Bibliotecas y mi colección de libros

sábado, 1 de junio de 2013

El nombre de la rosa de Umberto Eco

Luis Alberto Bustamante Robin; Jose Guillermo Gonzalez Cornejo; Jennifer Angelica Ponce Ponce; Francia Carolina Vera Valdes;  Carolina Ivonne Reyes Candia; Mario Alberto  Correa Manríquez; Enrique Alejandro Valenzuela Erazo; Gardo Francisco Valencia Avaria; Alvaro Gonzalo  Andaur Medina; Carla Veronica Barrientos Melendez;  Luis Alberto Cortes Aguilera; Ricardo Adolfo  Price Toro;  Julio César  Gil Saladrina; Ivette Renee Mourguet Besoain; Marcelo Andres Oyarse Reyes; Franco Gonzalez Fortunatti; 

Introducción
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La novela de Umberto Eco transcurre en una abadía benedictina y tiene como protagonistas principales a Adso de Melk, un joven novicio, a su maestro Guillermo de Baskerville y a todos los monjes que viven allí.
Guillermo es llamado por el abad para que investigue acerca de una extraña muerte que ha ocurrido en la abadía, pero que va a ser el primero de una serie de sucesivos crímenes. Este, junto con Adso, van interrogando a todos los monjes y van viendo que todo esta relacionado y se teje en torno a la biblioteca y a un manuscrito.
Al final logran resolver el escabroso misterio que envolvía la abadía.
La novela nos cuenta la historia que le ocurrió a Adso de Melk, que es el protagonista, en una abadía, situada en algún lugar impreciso cerca de los Apeninos.
Nos situamos en el año 1327, en el mes de Noviembre, cuando el Emperador Ludovico de Baviera entra en Italia, después de derrotar a Federico de Austria, elegido también como emperador.
Mientras, Jaques de Cahors, era elegido en Aviñón nuevo papa, con el nombre de Juan XXII. Este excomulgó a Ludovico, quién, por su parte declaró herético al Papa. Estaba en contra de los franciscanos, cuyo general era Michele da Cesena.

DESARROLLO


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A.- Contexto histórico:


La película se desarrolla en un monasterio medieval en el Norte de Italia…
Edad media o el Medioevo
El término edad media, es un término convencional que se utiliza para referirse al período de la historia europea que abarca desde el colapso de la civilización romana en el siglo V hasta fines del siglo XV.
Para dividir este extenso período se distingue la Alta Edad Media, entre lo siglos V y XII, y la Baja Edad Media, del siglo XIII al XV.
El nombre edad media se deba a los eruditos humanistas de los siglos XV y XVI, que se refirieron a esta época como Medium aevo (Medievo), pues se veían a sí mismos como los líderes del renacimiento, exponentes de una nueva mentalidad, de una cultura y de una civilización que desde su punto de vista habían estado en la oscuridad, después del declive de la cultura grecorromana en Occidente.
La edad media está marcada por la emergencia de Europa como unidad sociocultural, el ascenso y posterior declive de una distintiva civilización cristiana y el casi conseguido intento de la iglesia de funcionar a la manera de un estado mundial, sucediendo así al desaparecido imperio romano.
Se inicia un proceso de urbanización, se establecen monasterios y centros de peregrinación y hay una gran explosión del comercio.
El siglo XIII fue el del dominio de las monarquías.
Europa en la edad media: 
El cristianismo no podía ser practicado hasta que en el año 313, el emperador Constantino, promulgo el edicto de Milán, en el cual concedió libertad de cultos.
En esta etapa, la filosofía no era considerada la madre de las ciencias, sino que era considerada como sierva del cristianismo, debido a que los intentos de encontrar respuestas racionales a ciertos interrogantes, era considerado pecado y cosa de brujos, por lo cual se había creado, “La Santa Inquisición”, que era un organismo que se dedicaba al saneamiento de la cultura, evitando que ciertos títulos literarios fueran leídos (como en el caso de la película) y que los responsables de estas cosas o de medicinas del tipo homeopáticas, por ejemplo, fueran castigados a la muerte por medio de la hoguera, esto también fue denominado, “caza de brujas”, ya que la acusación oficial hacia esta gente era de brujería.

