente diferenciado e individual. De este mismo siglo IX data el famoso poema anónimo donde un monje erudito de Leinster se compara a sí mismo con su gato, "Pangur Bán", y que muchos poetas y estudiosos irlandeses consideran como el primer ejemplo de poesía lírica irlandesa donde el poeta nos habla de una situación vivida y comunicada a título personal.

Un poco posterior es el famoso ciclo épico de El Táin, una de las indiscutibles obras maestras que la antigua literatura irlandesa nos ha legado. El Táin es una epopeya originalmente escrita en prosa que constituye el corazón del "Ciclo del Ulster", donde se relatan las proezas increíbles del monarca Conchobor, así como las hazañas de los campeones de la Rama Roja, cuyo caudillo era el célebre héroe Cuchulainn, "El lebrel de Ulster".

Gran parte de la vieja literatura irlandesa se ha perdido para siempre, a pesar de que en el periodo de los bardos en Irlanda (de 1200 a 1600, aproximadamente) muchas de las familias nobles mantuvieron poetas hereditarios, fomentando el desarrollo de una intensa actividad poética. Lo que conocemos hoy en día sobrevive en un grupo reducido de extensos manuscritos que han sido cuidadosamente conservados –en su mayor parte– en el Trinity College de Dublin, y que conforman cuatro conjuntos de relatos. Uno de estos relatos es, precisamente, el ya citado "Ciclo del Ulster", al cual pertenece El Táin.

Una literatura que comenzó hace ya tantos siglos, que nos ha legado una serie impresionante de obras insignes, y que ha llegado con una fuerza y una vitalidad extraordinarias hasta nuestros días, es digna de ser mucho mejor conocida y apreciada en el mundo de habla hispana. La lista de los mayores escritores irlandeses es tan impresionante que su sola enumeración basta para comprender por qué Borges, que era tan ferviente admirador de esta literatura, al hablar de su prodigiosa riqueza decía: "sí, es una riqueza que parece opuesta a toda estadística".

La constelación que forman los nombres de Juan Escoto Erígena (el filósofo panteísta cuyo nombre quiere decir "irlandés nacido en Escocia"); Jonathan Swift, a quien le debemos los célebres viajes de Gulliver; George Berkeley, maestro de Hume y Schopenhauer; George Bernard Shaw; el inconfundible Oscar Wilde; William Butler Yeats, a quien muchos consideran el máximo poeta de lengua inglesa del siglo xx; los revolucionarios poetas y novelistas Samuel Beckett y James Joyce, y Seamus Heaney, a quien muchos consideran el mayor poeta vivo de lengua inglesa, por mencionar sólo a los más brillantes, resplandece con una luz singularmente intensa y propia. Una luz que durante muchos siglos resplandeció en la poesía irlandesa en su propia lengua, el irlandés, y que sólo en los últimos dos siglos lo ha hecho primordialmente en inglés.

Y es que no podemos olvidar que en 1601, con la derrota de las fuerzas irlandesas en Kinsale y la subsecuente dominación isabelina, llegó a su fin el viejo orden aristócrata irlandés, y con él el sistema de patronazgo que ayudó a sostener a los poetas y a la poesía escrita en irlandés, con traumáticas consecuencias para su literatura.

Así nos lo recuerda el poeta Thomas Kinsella en su antología bilingüe An Duanaire (Los desposeídos):
La literatura de Irlanda, tanto en prosa como en verso, ha sido escrita, desde los tiempos más remotos hasta el siglo XIX de modo predominante en el idioma irlandés. Desde mediados del siglo XIX –los años de la Gran Hambruna irlandesa– el idioma vernáculo de Irlanda ha sido el inglés. Es por ello que la mayor parte de la rica tradición literaria irlandesa viene a ser como un libro cerrado para todos con la única excepción de una muy pequeña minoría que habla o lee y escribe el irlandés.
El escritor irlandés de nuestros días habla en inglés y convive con el gaélico. Toda la toponimia de su país está expresada en ese idioma que es de enseñanza obligatoria en la República de Irlanda; hay estaciones de radio y canales de televisión en ese idioma. Hasta ahora la mezcla –como dice Viviana O’Connell, directora de la revista The Shamrock– "ha dado un producto riquísimo que sigue alimentando a la literatura mundial y posiblemente nos siga sorprendiendo".

