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sábado, 7 de marzo de 2015

El whisky y la literatura

Luis Alberto Bustamante Robin; Jose Guillermo Gonzalez Cornejo; Jennifer Angelica Ponce Ponce; Francia Carolina Vera Valdes;  Carolina Ivonne Reyes Candia; Mario Alberto  Correa Manríquez; Enrique Alejandro Valenzuela Erazo; Gardo Francisco Valencia Avaria; Alvaro Gonzalo  Andaur Medina; Carla Veronica Barrientos Melendez;  Luis Alberto Cortes Aguilera; Ricardo Adolfo  Price Toro;  Julio César  Gil Saladrina; Ivette Renee Mourguet Besoain; Marcelo Andres Oyarse Reyes; Franco Gonzalez Fortunatti; Patricio ernesto Hernández Jara;  Demetrio Protopsaltis Palma; 

bodegas de Whisky
Introducción

El whisky (del gaélico escocés, uisge-beatha), whiskey (del irlandés, uisce beatha o fuisce) o wiski es una bebida alcohólica obtenida por la destilación de la malta fermentada de cereales como cebada, trigo, centeno y maíz, y su posterior envejecimiento en barriles de madera, tradicionalmente de roble blanco. Esta bebida alcohólica se comercializa con un contenido alcohólico de entre 40 y 62 % del volumen.

El término whisky o whiskey deriva del gaélico escocés "uisge beatha" y del gaélico irlandés "uisce beathadh", que significan «agua de vida», del latín aqua vitae, aquavit.
El primer escrito recogido del whisky data de 1405 en Irlanda, donde era destilado por los monjes. También fue mencionado en Escocia en 1496. Sin embargo, se creía que el whisky ya existía desde hacía varios cientos de años antes. Cuándo y dónde fue destilado en un principio, son datos desconocidos y, debido a la poca documentación existente, el origen de la bebida es incierto.

Historia del whisky.

Fueron los celtas quienes sabían cómo destilar cebada y centeno. El brebaje obtenido era considerado un regalo de sus Dioses que revivía a los muertos y calentaba durante el crudo invierno. En realidad, en gaélico, al whisky se lo llama “Uisge Beatha” o “Agua de Vida”.
El whisky fue destilado por primera vez en Escocia en 1494 cuando el fraile John Cor obtuvo aproximadamente 6 fanegas de malta, esto equivalía a 1500 botellas de whisky. Se introdujo a la población en general como una medicina; también se lo consideraba el único antídoto conocido contra la pena por lo tanto grandes cantidades se consumían en los funerales. Con el tiempo, beber y brindar se pusieron de moda.
El “Agua de Vida” se reservó para el rey Jacobo IV cuando fue a Inverness en septiembre de 1506.

En los siglos XVII y XVIII el whisky barato se usaba para preservar los cuerpos destinados a la disección. El Parlamento y la Iglesia querían controlar los hábitos de los bebedores y debido a ello en 1579 se promulgó una ley que trató de erradicar la bebida de los domingos.
En 1644 se aprobó por primera vez una ley mediante la cual se eliminaron los impuestos internos de consumo de whisky.
Agrupaciones de contrabandistas rápidamente se formaron en todas partes y todos se involucraron. Pronto el parlamento advirtió que el negocio del destilado había pasado a la clandestinidad y que la fabricación de whisky escocés ilegal había aumentado considerablemente. La ineficacia de los agentes impositivos contribuyó a ello. En vez de obtener la información basándose en sus propias detecciones, algunos obtenían la información de contrabandistas y a veces algunos de estos agentes firmaban acuerdos con los contrabandistas.

Los juicios eran muy pocos porque los contrabandistas eran inteligentes al camuflar sus cabañas y esto hizo que la detección fuese casi imposible. Por ejemplo un hombre fue capaz de disimular el humo que emanaba de la chimenea de su propia casa mediante la construcción de una salida de modo tal de que el humo salía a la superficie a algunas cuadras de distancia de su hogar; otros construían una chimenea que simulaba ser un conductor de electricidad y por ende lograban engañar a los agentes impositivos.
Los primeros registros de una destilería datan de 1690 cuando se mencionó a la destilería Ferintoch de Forbes de Culloden.
En abril de 1736 un notorio contrabandista, Andrew Wilson, fue ejecutado en Edimburgo. En 1780 impuestos muy altos se impusieron sobre el vino y la popularidad y la demanda del whisky aumentó. Durante 1786 y 1788 impuestos adicionales se adosaron al precio del whisky escocés. El negocio de los contrabandistas continuó, ellos eran realmente astutos al ocultar el whisky ilegal tal fue el caso de Mark Eunson, miembro de la iglesia presbiteriana en la isla de Orkney, quien guardaba whisky ilegal en el púlpito.