B.- Inquisición y El Clero:
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Inquisición: institución judicial creada por el pontificado en la edad media, con la misión de localizar, procesar y sentenciar a las personas culpables de herejía. En la Iglesia primitiva la pena habitual por herejía era la excomunión. Con el reconocimiento del cristianismo como religión estatal en el siglo IV por los emperadores romanos, los herejes empezaron a ser considerados enemigos del Estado, sobre todo cuando habían provocado violencia y alteraciones del orden público. San Agustín aprobó con reservas la acción del Estado contra los herejes, aunque la Iglesia en general desaprobó la coacción y los castigos físicos.
La Inquisición en sí no se constituyó hasta 1231, con los estatutos Excommunicamus del papa Gregorio IX. Con ellos el papa redujo la responsabilidad de los obispos en materia de ortodoxia, sometió a los inquisidores bajo la jurisdicción del pontificado, y estableció severos castigos. El cargo de inquisidor fue confiado casi en exclusiva a los franciscanos y a los dominicos, a causa de su mejor preparación teológica y su supuesto rechazo de las ambiciones mundanas. Al poner bajo dirección pontificia la persecución de los herejes, Gregorio IX actuaba en parte movido por el miedo a que Federico II, emperador del Sacro Imperio Romano, tomara la iniciativa y la utilizara con objetivos políticos. Restringida en principio a Alemania y Aragón, la nueva institución entró enseguida en vigor en el conjunto de la Iglesia, aunque no funcionara por entero o lo hiciera de forma muy limitada en muchas regiones de Europa.
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Dos inquisidores con la misma autoridad —nombrados directamente por el Papa— eran los responsables de cada tribunal, con la ayuda de asistentes, notarios, policía y asesores. Los inquisidores fueron figuras que disponían de imponentes potestades, porque podían excomulgar incluso a príncipes. En estas circunstancias sorprende que los inquisidores tuvieran fama de justos y misericordiosos entre sus contemporáneos. Sin embargo, algunos de ellos fueron acusados de crueldad y de otros abusos.
Los inquisidores se establecían por un periodo definido de semanas o meses en alguna plaza central, desde donde promulgaban órdenes solicitando que todo culpable de herejía se presentara por propia iniciativa. Los inquisidores podían entablar pleito contra cualquier persona sospechosa. A quienes se presentaban por propia voluntad y confesaban su herejía, se les imponía penas menores que a los que había que juzgar y condenar. Se concedía un periodo de gracia de un mes más o menos para realizar esta confesión espontánea; el verdadero proceso comenzaba después.
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Si los inquisidores decidían procesar a una persona sospechosa de herejía, el prelado del sospechoso publicaba el requerimiento judicial. La policía inquisitorial buscaba a aquellos que se negaban a obedecer los requerimientos, y no se les concedía derecho de asilo. Los acusados recibían una declaración de cargos contra ellos. Durante algunos años se ocultó el nombre de los acusadores, pero el papa Bonifacio VIII abrogó esta práctica. Los acusados estaban obligados bajo juramento a responder de todos los cargos que existían contra ellos, convirtiéndose así en sus propios acusadores. El testimonio de dos testigos se consideraba por lo general prueba de culpabilidad.
Los inquisidores contaban con una especie de consejo, formado por clérigos y laicos, para que les ayudaran a dictar un veredicto. Les estaba permitido encarcelar testigos sobre los que recayera la sospecha de que estaban mintiendo. En 1252 el papa Inocencio IV, bajo la influencia del renacimiento del Derecho romano, autorizó la práctica de la tortura para extraer la verdad de los sospechosos. Hasta entonces este procedimiento había sido ajeno a la tradición canónica.
Los castigos y sentencias para los que confesaban o eran declarados culpables se pronunciaban al mismo tiempo en una ceremonia pública al final de todo el proceso. Era el sermo generalis o auto de fe. Los castigos podían consistir en una peregrinación, un suplicio público, una multa o cargar con una cruz. Las dos lengüetas de tela roja cosidas en el exterior de la ropa señalaban a los que habían hecho falsas acusaciones. En los casos más graves las penas eran la confiscación de propiedades o el encarcelamiento. La pena más severa que los inquisidores podían imponer era la de prisión perpetua. De esta forma la entrega por los inquisidores de un reo a las autoridades civiles, equivalía a solicitar la ejecución de esa persona.
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Aunque en sus comienzos la Inquisición dedicó más atención a los albigenses y en menor grado a los valdenses, sus actividades se ampliaron a otros grupos heterodoxos, como la Hermandad, y más tarde a los llamados brujas y adivinos. Una vez que los albigenses estuvieron bajo control, la actividad de la Inquisición disminuyó, y a finales del siglo XIV y durante el siglo XV se supo poco de ella. Sin embargo, a finales de la edad media los príncipes seculares utilizaron modelos represivos que respondían a los de la Inquisición.
El Clero: En la sociedad el clero desempeñó un papel primordial frente a la anarquía social existente, imponiendo el principio del orden, prestando ayuda a los débiles y conservando los restos de civilización.
Los obispos, sacerdotes y párrocos vivían entre los fieles, y se les denominaba seculares o seglares porque pertenecían a la sociedad. Junto a este clero secular existía otro, cuyos miembros se sometían a un estilo de vida con estrictas reglas que limitaban toda su existencia. Eran los llamados regulares o monjes, quienes habitaban los monasterios o abadías, y cuya agrupación se conocía como orden.
La enseñanza durante el Medioevo se dictaba en latín y era gratuita. Estaba exclusivamente en manos del clero, tanto de los sacerdotes en las parroquias como de los monjes en las abadías.
Las escuelas estaban abiertas a todo el mundo y gracias a ello fue que personas de muy baja condición económica pudieron educarse y aprender materias como gramática, retórica, teología, dialéctica, aritmética, astronomía y música.

