Bibliotecas y mi colección de libros

sábado, 31 de diciembre de 2011

Comentario de Talmud.


Luis Alberto Bustamante Robin; Jose Guillermo Gonzalez Cornejo; Jennifer Angelica Ponce Ponce; Francia Carolina Vera Valdes;  Carolina Ivonne Reyes Candia; Mario Alberto  Correa Manríquez; Enrique Alejandro Valenzuela Erazo; Gardo Francisco Valencia Avaria; Alvaro Gonzalo  Andaur Medina; Carla Veronica Barrientos Melendez;  Luis Alberto Cortes Aguilera; Ricardo Adolfo  Price Toro;  Julio César  Gil Saladrina; Ivette Renee Mourguet Besoain; Marcelo Andres Oyarse Reyes; Franco Gonzalez Fortunatti; Patricio ernesto Hernández Jara;  Demetrio Protopsaltis Palma; 

Escuela Talmudica.
Introducción. 

El Talmud es un pozo de siglos de sabiduría judía. Sus dos millones y medio de palabras conforman un riquísimo conglomerado de leyes, leyendas y filosofía, una combinación de lógica única, pragmatismo sagaz, historia, ciencias, anécdota y humor.


"Si la  Torá es la piedra angular del judaísmo, el Talmud es la columna central que emerge desde los cimientos y sostiene todo el edificio espiritual e intelectual" 

Comentarios 


1).-.-El Talmud como es una colección amplia cubre un gran número de temas y materias. Tradicionalmente, las materias del Talmud se clasifican en dos grandes categorías: Temas halájico (Halaja: Materias de carácter jurídico), y agádicos. (Materias no jurídicas, materias de carácter ético, histórica,  etc.)

a).-La Halajá.


La Halajá (en hebreo:הלכה) es la recopilación de las principales leyes judías, que incluyen los 613 mitzvot, y posteriormente las leyes talmúdicas y rabínicas, así como sus tradiciones y costumbres.

Como las leyes religiosas en muchas otras culturas, el judaísmo no presenta una clara distinción entre la vida religiosa y la no religiosa. Por lo tanto, la Halajá no sólo guía las prácticas y creencias religiosas, sino también el día a día, la vida cotidiana. El nivel y la forma de observancia de las leyes de la Halajá varían de acuerdo con las distintas comunidades y tendencias del judaísmo.
Las reglas de la Halajá se pueden dividir en:
§   Leyes bíblicas o "DeOraita", que aparecen explícitamente en el Pentateuco.
§   Leyes "divinas" o "Halaja LeMoshe Misinai", que, aunque no figuran en el texto bíblico, fueron tradicionalmente dadas por Dios a Moisés.
§  Leyes rabínicas o "DeRabanan", que son prácticas instituidas por los rabinos del Talmud.
§         Costumbres.
La Halajá consta originalmente del contenido legal del Talmud, y en específico de las opiniones normativas que dirigen la práctica del judaísmo.


b).-Hagadá.
La Hagadá  son parábolas e historias dentro del Talmud.

2).-Academia Talmúdica.
Yeshivá de Mea Shearim y Talmud Torá (Jerusalén, Israel).

Una Yeshivá (en hebreo: ישיבה, yeshivot en plural) es un centro de estudios de la Torá y del Talmud generalmente dirigida a varones en el judaísmo ortodoxo.
Cada yeshivá está dirigida generalmente por un Ravino, llamado "Rosh Yeshivá" (literalmente "cabeza de yeshivá"). En algunas puede haber más de un Rosh Yeshivá. A los instructores se les denominaRebeim (en yidish) o bien Ramim (en hebreo). En la facultad de la mayoría de las yeshivot existe un mashguiaj rujaní o consejero espiritual quien ayuda a los alumnos con problemas personales y unMeshiv dedicado a responder preguntas académicas.

Historia.

La considerada primera yeshiva fue Yeshivá de Volozhin, Belarus (Etz Jaim) en el siglo XVIII. Para principios del siglo XX, entre las principales yeshivot estaban las academias Lituanas de Slabodoka, Telz, Kelm y Ponovich, así como las academias Belarusas de Mir, Brisk y Baranovich y la yeshiva Jajmei Lublin en Polonia.
Después del Holocausto muchas yeshivot se trasladaron a Israel, además de las que se fundaron posteriormente, muchas otras se trasladaron y fundaron en los Estados Unidos o bien países de Europa Occidental.
También existen yeshivot en otros países americanos (México, Venezuela, Argentina y Brasil) como Jafetz Jaim en Buenos Aires y Ateret Yosef en la Ciudad de México. Existen asimismo yeshivot para hispanohablantes en Israel, entre las cuales se encuentran Hadrat Melej, Binyán Olam, Binyán Ab y Esh HaTorá. Esta última destaca por su labor de kiruv, el acercamiento inicial de jóvenes judíos laicos a sus raíces.
Hoy día la yeshivá más grande del mundo es Beth Medrash Govoha en Lakewood, Nueva Jersey, EUA. Muchas de la yeshivot europeas se trasladaron a otras partes del mundo: la yeshiva de Telz a Cleveland y Chicago, EUA; la yeshiva de Mir (Polonia) a Brooklyn, EE.UU. y Jerusalén; la yeshiva de Slabodka (primero en Bielorrusia, luego en Hebron y ahora en Jerusalén) y la yeshiva de Ponevich (Lituania) en Bnei Brak, que es una de las más renombradas. En Europa sobresalen las yeshivot inglesas de Gateshead y Manchester.
En Israel, muchas yeshivot ligadas al sionismo religioso combinan los estudios talmúdicos con el servicio militar. A éstas se les denomina yeshivot hesder.

Algunas academias femeninas equivalentes a las yeshivot, con un currículo y nivel similar a las que se les denomina Midrashot (plural de Midrashá). Estas se han vuelto cada vez más aceptadas, principal aunque no exclusivamente, en los campos ortodoxo moderno y sionista religioso. Entre las más famosas están Midreshet Lindenbaum, Midreshet HaRova y Mijlala Yerushalayim en Jerusalén y Mijlelet Orot en Elkana, Israel.

Programa de estudio.


Comúnmente los estudios se centran en el Talmud y sus comentarios. También se estudia el Musar ó filosofía/ética judía y halajá o ley judía. En algunas yeshivot se estudian libros bíblicos del "Tanaj". Asimismo muchas yeshivot avanzadas estudian la halajá como enfoque central. En algunas yeshivot jasídicas se estudia la cábala y el Jasidismo.

La manera de estudio es independiente por parejas. (Chavruta.) Estas se complementan con clases impartidas por la facultad por medio de un catedrático (shiurim) así como pláticas éticas/religiosas conocidas como sijot.

Chavruta.

Estudiantes
Chavruta, también deletreado chavrusa (hebreo:חַבְרוּתָא,, es originaria de palabra aramea  "amistad" o "compañerismo"), es un tradicional sistema estudio rabínico talmúdico, en el que un par de estudiantes de forma independiente aprender, discutir y debatir un texto de estudio. Es utilizado sistema educacional en las yeshivas y kollels.
Este sistema chavruta ayuda al estudiante a permanecer despiertos, mantener su mente enfocada en el aprendizaje, agudizar su poder de razonamiento, desarrollar sus pensamientos en palabras, y organizar sus pensamientos en argumentos lógicos.
Este tipo de aprendizaje también se da precisión y claridad en las ideas que de otra manera siguen siendo vagos. Tener que escuchar, analizar y responder a una segunda opinión también inculca el respeto por los demás. Se considera de mala educación interrumpir a una de chavruta.

Ediciones Importantes del Talmud.