Hay que recordar que la isla se dividió en 1923 y que el límite entre Irlanda del Norte y la República de Irlanda se trazó en 1925, lo que produjo dos realidades diferentes. La gente en el sur ha vivido en una democracia relativamente estable en los últimos setenta años, mientras que en el norte la gente ha vivido en una sociedad que está dividida y enfrenta de continuo situaciones tensas y difíciles. Como dice Peter Sirr, uno de los mejores poetas jóvenes de Irlanda, director del Irish Writers’ Centre:
Las circunstancias en que Seamus Heaney creció, y algunos de los otros escritores (de Irlanda del Norte) eran bastante distintas de aquellas que se daban en el sur; esto provocó actitudes diferentes. Hay por lo tanto muchas diferencias extremadamente sensibles… La gente en el norte es menos romántica, se lleva menos por la retórica, son más cortantes, gente de pocas palabras, no tan locuaces como los del sur. Esto refleja varias formas de endurecimiento en una sociedad que está dividida. Deben ser muy cuidadosos con el lenguaje para no ofender a nadie. Heaney dice: "Cualquier cosa que digas, no digas nada", lo que es una especie de cliché en el norte, donde el lenguaje puede provocar la muerte. Los escritores en el Sur, en cambio, están lejos del conflicto, están en un lugar pacífico, están seguros. Es por esto que un escritor que haya crecido dentro de la clase trabajadora en Dublín escribe de manera diferente a otro escritor creciendo en la Belfast ocupada por los soldados británicos.

ALGUNOS DE SUS EXPONENTES MÁS SIGNIFICATIVOS:

  JONATHAN SWIFT ( 1667 - 1745 )

   OSCAR WILDE  ( 1854 - 1900 )
  
  GEORGE BERNARD SHAW  ( 1856 - 1950 ) 

  WILLIAM BUTLER YEATS  ( 1865 - 1939 )

  SEAN O' CASEY  ( 1880 - 1964 )

  JAMES JOYCE  ( 1882 - 1941 ) 

  SAMUEL BECKETT  ( 1906 - 1989 )

  SEAMUS HEANEY ( 1939 )


jueves, 11 de octubre de 2012

George Bernard Shaw


(Dublín, 26 de julio de 1856-Ayot St. Lawrence, Reino Unido; 2 de noviembre de 1950), conocido a petición del propio autor como Bernard Shaw, fue un dramaturgo, crítico y polemista irlandés cuya influencia en el teatro, la cultura y la política occidentales se extiende desde 1880 hasta nuestros días. Escribió más de sesenta obras, algunas tan importantes como Hombre y superhombre (Man and Superman, 1902), Pigmalión (Pygmalion, 1912) o Santa Juana (Saint Joan, 1923). Con una obra que incluye la sátira contemporánea y alegoría histórica, Shaw se convirtió en el principal dramaturgo de su generación. Recibió el Premio Nobel de Literatura en 1925 y en 1938 compartió el Óscar al mejor guion adaptado por la versión cinematográfica de Pigmalión, convirtiéndose en la primera persona en recibir el Premio Nobel y un Premio Óscar.

Nacido en Dublín, se trasladó a Londres en 1876, donde se estableció como escritor y novelista. A mediados de la década de 1880 era un respetado crítico de teatro y música. Tras un despertar político, se unió a la gradualista Sociedad Fabiana, convirtiéndose en su propagandista más destacado. Shaw venía escribiendo obras de teatro desde hacía años antes de su primer éxito, El hombre y las armas (Arms and the Man, 1898). Influenciado por Henrik Ibsen, trató de introducir un nuevo realismo en la dramática en lengua inglesa, utilizando sus obras como vehículos para difundir sus ideas políticas, sociales y religiosas. A principios del siglo XX su reputación como dramaturgo se aseguró con una serie de éxitos populares y de crítica como El comandante Bárbara (Major Barbara, 1905), El dilema del doctor (The Doctor's Dilemma, 1906) y César y Cleopatra (Caesar and Cleopatra, 1901).