C.- Caracterización de los Personajes:


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• Adso de Melk: monje novicio protagonista de la historia. Discípulo y amanuense de Guillermo de Baskerville, a quien acompaña en su misión.
• Guillermo de Baskerville: monje franciscano, maestro de Adso. Viejo, curioso, observador y, sobre todo, sabio. Le ha sido encomendada la misión de descubrir el misterio de la muerte de un monje en la abadía.
• Adelmo da Otranto: primera víctima. Era copista y tenía aspecto afeminado. Su cadáver apareció al fondo del barranco, ante el edificio, pero ninguna ventana estaba abierta.
• Ubertino da Casale: fue un franciscano espiritualista. La secta fue declarada hereje y se refugió en la orden benedictina y en la abadía. Era amigo de Guillermo de Baskerville, los dos fueron inquisidores, pero con un espíritu distinto; por eso Guillermo lo abandonó. Tuvo una relación espiritual con Chiara de Montefalco que marcó su vida.
• Venancio de Salvemec: traductor del griego y del árabe. Segunda víctima.
• Berengario da Arundel: ayudante de bibliotecario. Tercera víctima.
• Alinardo de Grottaferrta: indica el truco para entrar a la biblioteca desde el osario.
• Salvatore: al hablar mezcla muchas lenguas. Tiene un pasado herético al lado de Dulcino. El y Remigio comparten este pasado y serán torturados por Bernardo Gui.
• Bernardo Gui: inquisidor. A su vez toma parte en la política de los franciscanos, frente a los benedictinos. Utiliza el asunto de las muertes para criticar a loa herejes y a los franciscanos.