Desde losa primeros tiempos de la imprenta se han hecho nuevas ediciones de los dos Talmudes; Daniel Bamberg impremir el Talmud de Jerusalén, y el Babilonia en 12 volúmenes en folio. El talmud de Jerusalen ha sido  traducido íntegramente  al francés por moisés Schwab (1871-90) en 11 volúmenes.El abate L. Chiarini se propuso traducir todo el Talmud.     
1).-Bomberg 1523.
La primera edición completa del Talmud apareció en Venecia impresa por Daniel Bomberg, (12 volúmenes., 1520-23). La ventaja de esta edición consiste en su carácter de completa; el texto en si mismo esta lleno de errores. Además de la Mishná y Guemará, la edición Bomberg contenido de los comentarios de Rashi y Tosafot.
Casi todas las ediciones desde Bomberg han seguido la misma paginación. La Edición de Bomberg fue considerada relativamente libre de censura.2).- Benveniste 1645.
Después que el impresor Ambrosius Frobenius publicación el Talmud en ciudad de Basilea, el impresor Immanuel Benveniste, publicó todo el Talmud en ciudad de Amsterdam 1644-1648. Aunque de acuerdo con Rafael Rabbinovicz el Talmud Benveniste puede haberse basado en el Talmud de Lublin y tiene muchos de los errores provocado por la censura.
La edición de Ámsterdam goza de una cierta reputación, en la misma los pasajes censurados han sido en la medida de lo posible restaurados.

3).-Vilna 1835.


La edición del Talmud publicado por los hermanos Szapira en ciudad de Slavuta en 1795 es particularmente apreciado por muchos judios jasidicos En año 1835, después de una agria disputa con la familia Szapira, una nueva edición del Talmud fue impreso por Menachem Romm de Vilna. Conocido como “Shas Vilna”, esta edición (y más tarde impresa por su viuda e hijos) se ha utilizado en la producción de las ediciones más recientes del Talmud Babilónico.

Es la edición más famosa del Talmud, y la que aún hoy en día es usada casi universalmente, además, tiene muchos comentarios que no habían sido publicados hasta entonces.

4).-Goldschmidt 1897-1909.


Lázaro Goldschmidt publicó una edición del "texto sin censura" del Talmud de Babilonia, con una traducción al alemán en 9 volúmenes. Esta edición se inicio en la ciudad de Leipzig, 1897, y termino   completamente en su exilio en Inglaterra en año 1936).


5).-Steinsaltz, Schottenstein, Metivta y Ehrman.


Se han elaborado cuatro ediciones del Talmud para el publico en general, y esas ediciones son:

a)-La edición de Talmud Steinsaltz, que contiene el texto con explicaciones detalladas y una moderna traducción al hebreo. La edición Steinsaltz está disponible en dos formatos: uno con la tradicional página de Vilna y otro sin él. Está disponible en Hebreo, Inglés, francés, ruso y otros idiomas.
b).-La edición de Talmud Schottenstein.
c).-La edición Metivta, Contiene el texto completo en el mismo formato que las ediciones basadas en Vilna, con una explicación completa en el hebreo moderno en las páginas enfrentadas, así como una versión mejorada de los comentarios tradicionales.

Rabinos y talmudistas en la pintura de Schleicher



Carl Schleicher [esp. Shléijer] fue un pintor austríco decimonónico, que vivió entre 1825 y 1903. Desarrolló obra plástica en estilo costumbrista, generalmente en Viena y hacia 1860-1870. 
El intercambio de ideas e interpretaciones entre los rabinos talmudistas fue un tema al que le dedicó una considerable cantidad de cuadros al óleo. Cargadas de material anécdotico, tales pinturas constituyen un valioso registro de los usos y costumbres de los judíos asquenazíes en Europa, cuya cultura y acervo son conocidos como el Yiddishkayt. 
Las pinturas de de Schleicher se caracterizan por ser no sólo considerablemente descriptivas, sino además por capturar con incomparable agudeza la atmósfera de estudio que regía la vida de los talmudistas: estudio por cierto no exento de seriedad y dedicación, e incluyendo interesantes diálogos e ideas sorprendentes, pero también de contradicciones problemáticas, discusiones interminables y un humor desopilante.
Escena judía II es una pintura que muestra a los talmudistas conversando acerca del sentido de un pasaje talmúdico.


Trágicomico es el efecto que produce Una controversia cualquiera a partir del Talmud, donde Schleicher ha retratado las diferentes actitudes de los talmudistas: convicción y asertividad, oposición y rechazo, atención y asombro.
En lo del rabino es una obra que trata la seria explicación dada por un líder asquenazí acerca del Talmud.
En Escena judía I, Schleicher presenta un anciano rabino dando su interpretación de determinado asunto a través de una hagadá proveniente del Talmud.
Discusión del Talmud

martes, 27 de diciembre de 2011

Los manuscritos reales

Luis Alberto Bustamante Robin; Jose Guillermo Gonzalez Cornejo; Jennifer Angelica Ponce Ponce; Francia Carolina Vera Valdes;  Carolina Ivonne Reyes Candia; Mario Alberto  Correa Manríquez; Enrique Alejandro Valenzuela Erazo; Gardo Francisco Valencia Avaria; Alvaro Gonzalo  Andaur Medina; Carla Veronica Barrientos Melendez;  Luis Alberto Cortes Aguilera; Ricardo Adolfo  Price Toro;  Julio César  Gil Saladrina; Ivette Renee Mourguet Besoain; Marcelo Andres Oyarse Reyes; Franco Gonzalez Fortunatti; 


Presentation miniature from the Talbot Shrewsbury Book with dedicatory verse under an illuminated miniature of John Talbot, 1st Earl of Shrewsbury (identified by his Talbot dog), presenting the book to Queen Margaret of Anjou seated beside King Henry VI, Royal MS 15 E VI f. 2v
Los manuscritos reales son una de las colecciones "cerradas" de la Biblioteca Británica , que consiste en unos 2.000 manuscritos recogidos por los soberanos de Inglaterra en la " Vieja Biblioteca Real " y dadas al Museo Británico por Jorge II en 1757.
Como una colección, los manuscritos reales se remontan a Eduardo IV , aunque muchos manuscritos anteriores se añadieron a la colección antes de que fueron donado. Aunque la colección se formó en su totalidad, por lo tanto después de la invención de la imprenta, de lujo manuscritos iluminados continuaron siendo encargado por la realeza en Inglaterra como en otro lugar hasta bien entrado el siglo XVI. La colección se amplió bajo Enrique VIII por la confiscación de la disolución de los monasterios y después de las caídas de los ministros  cardenal Wolsey y Thomas Cromwell . Muchos manuscritos más antiguos fueron presentados a los monarcas como regalos; tal vez el manuscrito más importante de la colección, el Códice Alejandrino , se presentó a Carlos I en reconocimiento a los esfuerzos diplomáticos de su padre Jaime I para ayudar a los ortodoxos del este iglesias bajo el gobierno del Imperio Otomano.
 La fecha y los medios de entrada en la colección sólo se pueden adivinar en muchos, si no en la mayoría de los casos. Ahora la colección se cierra en el sentido de que no hay elementos nuevos se han añadido a la misma desde que fue donada a la nación.
Los 9.000 libros impresos que formaban la mayoría de la vieja Biblioteca Real no se mantuvieron como una colección distinta en la forma en que los manuscritos eran, y se dispersan entre los fondos de la biblioteca británica.

domingo, 25 de diciembre de 2011

La verdadera historia detrás del Jägermeister, el licor alemán más famoso del mundo