La pérdida de vidas humanas tanto de hombres como de mujeres era inevitable en aquellos días. Finalmente, en 1823 el parlamento aprobó una ley mediante la cual otorgó licencias a todas las destilerías. Las destilerías legítimas aumentaron y hacia 1860 el comercio ilegal se redujo a un nivel insignificante por consiguiente muchos contrabandistas regresaron a sus trabajos diarios.
A mediados del siglo XIX los escoceses comenzaron a mezclar su whisky de malta con whisky de grano más liviano y barato. Fue Andrew Usher y Cía. quien en 1850 produjo el primer whisky de mezcla.
Otros atribuyen que esta bebida fue hecha por primera vez en China y mejorada en Escocia, según una publicación declara.

El whisky es una bebida resultado de un proceso de destilación, proceso que fue inventado en China a finales del siglo XIII esperanzados con la fabricación de un medicamento que curaría la peste bubónica. La tecnología fue exportada a todo el mundo y la primera referencia conocida por escrito la conocemos del escocés John Cor en 1494. El proceso de destilación consiste en mezclar agua con cebada y dejar fermentar a añejar por lo menos dos años. Con los años, los escoceses han perfeccionado y refinado el proceso hasta el punto que lo conocemos hoy cuando hay cientos de variedades de whisky disponibles.
El whisky americano fue fundado con la tecnología y el saber de los primeros colonos escoceses y hoy en día hay destilerías alrededor del mundo. Disfrutar de un buen whisky en China, es una manera de regresar a casa, ya que sin la destilación no habría whisky, pero sin escoceses no habría variedad y perfección.

Proceso de elaboración del whisky.

El primer paso es el malteado de la cebada. Para ello, ésta se remoja y se escurre varias veces a una temperatura aproximada de 13° durante unos tres días. Luego es trasladada a tambores o recipientes industriales de gran cabida donde se deja germinar, gracias a la humedad obtenida, durante seis días. Al germinar el cereal, el almidón de la cebada se convierte en azúcar (de donde luego se sacará parte del alcohol en la destilación).
Una vez germinada, la cebada se seca en hornos mediante el humo de turba (carbón vegetal que además le da aroma a la malta). El proceso de secado/ahumado dura tres días y suele ser a una temperatura de 70°. La cebada germinada toma color oscuro, típico del caramelizamiento por acción del calor, y es cuando podemos hablar de la malta como tal.
A continuación la malta seca y tostada, es molida y se mezcla con agua caliente en un tanque. El mosto, o mezcla, obtenido es similar al de una cerveza turbia y éste se llama “wort”. Es el momento de añadir las levaduras, que harán posible la fermentación. Este mosto se pasa a cubas donde se dejará fermentar tres días a 33°.

Llegamos a la destilación. El wash (“wort” fermentado) se destila dos veces, en alambiques pot still y spirit still. De la primera destilación en pot still obtendremos un llamado low wine de 25-30°, y al destilar éstos en la segunda destilación, obtendremos un whisky de 60°-70° en cabezas.
Por último llegamos al envejecimiento. Cada tipo de whisky utiliza un tipo de madera en el barril, también es la destilería quien decide si utilizar barriles nuevos, o no, quemados, o no, etc. En el caso de los whiskies de malta, los barriles han de ser de roble y que anteriormente hayan contenido vinos de Jerez o Bourbon. La edad varía dependiendo de la denominación, destilería y propósito. La madera del barril aporta aroma, taninos y sabor, como en el caso de los vinos, y en la mayoría de casos, se regula el color del producto mediante adición de caramelo.
Una vez listo el producto, podremos comercializarlo como tal, realizar mezclas para obtener blendeds, etc.

Tipos de whisky.

A).-Puros

1).-Whisky de malta:
 elaborado completamente de cebada malteada y destilado en pot still, alambique utilizado para la destilación de este tipo de whisky, con forma de cebolla. Antes de ser embotellado, se deja envejecer normalmente durante un periodo de entre 8 y 15 años. Es un whisky con sabor, potente y de mucho carácter.