D.- Argumento:
monjes 
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La película comienza apareciendo un muerto en un monasterio medieval. Para investigar el caso la Santa Inquisición envía a un hombre, Guillermo de Baskerville, y a su ayudante, Adso. Conforme estos van investigando van apareciendo otros muertos y esto provoca que los monjes se alteren y comiencen a atribuir las muertes a diferentes profecías relacionadas con el diablo, ya que todos los muertos aparecen con las mismas características:
La lengua negra, manchas de tinta en los dedos y tras haber estado en la biblioteca.
Guillermo quiere acceder a la biblioteca pero nadie le deja entrar a ésta, ya que para los monjes es un sitio de estudio y tranquilidad, prohibido a todos aquellos ajenos al monasterio.
Guillermo comienza a sospechar que sea a causa de un libro maldito o escrito con tinta envenenada. Éste descubre como acceder a la biblioteca por una especie de laberinto. Al llegar al fina l de del laberinto se encuentra con un espejo, el cual debe abrir, aunque en un principio no sabe como abrirlo. Guillermo logra abrir el espejo tras mucho pensar, y se encuentra tras éste una pequeña sala con un monje viejo y sabio. Éste le entrega un libro a Guillermo y a su ayudante. El libro es un libro prohibido, ya que es un libro cómico, escrito con tinta envenenada y es utilizado por el monje anciano para matar a todos aquellos que tienen tentaciones de leerlo. Guillermo va a leer el libro y se pone un guante para no morir envenenado, entonces el monje coge el libro y comienza a comérselo y más tarde provoca un incendio con el libro. Adso logra huir, aunque Guillermo queda atrapado. El monje muere de envenenamiento y calcinado. Guillermo logra salir del monasterio incendiado y salvar algunos libros. La Santa Inquisición huye en una carreta y queda atrapada y a punto de caer por un barranco, los monjes y la ciudadanía tiran la carreta con ésta dentro por el barranco.
Mientras todo esto ocurre, la Santa Inquisición condena a un monje loco y a una chica, éstos están acusados de mantener relaciones con el diablo. Durante el incendio todos huyen y dejan allí colgados al loco y a la chica. El loco muere calcinado y la chica logra salvarse. Ésta se encontró con Adso con el que mantuvo relaciones sexuales, adso la quería pero la dejó allí y siguió con su maestro, al llegar al lugar de destino éstos se separaron y nunca más han vuelto a saber el uno de otro.

E.- Caracterización del ambiente de la obra:
Escritorios
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• Existe una extensa biblioteca con un scriptorium, lo cual refleja que son grandes centros culturales y de estudio.
• El monasterio en el que sucede la película se aprecia la organización piramidal: existe un abad, monjes que se dedican de lleno al lectura, estudio y copia de libros y monjes que emplean su tiempo en la limpieza del monasterio y demás tareas de éste (ej. Toque de campanas a las horas eclesiásticas, etc.).
• Se aprecia en la película la religiosidad medieval ya que aparecen juicios con la Santa Inquisición y los cantos georgianos.
• Los monasterios medievales se encontraban en zonas rocosas e inaccesibles, en los barrancos estrechos y en su entorno pueblos con casas recogidas.
• La obra se desarrolló cerca del año 1300 d.c.
• La acción e desarrolla en el jardín, en la iglesia y en muchas partes más, pero sin duda la más importante de todas es en el scriptorium.

F.- Rol femenino en la obra:
libro
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Se ve reflejado del rol “secundario” que tiene la mujer en comparación con los hombres de la época (como una forma de machismo), prueba de esto es que los monjes la ocupaban y/o hacían de ella un método de diversión y satisfacción de sus deseos.
Además se ve poco reflejada la existencia de la mujer en los mandos superiores, y no tan solo en eso.

G.- Motivo Central:
franciscanos
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La abadía
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El joven Adso de Melk acompaña al sabio franciscano Guillermo de Baskerville, antiguo inquisidor en Inglaterra e Italia, a visitar una abadía, sin saber exactamente la misión que llevaba.
En realidad no deja de ser una película policíaca. Fray Guillermo de Baskertville y su acólito Adso, llegan a una abadía donde le suceden una serie de muertes extrañas en la que las víctimas aparecen todas con la lengua manchada de tinta. Los abades culpan al ”maligno”, pero Guillermo, hombre culto y partidario de la ciencia no lo cree así. Guillermo empieza a investigar y al final aparece Bernardo GÜI, jefe de la inquisición con quien Guillermo ya tuvo problemas anteriormente. El asesino era uno de los abades que impregnó las páginas de ciertos libros prohibidos con veneno así al pasar las páginas y mojarse el dedo con la lengua se envenenaban. Los libros impregnados en veneno eran aquellos que según el abad eran malos para el alma como EL LIBRO DE POÉTICA DE Aristóteles” que éste último dedicó a la risa.