Sus opiniones eran a menudo polémicas: promovía la eugenesia y el alfabeto shaviano mientras que se oponía a la vacunación y a la religión organizada. Se hizo impopular denunciando a ambos bandos en la Primera Guerra Mundial como igualmente culpables. Censuró la política británica en Irlanda durante el período de la posguerra, llegando a hacerse ciudadano del Estado Libre Irlandés en 1934, manteniendo una doble ciudadanía. Durante los años de entreguerras escribió una serie de obras a menudo ambiciosas que lograron diversos grados de éxito popular. Su interés por la política y la controversia no había disminuido; a finales de la década de 1920 había renunciado en gran medida al gradualismo fabiano y a menudo escribió y habló favorablemente de las dictaduras de derecha e izquierda, expresando su admiración tanto por Mussolini como por Stalin.
 En la última década de su vida realizó menos declaraciones públicas, pero siguió escribiendo prolíficamente hasta poco antes de su muerte, a los 94 años de edad, habiendo rechazado todos los honores estatales que la habían otorgado, incluida la Orden del Mérito en 1946.
Desde la muerte de Shaw, la opinión sobre sus obras ha variado. En ocasiones ha sido calificado como el segundo dramaturgo en lengua inglesa más importante tras William Shakespeare; numerosos estudiosos de su obra lo consideran como un personaje de gran influencia en varias generaciones de dramaturgos.

martes, 9 de octubre de 2012

William Butler Yeats

 
joven

(Dublín, 13 de junio de 1865-Roquebrune-Cap-Martin, Francia, 28 de enero de 1939) fue un poeta y dramaturgo irlandés. Envuelto en un halo de misticismo,  fue uno de los fundadores del Abbey Theatre. (Teatro nacional de Irlanda) También ejerció como senador del Estado libre de Irlanda. Fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura en 1923. Creador del estilo celta crepuscular, fue sin duda el máximo representante del renacimiento de la literatura irlandesa en la época contemporánea , y uno de los autores más destacados del siglo XX. El mayor logro de Yeats fue independizar la cultura irlandesa de los moldes ingleses, tanto en la temática como en la expresión. La poesía de Yeats suele estar inspirada en el paisaje, los ambientes y los mitos de la cultura tradicional irlandesa, especialmente en las leyendas de origen celta, con una constante preocupación por la musicalidad del verso.

Biografia


Hijo del pintor John Butler Yeats y miembro de una antigua familia irlandesa protestante, estudió pintura en Londres y en Dublín. Pasó largas temporadas en el condado de Sligo, que le inspiró un enorme interés por las tradiciones populares irlandesas. En 1887, se trasladó, junto con su familia, a Londres, y allí descubrió el hinduismo, la teosofía y el ocultismo, interesándose por la magia, el movimiento rosacruz y el espiritualismo. Se relacionó con el grupo de escritores decadentes, reunidos en torno al Yellow Book. 
Escribió poemas líricos y simbólicos sobre temas paganos irlandeses, como El peregrinaje de Oisin (1889), La isla del lago de Innisfree (1893) y el Libro de poemas irlandeses (1895), en un tono romántico y melancólico que él creía característico de los celtas. Escribió también El crepúsculo celta (1893), La rosa secreta (1897) y El viento entre los juncos (1899), basados en leyendas irlandesas.

En una visita a su país conoció a la patriota irlandesa Maud Gonne, de la que estuvo enamorado apasionadamente el resto de su vida. Ella inspiró gran parte de sus primeras obras y le introdujo en los círculos de irlandeses que luchaban por la independencia de su país. En 1896 regresó a Irlanda, donde entabló una profunda amistad con la autora teatral nacionalista lady Isabella Augusta Gregory, a la que visitaba a menudo en sus propiedades de Coole Parke, y junto con la cual viajó por Italia.
Con ella fundó el Teatro Nacional Irlandés en 1901, que más tarde se instalaría en el Abbey Theatre de Dublín. A través de su labor como director y autor, consiguió convertirlo en uno de los más importantes del mundo, y en centro principal del renacimiento literario irlandés. Sus obras de teatro están escritas para la compañía del Abbey. Al principio de su carrera teatral trató de establecer un nuevo género de drama romántico y lírico con elementos simbolistas y recuerdos populares de su Irlanda natal. Esto le distanciaba del resto de la dramaturgia europea de esos años, que seguía la estela del teatro de Ibsen.
En La condesa Cathleen (1892, representada en 1899) una noble heroína se ofrece en sacrificio cuando, durante una época de hambre, los Mercaderes del Demonio recorren el país comprando las almas por el precio del pan. En El país de nuestros anhelos (1894) se muestra a una mujer mortal escuchando la llamada de las hadas. En Cathleen Ni Houlihan (1902), el espíritu de Irlanda se simboliza en la figura de una pobre anciana que se transfigura en una joven con el aspecto de una reina. Otra obra breve de temática irlandesa es The Pot of Broth (1902), y pertenece a esta etapa Las aguas tenebrosas (1900, estrenado en 1904).