2).-Whisky de grano:
hecho a partir de cebada sin maltear, maíz y otro tipo de cereales, siendo también posible el malteado. Se suele destilar en Coffey stills, alambique de destilación continua.

B).- Mezclados.

Los whiskies de malta y de grano están combinados de diversas maneras:

1).-Mezcla de maltas (vatted malt): 
mezcla de whiskies de malta de diferentes destilerías, lo que se conoce como pure malt. Si un whisky es etiquetado pure malt o solamente "malt", es casi seguro que será un vatted malt. Es también etiquetado frecuentemente como whisky de malta mezclado.
Los whiskies de grano no intervienen en su composición. Actualmente este tipo de whiskies se denominan blended malt.

2).-Whisky proveniente de una única destilería (single malt): 
whisky elaborado en una única destilería pero que contiene mezcla de whiskies de varios barriles, a no ser que esté descrito como single-cask. Normalmente, el nombre del whisky coincidirá con el nombre de la destilería e indicará los años que ha permanecido en el barril o si ha sido madurado en un barril que antes había contenido vino de Oporto, jerez o bourbon.
La elaboración de estos whiskies es de cebada malteada, fermentada, destilada en dos o más ocasiones y madurada en barricas durante tres años como mínimo.

3).-Pure pot still whisky:
 whisky destilado en un alambique pot still (como single malt) hecho de cebada malteada y no malteada. Es exclusivo de Irlanda.

4).-Whisky mezclado (blended)
mezcla de whiskies de grano y de malta (entre el 10 % y el 15 %), siendo todos ellos procedentes de varias destilerías. Son whiskies más baratos.

5).-Cask strength:
literalmente "fuerza de la barrica", es un whisky que no recibe ninguna dilución antes de su embotellamiento, directamente de la/s barrica/s seleccionadas, conservando así su graduación.
Los whiskies no maduran en la botella, solo en el barril, por lo que la edad de un whisky es el tiempo entre destilación y embotellamiento. Esto refleja lo que el barril ha interactuado con el whisky, cambiando su composición química y su sabor.
 Los whiskies que han estado muchos años en botella suelen tener más valor, aunque no son más "viejos" ni necesariamente "mejores" que un whisky reciente madurado en barrica por un tiempo similar.

Whisky escocés.


Los whiskies escoceses son, por lo general, destilados dos veces e incluso algunos hasta tres veces. Es un whisky destilado y añejado exclusivamente en Escocia y es el de más renombre en el mundo.
Debe hacerse conforme a los estándares de la Orden de Whisky Escocés de 1990 (del Reino Unido) que clarifica el acta homónima de 1988, y ordena que el licor debe ser destilado en una destilería escocesa con agua y cebada malteada, y con un grado de 94.8º de alcohol por volumen, debe envejecer en barricas de roble que antes contenían bourbon con una capacidad no superior a 700 litros, en Escocia no menos de tres años, y no puede contener otras sustancias añadidas que no sean agua o caramelo como colorante ni pueden ser embotellados con menos de 40 grados de alcohol por volumen.

Whiskey irlandés.

Los irlandeses llaman a su whisky, whiskey con "e" (como los estadounidenses). Es un whisky elaborado a base de cebada, y se caracteriza por su triple destilación, que lo hace suave y delicado. El consumo del whisky irlandés se realiza mayoritariamente dentro del país de producción, exportando solamente un 25 %, aunque en estos últimos años han aumentado notablemente dichas exportaciones.
El procedimiento de elaboración es similar al de los whiskies escoceses; tras la selección de los cereales, se realiza la mezcla propia de cada destilería, posteriormente se lavan y se remojan para someterlos a su germinación, proceso en que se transforma el almidón de los cereales en azúcares solubles. Seguidamente se muelen los granos (excepto los que previamente tengan que ser malteados) y tras realizar la infusión o empastaje se procede a la fermentación del líquido obtenido durante aproximadamente 72 horas.
Obtenido el vino, se realizan tres destilaciones al cabo de las cuales se somete a envejecimiento en cubas de roble (antiguamente debían haber contenido vino de Jerez) este período debe durar un mínimo de siete años, es decir, cuatro más que en Escocia.


Whiskey estadounidense.