El Jägermeister incluye entre su lista de 56 ingredientes, varias frutas, especias y raíces orientales, regaliz, anís, jengibre, bayas de enebro. Estos componentes se muelen y maceran en agua y alcohol durante 2 o 3 días; esta mezcla después se filtra y se almacena en una barrica de roble durante un año. Pasado este tiempo, se filtra otra vez, se mezcla con azúcar, caramelo y agua, se filtra el licor de nuevo y se embotella
La misma receta familiar, compuesta de frutas, raíces y especias, con regaliz, anís, jengibre y bayas de enebro, todo ello macerado en alcohol durante varios días y almacenado en barrica de roble hasta el año siguiente, para después añadir azúcar, caramelo y agua dio lugar en los años 30 y en casa de Curt Mast a este licor alemán hoy tan consumido
Más de una vez había creído morir de frío Curt Mast, durante sus cacerías en los montes de Baja Sajonia, eternos ojeos de ciervos de madrugada en los que debía permanecer eternas horas inmovilizado a muchos grados bajo cero. Por eso en su cantimplora llevaba siempre el remedio de la abuela, una receta familiar que parecía capaz de resucitar a un muerto. Consistía en varias frutas, especias y raíces junto con regaliz, anís, jengibre y bayas de enebro, todo ello macerado en alcohol durante varios días y almacenado en barrica de roble hasta el año siguiente, para después añadir azúcar, caramelo y agua. A principios de los años 30, en medio de la escalada de inflación de la República de Weimar, la familia Curt intercambiaba en el mercado negro botellas de su bebedizo medicinal, registrado desde 1875, por otros productos de primera necesidad. En 1935, Curt se lanzó a comercializarlo a gran escala dándolo a conocer en toda Alemania. La fórmula apenas ha cambiado desde entonces, aunque la empresa familiar se empeña en envolverla en un halo de misterio. Aseguran que lleva 56 hierbas y que solo cinco personas, a las que no se permite viajar en el mismo avión, conocen las proporciones exactas. Pero sin duda el ingrediente clave es la peculiar publicidad que desde sus inicios ha acompañado a esta marca alemana de renombre, convertida hoy en la octava Premium más vendida en el mundo.
La primera decisión publicitaria genialoide fue la elección del nombre del brebaje. Curt Mast se decidió por Jägermeister, una palabra que había puesto de moda la Reichsjagdgesetz, la nueva Ley de cacería del Reich. Significa guarda de caza y era un puesto solo accesible a los más fuertes y machotes, porque exigía largas temporadas en las montañas, cazando sus propios alimentos y calentándose con el fuego que lograse encender. Para el logotipo, se decidió por la cabeza de un ciervo con una cruz cristiana resplandeciente entre los cuernos, una referencia a las populares historias de San Huberto y San Eustaquio, santos patronos de los cazadores alemanes, con lo que aportaba a la bebida un componente de protección y santidad. Aunque muy pronto quedaría que Jägermeister se servía tanto de Dios como del diablo para llegar a los consumidores.
Huberto de Lieja o san Huberto nació probablemente en Tolosa del Languedoc, Francia, en torno al año 657; murió el 30 de mayo de 727, en Tervuren, Bélgica. Es un santo católico, al que se invoca como protector contra la rabia y se le tiene por celestial patrono de los cazadores, matemáticos, ópticos y metalúrgicos. Su fiesta se celebra el día 3 de noviembre.
Apenas llegaron los nazis al poder, los Mast agasajaron con cajas de botellas al apodado «Reichsjägermeister» por su gran afición a la caza, Hermann Göring, deslizando astutamente el centro de atención de la cruz de San Huberto y San Eustaquio al carácter puramente alemán de la receta de la abuela. Y Göring mordió el anzuelo encantado, sirviendo de agente publicitario entre los gerifaltes del III Reich y popularizando la bebida entre las tropas de asalto y las juventudes hitlerianas, por aquel entonces los más machotes de forma oficial. La vida les daría la poción de la abuela a muchos de aquellos jovencitos años más tarde, cuando, a falta de medicinas en los frentes de la II Guerra Mundial, el Jägermeister fue frecuentemente utilizado como analgésico y desinfectante en las enfermerías de campaña.
Los coqueteos de Jägermeister con los nazis, en la media de las marcas alemanas de los años 30, han continuado ya sin justificación histórica hasta la actualidad. El canal YouTube se ha visto obligado a eliminar algún vídeo en el que se seguía identificando a Göring y al mismo Hitler con la bebida y en las manifestaciones de la organización xenófoba Patriotas Alemanes contra la Islamización de Occidente (Pegida) abundan las botellitas individuales que ayudan a hacerse fuerte en las frías calles de Dresde. La promoción de Jägermeister ha experimentado siempre con vías publicitarias alternativas. En 1973, el Eintracht Braunschweig fue el primer equipo de fútbol de la historia en llevar la camiseta del uniforme patrocinada. Seguro que lo han adivinado, patrocinada por Jägermeister.
En los 80 entró con fuerza en las discotecas europeas, en los 90 conquistó a la clase media estadounidense, haciendo alarde de sofisticación con expendedores de barra que conservan la bebida a 10 grados bajo cero, y, ya entrados en el siglo XXI, ha probado con estrategias tan arriesgadas como la campaña «Huno r be hunted», en la que 1.600 voluntarios se dejaron tatuar el logo para componer un corto de animación a base de fotogramas, piel por piel. Hoy en día, el mejunje se vende a sí mismo como la bebida favorita de los hípster y acostumbra a invitar a grupos limitados de periodistas a sus fábricas en Wittmar para llevar a cabo rituales de comunicación copiados de la marca Coca-Cola. Con fines de semana a todo trapo y leyendas sobre la fórmula secreta ha logrado colarse en los suplementos de tendencias de la prensa mundial.

Triunfa en combinados y cócteles

Jägermeister es un licor amargo endulzado en base de hierbas el cual tiene 35% de contenido alcohólico. Se elabora con hierbas y es muy popular en Baja Sajonia en la ciudad de Wolfenbüttel. En esta ciudad se encuentra la raíz de la empresa que la comercializa: Mast-Jägermeister SE. En Sajonia, así como en Wittmar (Baja Sajonia), existen dos de las instalaciones principales. La receta secreta de este licor alemán, denominado Jägermeister (en alemán: "guarda de caza"; literalmente: maestro de caza), se prepara con 56 hierbas diferentes.
«Su sabor más auténtico se consigue servido como chupito frío, el denominado “Jägermeister Shot”, pero también en combinados y cócteles como el “Jäger Mojito” o el “Ginger Deer”», aclara Jerohl, un experto en cócteles que sirven en varias de las más exquisitas barras de Berlín y que bufa decepcionado cuando oye hablar de variantes como el «Jägerbomb», la mezcla con bebidas energizantes y cafeína que puede llegar a producir sucesivos infartos y que parece haberse puesto de moda en los botellones españoles gracias a su aparición en la saga de películas «The Hangover» («Resacón en Las Vegas»), otra novedosa apuesta de publicidad. «No es una bebida recomendable para menores, por supuesto, y la cantidad resulta definitiva, es para consumir en muy pequeñas cantidades», explica, recomendando a los neófitos una sencilla iniciación a través del Jägermeister Fresh Orange: «Pon hielo picado en un vaso de tubo, agrega 3 centímetros de Jägermeister, rellena el resto con jugo de naranja recién exprimido y decora con ralladura de naranja».