Las tres obras posteriores presentan un desarrollo mayor en cuanto a perfección dramatúrgica y claridad de pensamiento. El reloj de arena (1903) es una adaptación del género medieval de las Moralidades, y trata de un sabio que encuentra inútil la ayuda de su razón cuando se enfrenta con el misterio de la vida y de la muerte.
El umbral del palacio del rey (1904), en la que el tema es la función de la poesía, narra como un maestro de música, Seanchan, al ser afrentado por el rey, Guaire, decide sentarse en el umbral real sin comer ni beber hasta que muera, atrayendo así el oprobio sobre el palacio; los discípulos de Seanchan, en vez de persuadir a su maestro de que salve su vida, lo apoyan en su proclamación de los derechos de los poetas, y el pequeño drama concluye con una especie de peán cantado sobre el cuerpo muerto del músico poeta, que es llevado en una litera.
Una tercera obra de esta etapa es El Unicornio de las Estrellas (1907). Obras de temática irlandesa son En los siete bosques 1903); On Baile's Strand (1904); Deirdre (1906), una tragedia en verso; El yelmo verde (1910) y El gato y la Luna. En ellas se pone de manifiesto el progresivo abandono del misticismo, que va siendo sustituido por un estilo más claro y comprometido.
anciano
Yeats se dio cuenta de que no podía llegar más lejos con este particular teatro romántico, así que se interesó por otras formas como modelos. Cuando escribe sus Cuatro piezas para bailarines (1916-1917, representadas en 1920), pretende hacer uso de todos los convencionalismos que están asociados con el teatro de Oriente. Emplea las máscaras, los coros, la danza y el drama tradicional No japonés, armonizado con las palabras; incluso intenta introducir el elemento retrospectivo y ritual, característico de este teatro oriental.
El género del No había comenzado a traducirse en Occidente desde 1913, gracias a la labor del secretario de Yeats en Sussex, el poeta estadounidense Ezra Pound. Las cuatro piezas son At the Hawk's Well (1916), The Only Jealousy of Emer (1916), The Dreaming of the Bones (1917) y Calvary (1917). En At the Hawks' Well (La fuente de los halcones), un anciano, moviéndose con gestos estilizados al redoble de un tambor, hace como si preparase fuego, mientras los músicos describen sus acciones y cantan en un coro. Estas obras tienen al héroe celta Cuchulain como protagonista y son dramas poéticos llenos de imágenes oníricas, más apropiados para representaciones cultas y elitistas, que para grandes teatros.

Político

A medida que pasaban los años, el autor fue dedicándose cada vez más a la política activa. Entre 1922 y 1928 fue senador de la primera legislatura del parlamento del recién constituido estado de Irlanda. Durante sus años de vejez fue perfeccionando su estilo, aumentando en austeridad y economía. Sus últimas obras se consideran las mejores de su producción. En ellas se deja sentir la influencia de su esposa desde 1917, Georgie Hyde-Lees, una médium con un talento especial para la escritura automática. Una visión (1925) es un trabajo en prosa en el que Yeats intenta explicar la mitología, el simbolismo y la filosofía que había utilizado a lo largo de sus obras. En él se refiere a la lucha entre los contrarios (arte y vida, cuerpo y alma), situada en la base de su pensamiento.


Otras obras poéticas en esta línea son Los cisnes salvajes de Coole (1917), Innisfree, la isla del lago (The lake isle of Innisfree), 1924, La torre (1928), La escalera de caracol (1933), The Words upon the Window Pane (1934) y Purgatory (1938). Todo su trabajo, sea en prosa o en verso, es esencialmente poético. Sin dejar de revisar continuamente su producción, reveló algunos episodios de su vida en Autobiografías (1927) y Dramatis personae (1936). Sus dos últimas publicaciones fueron Luna llena en marzo (1935) y Últimos poemas y Dos obras de teatro (1939).