El whisky estadounidense debe ser elaborado, según la ley nacional, a base de maíz por lo menos en una concentración superior al 51 %, y generalmente al 70 %, aunque algunas destilerías llegan a utilizar un 80-85 % de maíz en la mezcla. Otros ingredientes añadidos son típicamente: el trigo, centeno o cebada malteada. Al igual que el Whiskey Irlandés, se añade la letra "e" a la palabra whisky. Solamente una destilería en Estados Unidos llama a su whiskey, "whisky" (Makers Mark). Los más comunes son:

1.-Bourbon whiskey:

debe tener un mínimo de 51 % de maíz y ser destilado y envejecido en Kentucky para que la denominación Bourbon aparezca en la etiqueta.
El bourbon puede ser elaborado de forma legal en cualquier parte del territorio de Estados Unidos. La producción legal no está restringida a la zona o los alrededores de Kentucky, a pesar de que la bebida esté muy asociada a las comunidades destileras de esta zona del Sur.

2.-Rye whiskey:

 debe tener un mínimo de 51 % de centeno.

3.-Corn whiskey:

debe tener un mínimo de 80 % de maíz.
Estos tipos de whisky no deben ser destilados a más de 80 % de alcohol por volumen y deben envejecer en barriles nuevos de roble carbonizados, excepto el corn whiskey. Éste no debe ser envejecido, pero si lo hace, lo hará en nuevos barriles de roble incarbonizados o barriles usados. El envejecimiento del corn whiskey suele ser breve, por ejemplo de seis meses.
Si el envejecimiento de estos tipos de whisky alcanza los dos años o más, el whisky entonces será adicionalmente designado "straight", por ejemplo; "straight rye whiskey". El "straight whisky" es un whisky que ha sido envejecido en barriles nuevos de roble carbonizados durante dos años o más, y destilado en no más de 80 % de alcohol por volumen, pero es obtenido de menos de 51 % de cualquier grano.
Los whiskeys estadounidenses mezclados combinan los "straight whiskey" con whiskies no envejecidos, además de sabores y colores.
No definido por la ley pero muy importante en el mercado es el Tennessee whiskey, siendo Jack Daniel's la marca más conocida. El método de destilación es idéntico al del bourbon en prácticamente todo. La diferencia más notable es que el Tennessee whiskey es filtrado en carbón de arce sacarino, dándole un sabor y aroma únicos.

Nombres y ortografía.

La palabra whiskey se cree que fue acuñada por los soldados del rey Enrique II, quien invadió Irlanda en el siglo XII, por lo que aparentemente surgió de la pronunciación de las palabras natales irlandesas uisce beatha, que significa "agua de vida". Con el paso de los años, la pronunciación cambió de Whishkeyba a Whisky.

Durante cierta época, todo whisky era nombrado sin la 'e' suplementaria, por lo que se le conocía como "whisky". En torno a 1870, la reputación del whisky escocés era muy pobre, por lo que las destilerías escocesas inundaron el mercado con el lanzamiento de bebidas espirituosas más baratas producidas usando el alambique Coffey still. Las destilerías irlandesas y americanas adoptaron la 'e', llamándole whiskey, distinguiendo así su producto de mayor calidad.

Hoy en día, whisky (plural whiskies) es usado generalmente para referirse a whiskies destilados en Escocia, País de Gales, Japón y Canadá, mientras que whiskey se usa en Estados Unidos e Irlanda. Incluso aunque en 1968 la directiva de la Oficina de Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego especificó "whisky" como la manera correcta de nombrarlo en Estados Unidos, la mayoría de productores estadounidenses todavía utilizan la ortografía histórica.
Excepciones como Early Times, Maker's Mark y George Dickel son indicativos de herencia escocesa.

A finales de la época victoriana, el whisky irlandés era el más selecto del mundo. De los whiskies irlandeses, el whisky de Dublín fue recordado como uno de los mejores. Para diferenciar el de Dublín con los demás whiskies, las destilerías dublinesas utilizaron la ortografía whiskey, siendo imitadas posteriormente por otras destilerías. El último whisky irlandés fue Paddy, que adoptó la 'e' en 1966.
En otros países, el término abreviado Scotch es usado para referirse a los whiskies escoceses, mientras que en algunos países latinoamericanos, el nombre de "whiskey" (wee-skee) es usado por los fotógrafos como señal para que se sonría, sustituyendo al inglés cheese o al español "patata".