Para estar a la altura de los tiempos, la marca cuida al milímetro el diseño. El último cambio de imagen del producto, el quinto diseño en 80 años de historia, añade en la referencias a la historia y a la cuidada elaboración. Todos sus formatos pasan a tener esta nueva imagen en los más de 100 países de todo el mundo en los que se comercializa. En España, importada por Spirit & Brands, comenzó a verse en octubre la nueva botella que conserva la forma angular, aunque ligeramente más larga, la cabeza de ciervo y el lema de caza de Otto von Riesenthal, e incluye nuevas referencias a algunos de los elementos que le otorgan su «auténtico» sabor. El tapón es más largo y de mayor calidad e incluye la firma del inventor, Curt Mast, junto con la indicación «Since 1878», dándole un aire de solera y de licor de autor.
En 2015 comercializó en todo el mundo 88,3 millones de botellas y en los 10 primeros meses de 2016 ha registrado un nuevo aumento de ventas del 20%. España es ya su cuarto mercado, después de EE.UU., Alemania y Reino Unido, al superar en 2015 los 3 millones de botella

jueves, 22 de diciembre de 2011

PARNASO ESPAÑOL

Luis Alberto Bustamante Robin; Jose Guillermo Gonzalez Cornejo; Jennifer Angelica Ponce Ponce; Francia Carolina Vera Valdes;  Carolina Ivonne Reyes Candia; Mario Alberto  Correa Manríquez; Enrique Alejandro Valenzuela Erazo; Gardo Francisco Valencia Avaria; Alvaro Gonzalo  Andaur Medina; Carla Veronica Barrientos Melendez;  Luis Alberto Cortes Aguilera; Ricardo Adolfo  Price Toro;  Julio César  Gil Saladrina; Ivette Renee Mourguet Besoain; Marcelo Andres Oyarse Reyes; Franco Gonzalez Fortunatti; Patricio ernesto Hernández Jara;  Demetrio Protopsaltis Palma; 

PARNASO ESPAÑOL: colección de poesías escogidas de los más célebres poetas castellanos (1773)

colección de poesías escogidas de los más célebres poetas castellanos de Juan López Sedano. Tomo III de IX; grabados;  XXIV, 368, XXIV p.; in octavo. Publicado en Madrid por Don Antonio de Sancha (impreso por Don Joachin Ybarra) , 1773. Se hallará en su Librería Aduana Vieja.

Encuadernación en plena piel de época; hojas de guarda marmoleadas;  lomo decorado con motivos vegetales dorados; cortes coloreados en rojo.

Enmarcada en plena Ilustración española, aparece esta obra de la mano de Juan José López de Sedano, con la que pretendía hacer llegar la más exquisita obra poetica del Siglo de Oro español al público en general.

Concebida en un primer momento para publicar en pliegos sueltos, finalmente se descartó y se publicó en octavo. En un principio estaban previstos doce volúmenes de los que finalmente se publicaron nueve.
Grabado de Manuel Salvador CarmonaLope de Vega

Incluye cada volumen un prólogo explicativo -parece ser que escrito por Sedano-, noticias críticas y biográficas de los diversos autores. Enriquecen la obra los retratos grabados por Manuel Salvador Carmona (1734-1820), Mariano Salvador Maella (1739-1819) y José Joaquín Fabregat (1748-1807).

La obra completa tardó más de diez años en publicarse, desde 1768 a 1778. Estuvieron implicados en dicha empresa,  como recopiladores y artífices, Juan José López Sedano y  Francisco Cerdá  junto a Antonio de Sancha como librero y Joaquín Ibarra como impresor.

Según Antonio Rodriguez Moñino, los cinco primeros tomos fueron impresos por Ibarra y distribuidos por Sancha, siendo los tres últimos tomos, del sexto al noveno, impresos por este último, cuando ya se había establecido como impresor. No obstante según indica Moñino, en 1773 Sancha publica el tomo V, variando únicamente el pie de imprenta. Lo mismo parece que hizo con los tomos II y III, siendo este último el que  muestro en este post.

Bartolomé Leonardo de Argensola

El presente tomo contiene poesías de Lope Félix de Vega Carpio, Alonso Verdugo de Castilla ( Conde de Torrepalma), Manuel Pellicer de Velasco, Esteban Manuel de Villegas,  Francisco Pacheco,  Francisco de Quevedo Villegas, Bartholomé Leonardo de Argensola, Gómez de Tapia, Lupercio Leonardo de Argensola, Vicente Espinel, Salvador Jacinto Polo de Medina, Bartholomé Cayrasco de Figueroa.




El Parnaso Español: colección de poesías escogidas de los más célebres poetas castellanos, más conocido como el Parnaso Español, es una antología editada por Juan José López de Sedano. Fue publicada en nueve volúmenes, entre 1768 y 1778, por Joaquín Ibarra e impreso en el taller de Antonio de Sancha en la plazuela de la Paz de Madrid.
Contiene obras de los siguientes autores:

Baltasar del Alcázar

Gonzalo Argote de Molina
Juan de Arguijo
Luis Barahona de Soto
Jerónimo Bermúdez
Francisco de Borja
Bartolomé Cairasco de Figueroa
Francisco de Calatayud y Sandoval
Miguel de Cervantes Saavedra
Gutierre de Cetina
Juan de la Cueva
Alonso de Ercilla y Zúñiga
Vicente Espinel
Pedro Espinosa
Francisco de Figueroa
Damasio de Frías
Luis de Góngora y Argote
Gregorio Hernández de Velasco
Fernando de Herrera
Juan Antonio de Herrera
Diego Hurtado de Mendoza
Juan Jáuregui y Aguilar
Pedro Laínez
Alonso de Ledesma
Fray Luis de León
Bartolomé Leonardo de Argensola
Lupercio Leonardo de Argensola
Francisco López de Zárate
Ignacio de Luzán
Luis Martín de la Plaza
Pedro de Medina
Cristóbal de Mesa
Juan de Morales
Francisco Pacheco
Pedro de Padilla
Hortensio Félix Paravicino y Arteaga
Manuel Pellicer de Velasco
Salvador Jacinto Polo de Medina
Francisco de Quevedo
Bernardino de Rebolledo
Andrés Rey de Artieda
Anastasio Pantaleón de Ribera
Francisco de Rioja
Alonso Jerónimo de Salas Barbadillo
Pedro Silvestre
Pedro Soto de Rojas
Cristóbal Suárez de Figueroa
Agustín de Tejada Páez
Francisco de la Torre y Sevilla
Luis de Ulloa
Juan de Valdés
Lope de Vega
Garcilaso de la Vega
Alonso Verdugo de Castilla
Esteban Manuel de Villegas
Luis Zapata de Chaves

Biografía 

Juan José López de Sedano y Pérez del Tero (Villoslada de Cameros, La Rioja, 1729 - Madrid, 1801) fue un dramaturgo, antólogo y periodista español. Su trabajo más conocido es el Parnaso Español: colección de poesías escogidas de los más célebres poetas castellanos, antología en nueve volúmenes de poetas clásicos españoles, publicada en nueve volúmenes entre 1768 y 1778 por Joaquín Ibarra y Antonio de Sancha en Madrid.
Hijo de Manuel López de Sedano y Nájera-Salvador y de María Pérez del Tero y Fernández-Salvador, ambos oriundos de Villoslada, estudió en Salamanca y se avecindó en Madrid, donde sus padres estaban establecidos. Contrajo matrimonio con una tal Juliana natural del pueblo toledano de Orgaz. Gracias a un litigio que mantuvo sobre su hidalguía ante la Real Chancillería de Valladolid en 1769 se sabe que descendía por ambas líneas, paterna y materna, del antiquísimo señorío y solar de Tejada, en las montañas de la Sierra de Cameros. Fue Caballero de la Orden de Carlos III y, desde 1770, miembro de número de la Real Academia de la Historia.
Lo protegió el marqués de Esquilache (cuyo retrato, grabado en cobre, publicó López de Sedano en el tomo IX de su Parnaso Español). Aquel lo instaló en la sección de antigüedades y medallas de la Biblioteca Real y, con el propósito de allegar materiales arqueológicos para su sección, alcanzó diversas comisiones que le hicieron viajar por España y descubrir algunas inscripciones y medallas en Cataluña y Valencia, de lo que dio cuenta a la Real Academia de la Historia.
En la Biblioteca Real concibió la idea de publicar una gran antología histórica de la poesía española bajo el nombre de Parnaso Español y la publicó entre 1768 y 1778 en nueve volúmenes, precedidos cada uno de "noticias" biobibliográficas y críticas sobre cada uno de los autores incluidos; pero su gusto no siempre acertado en la selección de escritores y obras, su excesiva vanidad, su erudición más pedante que profunda y un escaso cuidado en cuestiones de pormenor le valieron no pocas críticas de sus contemporáneos, en especial del afrancesado Tomás de Iriarte, cuyo folleto Donde las dan las toman suscitó, entre otras réplicas, la muy airada de sus Coloquios de Espina (Málaga, 1785, 4 vols.), firmados con el pseudónimo de "Juan María Chavero y Eslava de Ronda", publicados años después. Muy escocido por estas censuras, todavía asumirá la defensa de la poesía nacional frente a los neoclásicos afrancesados en su Discurso andante en defensa de algunos puntos de nuestra bella literatura (1785). Sin embargo, el prolijo y documentado ataque de Iriarte había dado sus frutos, deteniendo la impresión del Parnaso Español para siempre en el noveno volumen (1778). En compensación, pronto surgió una Colección de similar propósito, pero de indiscutibles criterios neoclásicos, elaborada por el helenista afrancesado Pedro Estala y cuyo protector era el valido de Carlos IV Manuel Godoy.