H.- Valoración Personal:


No me gustaba el comportamiento de la Iglesia ante los herejes, puesto que ellos realmente no hacían nada malo, eran ignorantes, la mayoría. También veo injusto que se acusara de herejía a los que apoyaban al hereje. Hoy en día esta actitud no es democrática, ni constitucional, porque a nadie se puede perseguir por sus creencias.
Se ha acusado de herejía a grandes personas que hicieron mucho bien a la humanidad, pero que por algún motivo no interesaba que vivieran. Eso le pasó a Juana de Arco.

CONCLUCIÓN.


Es una novela en la que el autor ha sabido mezclar perfectamente dos géneros, el policiaco y el histórico.
Se ve que Umberto Eco conoce a fondo el tema del que habla, la historia medieval, la filosofía escolástica, las herejías,...Así pues, me ha llamado la atención como el autor nos ilustra sobre gran cantidad de temas, en los que ha trabajado y se ha nutrido, como es el arte medieval, las plantas y sus propiedades, la teología, la ciencia, la literatura y la historia medieval y una cantidad de temas más que aluden a la cultura de la época y en los cuales es un erudito.
Para concluir, simplemente, es una de las mejores novelas que he visto, ya que es fácil de entender y además te engancha desde el principio, dejándote en vilo constantemente. Es un video para recomendar.

Dulcino
Escritorio
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Dulcino (1250-1307), conocido también como Fray Dulcino o Dulcino de Novara (en italiano Dolcino da Novara), fue un líder religioso italiano del siglo XIV, continuador del milenarismo de Gerardo Segarelli y fundador de la secta de los Hermanos Apostólicos (en italiano Fratelli Apostolici) o dulcinianos. Predicó la proximidad del fin de los tiempos y el descenso del Espíritu sobre los apostólicos. El Papa Clemente V decretó contra él y sus seguidores una cruzada, durante la cual fue capturado, torturado y quemado vivo.

Dulcino y los Hermanos Apostólicos

No se conoce con exactitud el lugar de nacimiento de Dulcino, cuyo verdadero nombre era al parecer Davide Tornielli, pero se cree que nació en la provincia italiana de Novara, perteneciente al Piamonte. Según la inquisición de Bernardo Gui, era hijo ilegítimo de un cura, que huyó a Vercelli tras ser condenado por ladrón, para unirse a la secta de Segarelli, ese "mendigo loco y sodomita", donde se dedicaban a los robos y al sexo libre. Sin embargo, la mayoría de las fuentes coinciden en apuntarle como hijo de una rica familia, predicador competente y carismático, con buen conocimiento de la Biblia, y que cursó, desde joven, estudios eclesiásticos.
A la muerte de Segarelli, Dulcino se convirtió en cabeza de los Hermanos Apostólicos, y en 1303 emigró con sus seguidores a las montañas del Trentino, cerca del Lago de Garda, donde conoció a Margherita di Trento, hija de la condesa Oderica di Arco, que a partir de entonces fue su compañera.
En 1304, los dulcinianos atravesaron las montañas lombardas hasta Valsesia, donde su número se incrementó con siervos que huían de los dominios de los obispos de Novara y Vercelli.
La secta fundada por Dulcino contó en su apogeo con un número máximo de entre cinco mil y diez mil adherentes. El Papa Clemente V despachó desde Aviñón una cruzada contra los dulcinianos, concediendo a quienes participaran en ella una indulgencia plenaria. Las tropas fueron dirigidas por el obispo de Vercelli, Raniero.
Los dulcinianos se procuraron alimento por medio de pillajes cometidos en las campiñas de Valsesia, mientras se refugiaban en una improvisada fortificación en el monte Rubello, cerca de Biella, soportando la hambruna y las nevadas. Cuando fueron derrotados, durante la Semana Santa del año 1307, la mayoría de los Hermanos Apostólicos fueron pasados por las armas inmediatamente, pero el propio Dulcino, su compañera Margherita y su lugarteniente Longino di Bérgamo fueron capturados para su posterior juicio por la Inquisición. Los dos últimos fueron condenados y quemados en la hoguera en Biella en junio de 1307, y Dulcino fue obligado a presenciar sus suplicios, oportunidad en que mostró una entereza notable, según las memorias de la época. En julio del mismo año Dulcino fue torturado y quemado vivo en Vercelli, sorprendiendo a público y verdugos por su templanza ante los tormentos.