Alcoholismo y la literatura.

La combinación entre licores espirituosas y literatura, si bien existió desde siempre, llega a su auge con el Romanticismo. Los románticos tomaban ajenjo, láudano y otras pócimas similares con el propósito de asegurarse al menos una breve estancia en lo que Baudelaire llamaba «paraísos artificiales». Y ahí tenemos, además del caso del ya citado autor de las Flores del mal, los de Byron, Poe, Verlaine, Darío y tantos otros.
Ya en pleno siglo XX, muchos escritores se entregaron al estímulo y los placeres de las bebidas alcohólicas. Así, tan sólo para nombrar a algunos de ellos, Dylan Thomas tomaba whisky, Tennessee Williams mezclaba barbitúricos con martini, Camilo José Cela era partidario del vino tinto y Abelardo Castillo aceptaba por igual cualquiera de las opciones anteriormente mencionadas (así lo deja escrito en su novela semiautobiográfica El que tiene sed, novela en la que narra el período en el que estuvo a merced de una terrible dipsomanía).

En honor a la verdad, el ser humano (criatura dionisíaca si las hay) siempre ha estado emborrachándose, no tanto para salirse de sí mismo sino para ser un poco más él mismo. Me refiero a que el alcohol no lleva al escritor lejos de sí, no lo disminuye, sino que lo hace descender a sus infiernos personales, lo deja expuesto a todas las corrientes de su suelo interior, para que nazca de ahí una prosa o una poesía desconocida, inefable, probablemente superior a cualquier otra que se haya escrito en condiciones, digamos, más abstemias o frugales.
Pero claro, las ideas y las metáforas no están en la botella sino en la cabeza. Lo que en todo caso hace el whisky es quemar los convencionalismos, rutinas y frases hechas que nos envuelven desde siempre. El whisky quema la apariencia noble y oficial del idioma, para que alumbre otro idioma más intenso, vivaz e inteligente. Justamente por esto, es factible que el alcohol actúe más sobre el lenguaje que sobre el escritor, poniendo las palabras en comunicación insospechada unas con otras, de manera alucinatoria y racional al mismo tiempo.
Sin embargo, el organismo está dotado de sus propios estimulantes, y no hay más que dejarlos fluir. La maquinaria mental (que es todo el cuerpo), asociada a la maquinaria del lenguaje, es suficiente para producir todo el pensamiento, todo el lirismo y toda la hermosa locura de la especie. El alcohol, pues, no es sino una simplificación del proceso, un resumen, o en el peor de los casos, el trámite obligatorio para que el proceso se realice.

Resumiendo, en el whisky hay más calorías que metáforas, pero las pocas metáforas del whisky que hemos podido liberar siguen fascinándonos como si fueran imágenes doradas, líquida realidad que busca expresarse golpe a golpe.

Escritores  y sus bebidas espirituosas.
William S. Burroughs
Luis Bustamante Robin


William S. Burroughs. Vodka con cocacola. Muy sencillo pero muy alcohólico. Sin mencionar la heroína. 
Su lema: "Nuestra droga nacional es el alcohol. Sin embargo tendemos a considerar el uso de cualquier otra droga con especial horror". 

William Faulkner. Como cualquier escritor gótico sureño que se precie, Faulkner iba hasta las orejas de julepe de menta. Además, es uno de esos autores que pensaba que escribía con algo de whisky en el cuerpo,  y siempre tenía una botella sobre su escritorio. 
Su lema: "El whisky malo no existe. Lo que pasa es que unos whiskys resulta que son mejores que otros. Pero un hombre no debería tontear con las copas hasta los cincuenta. Entonces, será un completo idiota si no lo hace."


Dorothy Parker. A pesar de que a la señorita Parker le gustaba disfrutar de muchos tipos de cócteles a lo largo del día, su favorito era el whisky sour, muy seguido de cerca de martini. 
Su lema: "Me gustaría poder beber como una dama. Me puedo tomar una o dos como mucho. A la tercera estoy debajo de la mesa. A la cuarta, debajo del invitado"
Dylan Thomas.

Dylan Thomas. Whisky solo, y todo el que pudiera. Desgraciadamente, murió en 1953 después de beberse 18 copas. 
Su lema: "Un alcohólico es alguien que no te gusta, pero que bebe lo mismo que tú"




Anne Sexton. Al parecer, después de sus clases de poesía en Boston, ella y Sylvia Plath salían disparadas al Ritz Carlton a tomarse unas cuantas rondas de martinis secos. Después Ana se ligaba a alguno. 