La importancia del Parnaso Español fue, sin embargo, capital, al ser la primera y abrir el dilatado panorama, cerrado hasta el momento, de la brillante poesía española del Siglo de Oro. Su colección y la de Estala, junto a la de Tomás Antonio Sánchez de grandes textos de la literatura medieval española, posibilitaron el nacimiento de la moderna crítica literaria en España.
Como dramaturgo, al par que Nicolás Fernández de Moratín, buscó con poca fortuna crear un teatro neoclásico en algunas de sus obras (Jahel, 1763, inspirada en un episodio del Libro de los jueces y bastante influida por la Esther de Jean Racine), y tradujo algunas piezas de esta estética, la mayoría de Carlo Goldoni, como por ejemplo La posadera feliz, además de Ser vencido y vencedor y Julio César y Catón de Pietro Metastasio, El misántropo de Moliére y algunas otras.3 Sin embargo, también escribió sainetes y compuso piezas al alimón con dramaturgos populares como Antonio Valladares de Sotomayor o versificó traducciones en prosa de otro dramaturgo popular, José Concha, algo que sin duda no pasaron por alto sus estirados enemigos neoclásico-afrancesados.
Bajo el seudónimo de "D. Patricio Bueno de Castilla", publicó en 1765 El Belianís Literario, sátira de las publicaciones periódicas de entonces.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Roxburghe Club (Asociación de bibliofílico)

Luis Alberto Bustamante Robin; Jose Guillermo Gonzalez Cornejo; Jennifer Angelica Ponce Ponce; Francia Carolina Vera Valdes;  Carolina Ivonne Reyes Candia; Mario Alberto  Correa Manríquez; Enrique Alejandro Valenzuela Erazo; Gardo Francisco Valencia Avaria; Alvaro Gonzalo  Andaur Medina; Carla Veronica Barrientos Melendez;  Luis Alberto Cortes Aguilera; Ricardo Adolfo  Price Toro;  Julio César  Gil Saladrina; Ivette Renee Mourguet Besoain; Marcelo Andres Oyarse Reyes; Franco Gonzalez Fortunatti; 


Ex libris del Duque de Roxburghe

El club  Roxburghe  es un exclusivo club bibliofílico y  sociedad editorial con sede en el Reino Unido .

Orígenes

La causa  para la fundación del club fue la venta de la enorme biblioteca del Duque de Roxburghe (que había muerto en 1804), que se llevó a cabo durante 46 días entre mayo y julio de 1812. La subasta fue seguida con entusiasmo por los bibliófilos , ser el punto más alto la venta el 17 de junio 1812 una primera edición de  Decameron de  Boccaccio , impreso por Christophorus Valdarfer de Venecia en 1471, y vendido al marqués de Blandford de £ 2.260, el precio más alto jamás dado por un libro en ese momento. (El Marqués ya poseía una copia, pero que carecía de 5 páginas.) Esa noche, un grupo de dieciocho colectores se reunió en St. Albans Tavern, la calle St Albans (más tarde rebautizado Waterloo Place) para una cena presidida por el 2º Eard Spencer , y esto se considera como el origen de la Roxburghe club.

Un cena anual para celebrar esa ocasión se ha repetido en cada aniversario y celebrar "inmortal memoria de Juan Duque de Roxburghe, de Christopher Valdarfer, para imprimir de Boccaccio de 1471, de Gutenberg , Fust y Schoeffer , los inventores del arte de impresión, de William Caxton , el padre de la prensa británica [y otros; y] la prosperidad de la Roxburghe club y la Causa de Bibliomania todo el mundo ". 
Se decidió hacer la cena un evento anual: más miembros fueron admitidos al año siguiente. El club se formó por Thomas Frognall Dibdin , autor del libro impreso 1809 Bibliomania ;or Book-Madness  que sirvió como su primer secretario y el club fue formalizado bajo la presidencia de Earl Spencer. 

La membresía 

El club ha tenido un total de 344 miembros desde su fundación. El círculo ha sido siempre una exclusiva, con sólo una " bola de negro " (voto negativo) es suficiente para excluir a un solicitante. Desde 1839 el número de miembros en un momento dado se ha limitado a cuarenta.
Existe una fotografía de la membresía en 1892, incluido el Primer Ministro Arthur Balfour y antropólogo Andrew Lang , así como de América del poeta James Russell Lowell , Alfred Henry Huth , y Simon Taylor Watson, James Gascoyne-Cecil, vizconde Cranborne , era entonces presidente.
La primera mujer fue María, vizcondesa Eccles , elegido en 1985. En 2011, el comediante australiano Barry Humphries fue elegido miembro. El presidente desde 1998 ha sido Max Wyndham, 2do Baron Egremont .

Publicaciones 

El club se convirtió rápidamente en más de una institución meramente social. Cada miembro era (y sigue siendo) que se espera para patrocinar la publicación de un volumen raros o curiosos. 
Otros volúmenes son publicados por el Club colectivamente. Inicialmente los volúmenes eran ediciones de los primeros textos impresos  blackletter (el primero, en 1814, fue el conde de Surrey 'traducción de partes de Eneida de Virgilio, impreso originalmente en 1557); pero ya desde 1819 comenzaron a incluir textos tomados de manuscritos originales. 
Los estándares académicos son altos, y la calidad de la impresión, facsímil reproducción, y la unión es de lujo. Las copias de cada volumen (en una unión fina) se presentan a todos los miembros, y un número limitado de copias adicionales (por lo general en una unión menos abundante) pueden estar disponibles para la venta a los no miembros. 
Desde 1839, el número total de copias de cada publicación, incluidas las copias de los miembros, se limitó a 100. Recientemente, el límite se elevó a 342 copias: 42 para el club, 300 para el público. 
El Roxburghe club es generalmente reconocido como el primer "club de lectura" (es decir, el texto de la sociedad publicación ), y fue un modelo para muchas sociedades de libros que aparecieron más tarde en Gran Bretaña y Europa .

lunes, 19 de diciembre de 2011

Biblioteca Particular de Jose Stalin


Luis Alberto Bustamante Robin; Jose Guillermo Gonzalez Cornejo; Jennifer Angelica Ponce Ponce; Francia Carolina Vera Valdes;  Carolina Ivonne Reyes Candia; Mario Alberto  Correa Manríquez; Enrique Alejandro Valenzuela Erazo; Gardo Francisco Valencia Avaria; Alvaro Gonzalo  Andaur Medina; Carla Veronica Barrientos Melendez;  Luis Alberto Cortes Aguilera; Ricardo Adolfo  Price Toro;  Julio César  Gil Saladrina; Ivette Renee Mourguet Besoain; Marcelo Andres Oyarse Reyes; Franco Gonzalez Fortunatti; 

Stalin escribiendo en su escritorio. 