Las ideas de Dulcino

Es difícil distinguir sus verdaderas ideas de las acusaciones que se le dirigieron con motivo de la cruzada ordenada por la Santa Sede, entonces radicada en Aviñón. Anunció un inminente fin de los tiempos, en el cual el orden y la paz serían restablecidos. Criticó a la Iglesia por la acumulación de riquezas y predicó la austeridad. Las bases de sus ideas eran:
• La oposición a la jerarquía eclesiástica y el retorno de la iglesia a sus ideales originales de pobreza y humildad. 
• La oposición al sistema feudal. 
• La liberación de los hombres de cualquier restricción. 
• La organización de una sociedad igualitaria, de ayuda y respeto mutuos, basada en la propiedad comunitaria y en la igualdad de sexos. 
Por estas ideas, fue considerado uno de los reformadores de la iglesia, y uno de los fundadores de los ideales de la revolución francesa, e incluso del anarquismo y del socialismo.
Según Dulcino, la historia de la humanidad constaba de cuatro períodos:
• El del Viejo Testamento, caracterizado por la multiplicación del género humano. 
• El de Jesucristo y los Apóstoles, caracterizado por la castidad y pobreza. 
• El iniciado por el emperador Constantino y el Papa Silvestre I, caracterizado por una decadencia de la Iglesia a causa de la acumulación de riquezas y ambiciones. 
• El de los apostólicos, caracterizado por el modo de vivir austero, en pobreza y castidad, que se prolongaría hasta el fin de los tiempos. 
Dulcino dejó escritas sus ideas en una serie de cartas enviadas a los Apostólicos entre el 1300 y el 1307.

Dulcino en la literatura

Dante Alighieri nombra a Dulcino en La divina comedia (Infierno XXVIII, 55-60), poniendo en boca de Mahoma las siguientes palabras, en las que le recomienda proveerse de víveres y abrigo para evitar su próxima derrota por parte del obispo de Vercelli, al que llama "el novarés":
Or di’ a fra Dolcin dunque che s’armi,
Tu che forse vedrai lo sole in breve,
S’egli non vuol qui tosto seguitarmi,
Sì di vivanda, che stretta di neve
Non rechi la vittoria al Noarese,
Ch’altrimenti acquistar non saria a lieve.
Es decir: "Pues dile a Fray Dulcino que se avitualle / tú que tal vez pronto verás el sol / si no desea unírseme aquí, quemado / que se procure víveres, pues las nevadas / darán paso a la victoria del novarés / que de otro modo no le sería fácil conquistar".
Friedrich Nietzsche exaltó la figura de Dulcino como prototipo del superhombre, imaginándolo "dulce y despiadado, por encima de toda miserable moral, el individuo capaz de colocarse más allá del bien y del mal".
Umberto Eco menciona a Dulcino frecuentemente en su novela El nombre de la rosa. El diálogo entre el narrador, Adso, y el viejo Ubertino, cuenta la historia de Dulcino, pero dejando gran parte a la imaginación del lector.
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Biblioteca personal.

Tengo en mi biblioteca personal esta novela.

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