Cita: "¡Oh pulgar,
Quiero una copa
está oscuro,
dónde está la gente grande,
cuando voy a llegar ...? "
F. Scott Fitzgerald and Zelda Fitzgerald.

F. Scott Fitzgerald and Zelda Fitzgerald. Su bebida, Rickey Gin. Según cuenta la leyenda, tanto de F. Scott Fitzgerald como su esposa Zelda fueron bastante borrachos y juerguistas. Fitzgerald decía que le gustaba la ginebra porque nadie podía oler su aliento, y su mujer solía terminar desnuda bailando en las fiestas.


Cita: "Primero tomas un trago, después el trago toma otro trago, y a continuación, el trago te bebe a ti."


Carson McCullers. Té caliente y jerez que guardaba en un termo. Ella lo llamaba "Sonnie boy" y lo bebía todo el día. 
Cita: "bebo té caliente y no no hago mucho."


Charles Bukowsky. Calderero. Para los no iniciados, un calderero es un disparo de whisky acompañado de una cerveza, una bebida que, huelga decirlo, reúne una gran cantidad de alcohol. 


Cita: "Ese es el problema de la bebida, pensé mientras me servía una copa. Si te pasa algo malo, bebes para olvidar. Si te pasa algo bueno, bebes para celebrar. Y si no sucede nada, bebes para hacer que suceda".

Oscar Wilde.

Oscar Wilde. Bebida: Absenta. Ya es famosa su cita sobre la época en que bebía en el Café Royal, "La primera fase es como beber normalmente, la segunda es cuando empiezas a ver cosas monstruosas y crueles, pero si se puede perseverar y llegarás a la tercera fase, en la que ves las cosas que quieres ver, todas maravillosas y curiosas. "

Cita: "He hecho un descubrimiento importante ... que el alcohol, tomado en cantidades suficientes, produce todos los efectos de la intoxicación."
Ernest Hemingway.



Ernest Hemingway. Bebida: El Mojito. Aunque Hemingway se asocia con una serie de bebidas, y con toda ella en general, el mojito es uno de sus favoritos, ya que fue inventado en La Bodeguita del Medio en La Habana, Cuba, donde la bebió en grandes cantidades. 


Cita: "Beber es una forma de poner fin al día."



Whisky (Poesía.)

Whisky solo , para dos ,
que se acabó bebiendo el uno solo  ,
y no eran ni las doce , y en vasos gordos ,
tres , cinco y nueve por los fríos del Polo ...

La rutina de siempre , en singular :
ya no son dos y una botella ,
son dos botellas , y uno por llorar ,
buscando , siendo uno , otra una en una estrella ,

O en el fondo de un vaso ,
Falta una para ser dos ,
porque tres son multitud , y con el whisky son cuatro ...

Las tardes hablando de cine , poesía , teatro ...
Las noches con la botella , aunque no fuésemos dos ...
Los besos del uno al otro en el ocaso ...

El uno y sus recuerdos del dos ,
y el whisky , que hacen tres .
Whisky solo , para dos ,
rutina seguida de viernes a jueves ...

El whisky no se acaba en mi despensa ,
pero , este dos , no me compensa ,
que se me hacen las cinco
y las botella no me ayuda a dar un brinco
ni me acompaña a la habitación ...

Suena de fondo esa canción ...
La que escuchábamos los tres ,
el whisky , tú , y mi alma a tus pies ...
El teléfono sonando , haciendo oidos sordos ,
whisky solo , y en vasos gordos ,

hielo a trompicones , terminando de llover ,
se hace tarde , cantan las siete ,
y fíjate si soy zoquete ,
que siendo uno solo , no termino de beber ...

¿Te acuerdas de cuándo éramos tres ?
Tú , yo y whisky barato ...
Y a veces cuatro , con el gato ,
y muchos más llegando el viernes ...

Tomemos la última los tres juntos
por lo que vino y ha de venir :
que todo lo que me quede por vivir
lo pase con ustedes dos , hasta difuntos ...

Whisky solo para dos ,
que son las nueve , las once , la una ...
Yo soy el uno , tú : mi fortuna ...
Y juntos , somos muchos más que dos .

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