Introducción.

Iosif o Jossif Vissariónovich Dzhugashvili.
Dictador soviético (Gori, Georgia, 1879 - Moscú, 1953). Era hijo de un zapatero pobre y alcohólico de la región caucásica de Georgia, sometida a la Rusia de los zares. Quedó huérfano muy temprano y estudió en un seminario eclesiástico, de donde fue expulsado por sus ideas revolucionarias (1899). Entonces se unió a la lucha clandestina de los socialistas rusos contra el régimen zarista. Cuando en 1903 se escindió el Partido Socialdemócrata, siguió a la facción bolchevique que encabezaba Lenin.
Fue un militante activo y perseguido hasta el triunfo de la Revolución bolchevique de 1917, época de la que procede su sobrenombre de Stalin («hombre de acero»). La lealtad a Lenin y la falta de ideas propias le permitieron ascender en la burocracia del partido (rebautizado como Partido Comunista), hasta llegar a secretario general en 1922.
Stalin cmprendió entonces una pugna con Trotski por la sucesión de Lenin que, ya muy enfermo, moriría en 1924. Aunque el líder de la Revolución había indicado su preferencia por Trotski (pues consideraba a Stalin «demasiado cruel»), Stalin maniobró aprovechando su control sobre la información y sobre el aparato del Partido, aliándose con Zinoviev y Kamenev hasta imponerse a Trotski. La lucha por el poder se disfrazó de argumentos ideológicos, defendiendo cada bando una estrategia para consolidar el régimen comunista: la construcción del socialismo en un solo país (Stalin) contra la revolución permanente a escala mundial (Trotski).
Para Stalin lo esencial era la ambición de poder, pues una vez que eliminó a Trotski (al que mandó al exilio en 1929 y luego hizo asesinar en 1940), se desembarazó también del ala «izquierda» del partido (Zinoviev y Kamenev, ejecutados en 1936) y del ala «derecha» (Bujarin y Rikov, ejecutados en 1938) e instauró una sangrienta dictadura personal, apropiándose de las ideas políticas que habían sostenido sus rivales.
Stalin gobernó la Unión Soviética de forma tiránica desde los años treinta hasta su muerte, implantando el régimen más totalitario que haya existido jamás; pero también hay que atribuirle a él la realización del proyecto socioeconómico comunista en Rusia, la extensión de su modelo a otros países vecinos y la conversión de la URSS en una gran potencia.
Radicalizando las tendencias autoritarias presentes entre los bolcheviques desde la Revolución, acabó de eliminar del proyecto marxista-leninista todo rastro de ideas democráticas o emancipadoras: anuló todas las libertades, negó el más mínimo pluralismo y aterrorizó a la población instaurando un régimen policial. Dispuesto a eliminar no sólo a los discrepantes o sospechosos, sino a todo aquel que pudiera poseer algún prestigio o influencia propia, lanzó sucesivas purgas contra sus compañeros comunistas, que diezmaron el partido, eliminando a la plana mayor de la Revolución.
Con la misma violencia impuso la colectivización forzosa de la agricultura, hizo exterminar o trasladar a pueblos enteros como castigo o para solucionar problemas de minorías nacionales, y sometió todo el sistema productivo a la estricta disciplina de una planificación central obligatoria. Con inmensas pérdidas humanas consiguió, sin embargo, un crecimiento económico espectacular, mediante los planes quinquenales: en ellos se daba prioridad a una industrialización acelerada, basada en el desarrollo de los sectores energéticos y la industria pesada, a costa de sacrificar el bienestar de la población (sometida a durísimas condiciones de trabajo y a grandes privaciones en materia de consumo).
La represión impedía que se expresara el malestar de la población, apenas compensada con la mejora de los servicios estatales de transporte, sanidad y educación. A este precio consiguió Stalin convertir a la Unión Soviética en una gran potencia, capaz de ganar la Segunda Guerra Mundial (1939-45) y de compartir la hegemonía con los Estados Unidos en el orden bipolar posterior.
Stalin fue un político ambicioso y realista, movido por consideraciones de poder y no por ideales revolucionarios. Este maquiavelismo fue más palpable en su política exterior, donde la causa del socialismo quedó sistemáticamente postergada a los intereses nacionales de Rusia (convirtiendo a los partidos comunistas extranjeros en meros instrumentos de la política exterior soviética).
No tuvo reparos en firmar un pacto de no agresión con la Alemania nazi para asegurarse la tranquilidad en sus fronteras, el reparto de Polonia y la anexión de Estonia, Letonia y Lituania (Pacto Germano-Soviético de 1939). A pesar de todo, Hitler invadió la URSS, arrastrando a Stalin a la guerra en 1941.
 Stalin movilizó eficazmente las energías del país apelando a sus sentimientos nacionalistas (proclamó la Gran Guerra Patriótica): organizó la evacuación de la industria de las regiones occidentales hacia los Urales, adoptando una estrategia de «tierra quemada». Con ayuda del clima, de las grandes distancias y de la lucha guerrillera de los partisanos, debilitó a los alemanes hasta recuperarse y pasar a la contraofensiva a partir de la batalla de Stalingrado (1942-43). Después el avance ruso fue arrollador hasta llegar más allá de Berlín.
Reforzado por la victoria, Stalin negoció con los aliados (Estados Unidos y Gran Bretaña) el orden internacional de la posguerra (Conferencias de Yalta y Postdam, 1945), obteniendo el reconocimiento de la URSS como gran potencia (con derecho de veto en la ONU, por ejemplo). Los aliados tuvieron que aceptar la influencia soviética en Europa central y occidental, donde Stalin estableció un cordón de «Repúblicas populares» satélites de la URSS.
Stalin mantuvo la inercia de la guerra, retrasando la desmovilización de su ejército hasta el momento en que pudo disponer de armas atómicas (1953) y fomentando la extensión del comunismo a países en los que existieran movimientos revolucionarios autóctonos (como Grecia, Turquía, China, Corea…). La resistencia norteamericana a sus planes dio lugar a la «guerra fría», clima de tensión bipolar a escala mundial entre un bloque comunista y un bloque occidental capitalista, que perduraría hasta la desaparición de la URSS.

Historia de  la Colección de Libros de Stalin.

En 1918 se le entrega su primer apartamento en el Kremlin, donde pudo empezar a acumular su propia colección de libros, que al final de su vida alcanzó los treinta mil volúmenes. Sabemos que en 1925, en plena lucha de facciones, Stalin encarga a su secretario personal, Iván Tovstuja, que clasifique y complete su biblioteca personal, y con este propósito diseña un esquema de clasificación por temas. Así define treinta y dos secciones, a la cabeza de las cuales figuran la filosofía, la psicología, la sociología y la economía política; no es tonto:
 “Lenin y el Leninismo” ocupan una paupérrima vigésimo tercera posición. Manda colocar aparte la literatura de los exiliados y autores ligados a la Guardia Blanca, a Marx, Engels, Kautsky, Plejanov, Trotsky, Bujarin, Zinoviev, Kamenev, Lafargue, Luxemburg y Radek. Varios de estos ejemplares profusamente anotados por el lacónico Stalin.
 Por  ejemplo en el libro de Karl Kautsky “Terrorismo y Comunismo” (1919), crítico tanto de la dictadura del partido único como del estado de sitio y la pena de muerte, en el párrafo donde dice que “los líderes del proletariado han comenzado a recurrir a las medidas extremas, a medidas sangrientas, al Terror”. Stalin remarca con un círculo éste párrafo y escribe “¡Ja, Ja, Ja!”. En la respuesta bolchevique a Kautsky, el libro de Trotsky “Terrorismo y Comunismo. Anti-Kautsky” (1920), cuando se exalta la necesidad y la justicia de la violencia proletaria soviética “la revolución exige que la clase revolucionaria haga uso de todos los medios posibles para alcanzar sus fines… el terrorismo si es preciso” Stalin agrega una entusiasta nota. “¡Correcto! Bien dicho, así es”. También sabemos que por esa época inicia cursos de filosofía y lógica con un discípulo de Bujarin.
Cuando se mudó después del suicidio de su segunda esposa una gran parte de esta Biblioteca se fue con él, se ubicó los libros en estanterías corrientes y se hizo cargo de su funcionamiento un bibliotecario diplomado. Según la bibliotecaria Zolotujina “la única habitación agradable era la Biblioteca, donde la sensación era acogedora… los libros estaban almacenados en un edifico contiguo y se le entregaban a Stalin de acuerdo con sus instrucciones”.
Todos los líderes bolcheviques de la vieja generación se hicieron, por las expropiaciones y confiscaciones, con bibliotecas considerables (los mejores provistos habían sido Trotsky, Bujarin, Zinoviev, Kamenev, Molotov, Kirov y Zhdanov). Los emigrados, fusilados y encarcelados entregaban al estado su Biblioteca que se almacenaban en locales donde los bibliotecarios estatales podían escoger los ejemplares que necesitaran. Durante los años ’20 con la creciente dictadura del partido único y la creciente censura (el único período en el que no hubo censura fue entre febrero y octubre de 1917) se estableció una nueva práctica llamada eufemísticamente “la entrega” (raznoska). Consistía en entregar ejemplares por adelantado de todos los libros para que se distribuyeran entre los altos cargos del Partido, miembros del Comité Central y funcionarios destacados.
Cada editor poseía una lista de cargos públicos claves a quienes tenía la obligación de enviar ejemplares antes de que se vendieran al lector. Se trataba de un tipo de censura especial añadida. El destinatario podía guardar el libro o devolverlo al editor con notas, sugerencias y comentarios críticos. En caso de no devolverse el editor podía suponer que la Nomenclatura no se oponía a su publicación o que le resultaba indiferente. Naturalmente Stalin también recibía ejemplares por adelantado de la mayoría de las editoriales, especialmente en su área de interés: política, economía, historia y arte.
 Pero lo que más impresiona es que Stalin, como en su juventud, estaba obsesionado por la literatura rusa, en especial por Alexandr Pushkin. En su Biblioteca había gran variedad de libros sobre él, todos publicados durante el período soviético, viejas ediciones sueltas además de unos cuantos ejemplares tenían sobrecubiertas de librerías de segunda mano. También le interesaban las obras sobre Pedro El Grande e Iván El Terrible. Poseía libros en alemán, idioma que estudió de joven pero que nunca dominó y leía toda la literatura en ruso de los exiliados, incluyendo las célebres biografías de Voroshilov y otros mariscales militares escritas por Roman Gul. Ya en la posguerra empezó a interesarse por los libros y revistas de arquitectura, lo que debía estar relacionado con la construcción de grandes edificios utópicos en Moscú.
Por supuesto, Stalin poseía todas las ediciones de Marx y Engels, tanto la Werke como la primera edición completa inconclusa, la MEGA, emprendida por el ejecutado David Riazanov; todas las ediciones de Lenin que se habían publicado desde 1917. Gracias a sus addendas continuas y subrayados sabemos que leía a Lenin con total dedicación. Tenía la colección completa de las ediciones del renegado Karl Kautsky y del águila Rosa Luxemburg, así como de la mayoría de los escritores de izquierda alemanes.
 Por supuesto su Biblioteca contaba con todas las obras de sus rivales políticos de mayor envergadura: Trotsky, Bujarin, Kamenev, Radek… De los clásicos de la filosofía política poseía un ejemplar anotado de “El Príncipe” de Maquiavelo.
Stalin poseía un talento excepcional para la lectura rápida, amén de una memoria, reconocida hasta por sus enemigos, prodigiosa. Durante los conflictivos años 20, del siglo pasado escogía, a través del servicio de la biblioteca del Kremlin, una media anual de quinientos libros que leía u ojeaba. Incluso durante la guerra, en 1940, se las ingenió para leer el primer tomo de la edición rusa de las obras escogidas de Bismarck, haciendo una serie de correcciones y comentarios en los márgenes del prólogo. Se tuvo que postergar la publicación para que se pudiera reescribir el prólogo y añadir la revisión de Stalin.

Biblioteca de Stalin.


La mayoría de los libros llevaba un ex libris que decía lacónicamente “Biblioteca de Stalin”, y se estamparon alrededor de cinco mil quinientos volúmenes de este modo. Pero muchas ediciones de clásicos rusos y extranjeros, al igual que libros de economía, ciencia y arte, nunca se sellaban y normalmente no tenían nada anotado de su mano. Actualmente de su biblioteca original sólo quedan en el archivo del RTsKhIDNI (Rossiiskii tsentr khraneniya i izucheniya dokumentov noveishei istorii, Centro Ruso para la Conservación y Estudio de Documentos de la Historia Reciente), ahora llamado Archivo Estatal Ruso de Historia Sociopolítica (RGASPI), exactamente 391 libros que contienen apuntes, comentarios, subrayados y correcciones de Stalin. La única prueba de la erudición que nos queda de Yósif Vissariónovich Dzhugashvili.
Una última anécdota literaria.
 Una noche de 1948 un vehículo de la Seguridad recoge en su domicilio al poeta Arseni Tarkovski, padre del director de Andrei Rublov. Se lo lleva a la sede del Comité central. Allí Alexander Nikolayevich Shelepin, secretario de las Juventudes Comunistas (futuro jefe de la KGB bajo Brezhnev) le explica que con motivo de la celebración del setenta cumpleaños de Stalin se ha tomado la decisión de estado de publicar en ruso los poemas románticos de su juventud. Como estaban escritos originalmente en georgiano se le concede el enorme honor de traducirlos. En el acto le entrega una cartera de cuero que contienen los precisos escritos de puño y letra de Stalin. Ya Lavrentiy Pavlovich Beria había consultado para la traducción a Boris Leonidovich Pasternak.
de pacal llegar a la fecha prevista Tarkovski no ha podido traducir más que los cuatro primeros versos del primer poema. Cuando vuelven a buscarlo está desesperado. Shelepin le introduce en su despacho, cambia su ánimo cuando le informa “con la modestia que le caracteriza, el camarada Stalin ha vetado nuestra decisión”. Le pagan una suma astronómica para la época por su pizca de traducción quién luego recordó: “Eran unos versos absolutamente aceptables, muy correctos, inocentes. Nada de lucha de clases, nada de desigualdades sociales. Hablaba de flores y de pajaritos”. Un año después Stalin realizaba una confesión a un amigo sobre su vocación de poeta perdida: “Perdí interés en la escritura poética porque requiere una atención completa,un infierno colmado iencia…en esa época era un tiro al aire.
Stalin como Mariscal de URSS

Stalin como intelectual.

El error fatal en que más incurrían los enemigos de Jose Stalin consistía en olvidar que se trataba de alguien excepcionalmente instruido. Nosotros conocemos este dato gracias a lo que queda de su biblioteca privada, que rondaba los veinte mil volúmenes, por las notas y cartas que escribía solicitando libros, y que aún se conservan, y por los recuerdos de aquellos que le frecuentaron en su juventud.
Las obras que el seminario no obligaba a leer a sus alumnos, se las prohibía – lo que estimulaba a los novicios a leer todavía más - . En 1910, y según la policía secreta del Zar, Stalin, que se encontraba exiliado en Vologda, visitó la biblioteca del pueblo diecisiete veces en ciento siete días.
Cuando cumplió los treinta años, había leído ya a los clásicos rusos y occidentales de la literatura, la filosofía y la teoría política. En los cuatro años más que pasó desterrado en Siberia (1913-1917), asocial y poco comunicativo como era, leyó cuantos libros pudo tomar prestados de sus camaradas de exilio. Stalin leyó incluso en mitad del caos de la Revolución y de la lucha por el poder. Desde la década veinte y hasta su muerte, leyó además todas las publicaciones periódicas editadas por  los emigrados rusos.
En cuanto dispuso de despacho y departamento en el Kremlin y de sus dachas en los alrededores de Moscú y en el Mar Negro, Stalin comenzó a reunir una biblioteca personal. Pidió algunas obras y otras las sustrajo de la Biblioteca del Estado, pero la mayoría provenían de los editores o del autor.
Leía hasta quinientas páginas al día, hacía anotaciones en los márgenes y, pese a que con frecuencia lamentaba lagunas en su memoria, era capaz de recordar innumerables citas y razonamientos hasta varios años después de haberlos leído. En efecto, Stalin fue un lector formidable y peligroso. A medida que envejecía, sin embargo, fue perdiendo paciencia y con frecuencia se limitaba a anotar las cien primeras páginas de los libros que leía. Si alguna vez existió un demonio capaz de citar las Escrituras a su conveniencia, ese fue Stalin.
La biografía de un poeta es, según decía Mandelstam, la lista completa de sus lecturas. A Stalin le gustaban los libros que ofrecían una visión amplia de la historia, la literatura y las lenguas europeas. Sentía especial predilección por obras escritas por figuras autoritarias o relacionadas con el autoritarismo: “El príncipe” de Maquiavelo, “Mi lucha” de Hitler, las obras de Clausewitz sobre la guerra, las memorias de Bismarck. A mediados de la década de 1920, cuando Stalin guardaba la mayor parte de su biblioteca privada en el Kremlin, Nadezhda Allilúeva, su segunda esposa, siguió el ejemplo de Serguéi Kírov, el sátrapa dictador de Leningrado, tan bibliófilo como él, e hizo que un bibliotecario clasificara y ordenara sus libros. Stalin montó en cólera. Esbozó una clasificación personal de sus volúmenes y encargó a Poskrióbishev, su secretario, que los ordenase en consecuencia.
Como lector, Stalin sólo encontraba dificultades debido a cierta ineptitud con las lenguas: únicamente era capaz de leer sin diccionario en georgiano y en ruso. Sin embargo, también en este aspecto le subestimaron sus rivales más versados. En el seminario aprendió griego – algunos testimonios le describen leyendo algún original de Platón en su despacho del Kremlin – y después algo de francés y alemán. En su exilio siberiano, aunque sólo durante un tiempo, coqueteó con el esperanto.
Muchas personas le escribían a Stalin no sólo en ruso y en georgiano, sino también desde Baku, en turco azerí – que por aquel entonces se escribía con grafía árabe -. En sus tiempos de fugitivo, eligió a veces nombres como Zajariants o Melikiants, lo cual habría resultado una estupidez de no tener al menos algunas nociones de armenio coloquial. En 1926, durante la huelga general que tuvo lugar en Inglaterra, Stalin leyó con atención la prensa inglesa. En algunas de las cartas que le envió a su esposa desde Sochi, le expresó su disgusto por que ella hubiera olvidado enviarle una gramática inglesa para autodictados. Con los idiomas, como en muchas otras cosas, la táctica de Stalin consistía en ocultar sus conocimientos, no en mostrarlos.
Stalin poseía la temible capacidad de recordar con detalle cuanto leía u oía. Poseía además un misterioso instinto para detectar incoherencias en el discurso de su interlocutor o las cosas sobre las que éste guardaba silencio, aunque sus análisis de lo que en su opinión pretendían los autores son a menudo ingenuos o extraños. Sus comentarios o anotaciones que con lápiz rojo dejaba en los libros, nos permiten vislumbrar algunos de los motivos que impulsaban su interminable guerra contra la oposición y la disidencia.
Algunas de las obras que leyó en sus años formativos bosquejan directrices de sus acciones futuras. Muchos rumores apuntan, con bastante credibilidad, a una obra que pudo validar, a ojos de Stalin, los principios de la dictadura revolucionaria: “Los demonios” de Dostoievsky. El novelista georgiano Grigol Robakidze, por lo general bien informado, afirma en su novela “El alma asesinada” que las numerosas anotaciones del ejemplar “Los demonios” que se encontraba en la biblioteca del seminario de Tbilisi correspondían al propio Stalin.
La novela más abiertamente antirrevolucionaria de la literatura rusa recibía pues la aprobación del seminario. En el argumento de la obra de Dostoievski, en la que un cínico provocador se vale de aristócrata de impulsos autodestructivos y de un filósofo nihilista para fomentar una revuelta violenta en una ciudad de provincias, pudo ver Stalin un escenario positivo para la acción. La lógica de los teóricos de Dostoievski, que exigen que rueden cien millones de cabezas para conseguir la felicidad eterna de las generaciones futuras, no debió de parecerle a Stalin tan macabra como al propio autor.
Como los héroes de Dostoievski, Stalin buscaba en la filosofía una licencia para transgredir las leyes humanas y divinas. La declaración más significativa que jamás hiciera el dictador soviético es una nota escrita con lápiz rojo en las guardas de una edición de 1939 de la obra de Lenin “Materialismo y empirocriticismo” (un tratado sobre la existencia del mundo real fuera de nuestra percepción).
Retrato 

Comentarios. 
El comentario de Stalin tiñe de un barniz maquiavélico un credo propio de un antihéroe satánico de Dostoievski y constituye un epígrafe a toda la carrera de Stalin:
1)   Debilidad, 2) Pereza, 3) Estupidez.
Éstas son las únicas cosas a las que se puede llamar vicios.
 Todo lo demás, en ausencia de lo dicho, es indudablemente una virtud. Si un hombre es (1) Fuerte (espiritualmente) (2) Activo (3) Listo (o capaz) entonces es bueno, ¡aunque tenga otras “vicios”!
En año 1915, cuando ambos compartían exilio en Siberia, Lev Kámenev – al que el dictador eliminaría veinte años después, pero que en aquel tiempo era su mentor – le entregó a Stalin un ejemplar de la obra de Maquiavelo. Los elogios que Kámenev hizo del italiano son propios del entusiasmo de un teórico de la política ante un precursor precoz;  la lectura de Stalin demuestra el aprecio de un pragmático por un escritor que autoriza lo que él lleva tiempo pensando y haciendo. El marxismo proporcionó a Stalin – y Lenin – una meta y la terminología y la justificación para la acción; Maquiavelo, los medios, las tácticas políticas y la amoralidad. Stalin era un marxista en el mismo sentido en que Maquiavelo era un cristiano: ambos consideraban que la única tarea del gobernante consistía en conservar el poder y estudiaron todos los medios para mantener ese poder una vez adquirido. Para ellos, la ideología en cuyo nombre los dirigentes gobiernan no es más que una bandera o una pancarta.
Algunas veces, los garabatos de Stalin en los márgenes de los de los libros resultan desconcertantes. Por norma general, esos garabatos consisten en elaboradas figuras hechas a base de círculos y triángulos. Junto a algunos pasajes, el dictador escribía dos iniciales: una “T” y una “U”. Cabe suponer que la “T” significa “Tiflis” o “Tbilisi”, y su seminario, y los conocimientos psicológicos que Stalin adquirió gracias  a su educación cristiana. La “U” puede significar “uchitel”, es decir, “maestro”. Ese maestro podría ser Lenin, o quizá el propio Stalin, es decir, según la concepción que de sí mismo tenía , derivada quizá de sus primeros días de lucha, cuando, proveniente de Bakú, predicó las fórmulas revolucionarias y la rebelión entre los trabajadores de los muelles de Batumi.

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